Opinión

El camino (ultraconocido) para desarrollar el mercado de capitales

Un reciente estudio propuso mejoras que en el pasado se han puesto a discusión

La Superintendencia General de Valores (Sugeval) acaba de presentar un estudio financiado por el BID para impulsar el mercado de capitales en Costa Rica. Algunas de las principales recomendaciones son: mejorar la liquidez del mercado secundario de deuda pública, la promoción de emisiones de iniciativas público-privadas, y la figura de los creadores de mercado, entre otras muchas.

Tres comentarios merece el estudio. En primer lugar, no podemos estar en contra de una sola de las recomendaciones. A la par de la seriedad del consultor está la evidencia, en una variedad de países, de que son efectivas para esos fines.

En segundo lugar, ni una sola se podría decir que es nueva. De hecho, algunas ya han sido implantadas en el país desde hace más de una década. Y otras han sido promovidas de variadas formas, con resultados muy modestos, en el mejor de los casos.

Y en tercer lugar, persisten las debilidades “estructurales” en el mercado, para ir adelante con las propuestas del estudio. Un déficit fiscal sin control, como el actual, hará que el Ministerio de Hacienda tenga que estar en el mercado todos los días, estrujando el posible acceso de otros emisores a la liquidez del mercado.

Mientras el Estado siga llenando el mercado de bonos nuevos, y persista el sesgo de algunos inversionistas institucionales a favor de ellos, no habrá espacio para que se desarrolle el mercado secundario.

La implantación de las recomendaciones del estudio es encomiable, y urgente. Como miembros de OCDE es casi una obligación. Pero lo cierto es que todo eso ya lo hemos discutido en el país por años, y hemos iniciado el proceso en no menos de tres ocasiones.

El mayor riesgo es político. Ya lo vimos durante el gobierno anterior, en que por razones ideológicas se promovió la fechoría de Tesoro Directo. Mientras no exista una obligación legal de que el Estado debe avanzar por esa ruta, seguirá existiendo el riesgo de que el esfuerzo sea abortado, una vez más. Quizás es la única recomendación que faltó en el estudio. El Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero lo puede resolver.