Por: Rodolfo Leitón.   24 junio

Estadísticamente, la mayoría de los emprendimientos fracasa. En Costa Rica el 80% de los mismos no pasan de tres años de operación, según datos del Índice Global de Emprendimiento 2018, que fue elaborado por el Instituto de Emprendimiento y Desarrollo Global.

Es por esta razón que, además del acceso al crédito, como país tenemos la responsabilidad de proveer a los pequeños emprendedores de acompañamiento empresarial que permita fortalecer sus capacidades de gestión de negocio y así aumentar la probabilidad de ser exitosos y perdurar, generando a su vez empleos y reactivación de nuestra economía.

La importancia del acompañamiento empresarial es ampliamente reconocida. Según reportó la revista de negocios Forbes en el 2018, 92% de los emprendedores que tuvieron este apoyo consideran que el mismo los ayudó a ser más rentables y sobrevivir.

En Costa Rica, en el 2010, la Política Nacional de Emprendimiento incluyó dentro de sus áreas estratégicas el “Acompañamiento Emprendedor”. Y, hasta hace poco, el Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD) tenía incluido el acompañamiento empresarial como parte de su Misión y Plan Estratégico.

Lamentablemente, la administración Solís no lo incluyó en las prioridades estratégicas de su Política de Fomento al Emprendimiento de Costa Rica y el gobierno de Carlos Alvarado aún no ha emitido una política al respecto. Más preocupante aún, el Consejo Rector del SBD recientemente aprobó un nuevo Plan Estratégico cuya Misión elimina el acompañamiento empresarial de la misma.

Puestos de trabajo

El SBD no se debe desentender de este tema tan vital para el éxito de los emprendedores, especialmente cuando hay recursos disponibles para este fin. La Ley 9274 indica que al menos 15% del presupuesto del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) debe usarse para apoyar a los beneficiarios del SBD mediante actividades de capacitación, asesoría técnica y apoyo empresarial.

Aunque el INA está en un valioso proceso de renovación, que sin duda traerá grandes beneficios al país, lo cierto es que tiene otras prioridades apremiantes, que posiblemente relegarán el tema del acompañamiento empresarial a un segundo o tercer plano. Aunque el contenido presupuestario para brindar estos apoyos existe, no está claro cómo se ejecutará.

Existen modelos complementarios como el Small Business Development Center, que ya se había implementado en el 2012 en Costa Rica sin gran éxito y que están siendo relanzados este 2019 con apoyo del BID. ¿Qué se hará diferente para que esta vez sí funcionen?

“Tenemos la responsabilidad de proveer a los pequeños emprendedores de acompañamiento empresarial que permita fortalecer sus capacidades de gestión de negocio”.

El reciente cambio en el Plan Estratégico del SBD, que quita foco al acompañamiento empresarial, es muy preocupante. Ojalá el Consejo Rector del SBD rectifique y que el Gobierno lo incluya en su nueva Política de Empresariedad. Es un tema que no puede quedar a la deriva.

De lo contrario, se pone en riesgo el futuro de miles de emprendimientos, sus trabajadores, así como los fondos que les fueron prestados. Todo esto cuando, en palabras del presidente Alvarado, el tema prioritario de su Gobierno “es la generación de más puestos de trabajo y de más empresas”.