Por: Verónica Gutiérrez.   16 mayo
Sin embargo, y a pesar de todos estos elementos positivos, para algunos colaboradores el teletrabajo ha implicado mayores responsabilidades, que se combinan con las tareas del hogar, y la dificultad de desconexión laboral, al permanecer en muchas ocasiones, más tiempo conectado con el trabajo virtual. Foto: Shutterstock.

Quizá las organizaciones nunca imaginaron los cambios, transformaciones y adaptaciones a las que se enfrentarían en los últimos meses; siendo el teletrabajo una de estas.

Definitivamente en muchas empresas el teletrabajo era practicado de forma constante, sin embargo, para el 2020 esa modalidad se acentuó de forma significativa; quedándose incluso de manera permanente en variadas organizaciones.

Diversas son las opiniones en cuanto a los beneficios que trae el teletrabajo, así como los factores que quizá no son tan favorables. Por ejemplo, para muchas personas el teletrabajo significa un beneficio, por representar un ahorro de tiempo en términos de traslado y economía de combustible, también la posibilidad de estar más presentes en el hogar e incluso con los hijos e hijas; otra razón del porqué el teletrabajo es un beneficio es que se puede utilizar el tiempo que antes se invertía para el traslado de la oficina al hogar, en realizar actividades recreativas y compartir con la familia.

Sin embargo, y a pesar de todos estos elementos positivos, para algunos colaboradores el teletrabajo ha implicado mayores responsabilidades, que se combinan con las tareas del hogar, y la dificultad de desconexión laboral, al permanecer en muchas ocasiones, más tiempo conectado con el trabajo virtual.

Además, a través del teletrabajo ha habido un aumento del sedentarismo en los colaboradores, al permanecer largas horas frente al computador y manejar todo desde su estación de trabajo en el hogar o “home office”. Esto ha fomentado la ausencia o reducción de la movilización que antes la persona realizaba tanto para trasladarse a su lugar de trabajo, como para desplazarse físicamente dentro de su propia empresa.

Aunado a lo anterior, está la urgente necesidad de atender los disparadores de estrés, de tensión y de preocupación que giran alrededor de la realidad vivida a nivel mundial. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), asociado a la pandemia, en el continente americano aumentaron el estrés y la depresión, enfrentándonos a una crisis de salud mental nunca antes vista.

Por todas estas razones es imprescindible promover el bienestar en el teletrabajo, con el objetivo de que los colaboradores tengan mejores recursos para trabajar, que experimenten una mayor motivación, mejoren el desempeño y su calidad de vida.

El bienestar en el teletrabajo puede conceptualizarse como todas aquellas iniciativas, gestiones y políticas que una organización implementa para promover la salud de los colaboradores, que se encuentran laborando desde un espacio físico diferente al de la empresa, generalmente su domicilio.

Es recomendable que las iniciativas para promover el bienestar en el teletrabajo, se efectúen dentro de un programa estructurado y definido, con su respectiva estrategia y objetivos, además con instrumentos de medición de impacto, e incluso es ideal que se haga un diagnóstico previo para la identificación de necesidades en el área de bienestar en el teletrabajo. Algunas de las iniciativas son las siguientes:

1. Brindar servicio de atención psicológica en línea, a aquellas personas que requieran apoyo psicosocial y herramientas para superar los desafíos que se presenten en el contexto actual y que pueden estar interfiriendo en su desempeño laboral.

2. Además, es fundamental procurar un asesoramiento en ergonomía; ya que en la mayoría de los casos, los colaboradores dedican una cantidad importante de horas frente al computador y es fundamental tener conciencia de la importancia que tiene una buena postura durante la jornada laboral; así como un equipo físico de trabajo adecuado.

3. Investigar cuáles son algunos temas de capacitación de interés y que les pueden generar valor agregado. Por ejemplo, bienestar en la vida actual, equilibrio trabajo- familia, canalización del estrés, mindfulness, entre otros.

4. Promover la importancia de cumplir con los horarios de alimentación, ya que algunos colaboradores suelen continuar trabajando en horarios que corresponden a tiempos de comidas, o simplemente no se organizan para preparar sus alimentos en el momento oportuno. Al no nutrirse adecuadamente se ve afectada la salud física y también hay una disminución de la energía.

5. Por otra parte, desarrollar actividades wellness en línea, como por ejemplo zumba, cardio kickboxing y estiramientos que contribuyen a la movilización del cuerpo, pero además a la salud mental.

La inversión que se efectúe en fomentar el bienestar en el teletrabajo traerá grandes beneficios, como por ejemplo:

1. Mayor enfoque de los colaboradores en el trabajo a realizar.

2. Mayor identificación con la organización y por ende, una disminución de la rotación a nivel de puestos de trabajo.

3. Adquisición de recursos en el área del bienestar para canalizar los disparadores de estrés que se presenten en la vida cotidiana.

4. Promoción de la esperanza y la motivación, frente a un escenario de posible temor e incertidumbre generado por la situación de la COVID-19.

5. Fortalecimiento y refuerzo de la importancia de los protocolos sanitarios y cuidados que hay que seguir para evitar la propagación del contagio por COVID-19.

6. Apertura de espacios diferentes e innovadores donde los colaboradores puedan compartir entre sí, también reír y fomentar el sentimiento de compañerismo y de comunidad.

7. Conciliación entre los compromisos personales, familiares y laborales.

8. Fortalecimiento de la salud y disminución del agotamiento físico y mental.

Los beneficios de los programas de bienestar se pueden identificar a un corto plazo, iniciando por el agradecimiento y motivación que expresan los colaboradores hacia la organización.

Finalmente, el bienestar en el teletrabajo es de gran importancia para promover la calidad de vida de los colaboradores, así como el bienestar físico y mental, los cuales son imprescindibles para la promoción de una cultura de salud. Además, propicia un equilibrio integral entre la vida personal y laboral; así como una máxima en el desempeño y una notable ventaja competitiva a nivel corporativo.