Por: Roberto Artavia.   16 julio

Recientemente tuve la oportunidad de apoyar al Sistema de Banca para el Desarrollo en el proceso de planificación que condujo a su recién presentada estrategia.

Dentro de los cambios importantes se pone un especial énfasis en alinear la estrategia con las prioridades nacionales, la generación de empleo y la transformación productiva, tanto en sus sectores tradicionales, como el agrícola, agroindustrial y turístico, como en sectores nuevos como ecoeficiencia y descarbonización, economías creativas y los basados en innovación y conocimiento.

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Grave error en el SBD

Se pone especial énfasis en mipymes, empresas de economía asociativa, apoyo a la innovación, despliegue de nuevas tecnologías y el desarrollo de encadenamientos en los diversos sectores productivos, enfatizando la atención integral —incluyendo desde inversiones de capital para emprendedores, créditos, avales y asesoría directa o con apoyo de instituciones como ProPyME, INA, Procomer, Cenecoop, la Universidad de Costa Rica o la Earth y el Incae, entre otros— para segmentos entre los que destacan los emprendedores, las mujeres, y por supuesto las mipymes y pympas en todas las regiones del país.

Sistema de indicadores

Se ha trabajado de manera específica para que los intermediarios actuales del sistema comprendan esta nueva estrategia y ayuden a desplegarla efectivamente, y se han buscado nuevos intermediarios que ayuden al SBD a convertirse en un mecanismo de inclusión financiera para poblaciones normalmente excluidas del acceso a sus servicios.

Dos de sus proyectos más emblemáticos llevan por nombre Empresas Agropecuarias para el Siglo XXI y Desarrollo Competitivo de Clusters, con lo que se busca enfatizar la profundización del valor agregado y la transformación tecnológica de las empresas nacionales.

El SBD además ha modernizado su sistema de indicadores a incluir, aparte de los exigidos por la Sugef; mediciones de impacto social, ambiental y productivo con el propósito de asegurar que la banca para el desarrollo se convierta en un importante catalizador de la producción y el empleo, pero también del progreso social y la sostenibilidad ambiental del país.