Por: Joanna Nelson Ulloa.   16 mayo
Los principales clientes de la empresa son hoteles, spas y Auto Mercado. También participa en ferias. (Foto: Aromas para el Alma para EF).
Los principales clientes de la empresa son hoteles, spas y Auto Mercado. También participa en ferias. (Foto: Aromas para el Alma para EF).

Hace 14 años, la antropóloga Andrea Becerra Kriebel ─quien también estudió aromaterapia─ comenzó a elaborar aceites para masajes con ingredientes extraídos de plantas.

Los hacía para sus compañeros de clase en uno de sus cursos de la carrera de Terapias Alternativas.

En la cocina de la casa de sus padres, con quienes vivía en ese momento, realizaba las mezclas, las colocaba en botellas de vidrio de ámbar y les pegaba etiquetas.

Aceite de la flor ylang-ylang con naranja y aceite de bergamota con limón eran algunos de los productos que preparaba.

Los vendía en la tienda de la institución en la que recibía lecciones.

Además, les aplicaba los aceites a los clientes a los que les hacía masajes en un consultorio que montó en su casa. Algunos de esos clientes también se los compraban.

Como los aceites eran gustados y Andrea vio que había potencial de desarrollar un negocio, se alió con una amiga quien había trabajado en un laboratorio clínico. Así nació su marca Aromas para el Alma.

Alquilaron un pequeño taller, en el que estuvieron alrededor de dos años, y siguieron experimentando y creando aceites esenciales.

A medida que crecían, fueron ampliando su mercado: los comercializaban entre terapeutas, masajistas, familiares y amigos.

La empresa ofrece talleres de aromaterapia en cafés y hoteles. (Foto: Aromas para el Alma para EF).
La empresa ofrece talleres de aromaterapia en cafés y hoteles. (Foto: Aromas para el Alma para EF).

Luego, surgieron nuevas ideas y desarrollaron una línea mayor que hoy incluye cremas, exfoliantes, jabones, mezclas aromaterapéuticas, champú, acondicionador y difusores eléctricos para aromatizar el ambiente, entre otros. Parte de los ingredientes que se emplean son orgánicos.

Posteriormente, la amiga de Andrea vendió su participación en la empresa y su hermano se convirtió en su nuevo socio.

Como el negocio fue mejorando, se pasaron a un lugar más espacioso y crearon un laboratorio de cosméticos en Lindora “más profesional”. Aunado a ello, poseen una tienda en Escazú en la que se vende toda su línea.

Actualmente, en la empresa colaboran 14 personas: la mitad forma parte de la planilla y el resto ofrece sus servicios profesionales.

Algunos de sus principales clientes son hoteles, spas y sus jabones líquidos se venden en Auto Mercado.

La antropóloga y emprendedora de 40 años, Andrea Becerra Kriebel, inició su negocio Aromas para el Alma hace 14 años. (Foto: Aromas para el Alma para EF).
La antropóloga y emprendedora de 40 años, Andrea Becerra Kriebel, inició su negocio Aromas para el Alma hace 14 años. (Foto: Aromas para el Alma para EF).

El año pasado la empresa logró un crecimiento de un 20%, pues incrementó su participación en ferias (van a estas prácticamente todos los fines de semana), introdujeron más productos y comenzaron a ofrecer talleres de aromaterapia (en el hogar, para niños, para hacer un spa en la casa, entre otros).

Se espera que haya un aumento en sus ventas cuando vendan sus productos en un centro de bienestar en Barrio Escalante y abran un quiosco en Mutliplaza Escazú, lo cual figura entre los planes de Andrea.

Otros proyectos tienen que ver con la creación de una tienda en línea y en diversificar sus productos en Auto Mercado.

La empresa vende aceites esenciales, cremas, jabones, exfoliantes, difusores. En sus productos utiliza ingredientes orgánicos. (Foto: Aromas para el Alma).
La empresa vende aceites esenciales, cremas, jabones, exfoliantes, difusores. En sus productos utiliza ingredientes orgánicos. (Foto: Aromas para el Alma).