Por: Joanna Nelson Ulloa.   16 agosto

Rosibeth Alvarado conoció a Rodrigo Bolaños en su primer día de clases en la Universidad Earth, en la que ambos estudiaron la carrera de agronomía.

Les tocó hacer trabajos juntos y, además, practicaban diferentes deportes como atletismo, baloncesto y frisbee.

Fue hasta el cuarto año de la universidad que su amistad se convirtió en algo más: empezaron a salir y se hicieron novios.

Rosibeth recuerda que Rodrigo la apoyó en la elaboración de su tesis sobre manejo de desechos en comunidades en riesgo social, motivo por el cual formó parte de las personas mencionadas en la dedicatoria del documento.

Ambos se graduaron en el 2002 y comenzaron a trabajar para empresas, pero en su época universitaria comentaban que sería bonito llegar a tener su propio negocio.

Los esposos Rosibeth Alvarado Badilla y Rodrigo Bolaños De Ford son agrónomos y socios. (Foto: Fumihogar y Jardín para EF).

En ese entonces, no tenían claro exactamente en qué se enfocarían.

En febrero del 2007 se casaron y tiempo después empezaron a explorar opciones de negocio.

Probaron en la producción y venta de plantas ornamentales, después intentaron crear una empresa de fertilización y mantenimiento de jardines, pero no tuvieron tanto éxito.

No obstante, no se rindieron e identificaron el nicho de la fumigación.

Decidieron ingresar a él, pues como agrónomos veían que había mucho potencial en este sector.

Empezaron a comprar insumos y el equipo requerido y en el 2012 Rodrigo renunció a su trabajo para aventurarse en lo que sería su nueva empresa Fumihogar y Jardín.

Mientras tanto, Rosibeth trabajaba como encargada de mercadeo para Costa Rica en la empresa Bayer. Hace tres años, ella se incorporó de lleno a la pyme.

El negocio empezó a operar en el 2012. Se ubica en Grecia, Alajuela, y ofrece sus servicios en todo el país. (Foto: Fumihogar y Jardín para EF).

La empresa empezó a ofrecer servicios de fumigación y de control de plagas en casas, restaurantes, oficinas, industrias, jardines, escuelas, colegios y hogares de ancianos.

Según Rosibeth, el servicio es personalizado y hacen un diagnóstico para detectar qué causa la plaga, sumado a que se busca educar al cliente para que tome medidas que aminoren la presencia de insectos y roedores.

Su pyme, que hoy tiene cinco empleados, cuenta con un proyecto social para eliminar las plagas en centros educativos y educar a la población estudiantil sobre el tema.

A raíz de este programa, la pyme fue incluida en el Ranking Top 500 de los Premios Latinoamérica Verde, en las categorías de ciudades sostenibles y producción y consumo responsable.

Actualmente, la empresa está desarrollando candelas repelentes hechas de plantas como citronela, eucalipto y menta y cremas que ahuyenten mosquitos, como complemento a los planes de manejo integrado de plagas de los negocios y hogares.