Por: Krisia Chacón Jiménez.   9 febrero
Go Pato nació en 2015 con el objetivo de convertirse en el "Uber de los servicios". Foto Jeffrey Zamora

Cuando entrevisté por primera vez a José Navarro, fundador de Go Pato, me dijo que quería que su empresa fuera reconocida como el “Uber de los servicios”, una aseveración atractiva para el 2015 cuando la economía colaborativa en el país aún estaba en pañales y no existía un servicio similar.

Cuando los patos salieron del cascarón su negocio estaba enfocado en ofrecer entregas a domicilio de comida que no era comúnmente trasladada con repartidores, por ejemplo sushi, alitas, donas o café. Además habilitaron la opción de compras en supermercados o de regalos y hasta llevar mascotas al veterinario.

Navarro tuvo la visión correcta. Él vislumbró que este modelo de negocio era el que necesitaba Costa Rica, un país donde el caos vial complica la movilización.

Su empresa salió al mercado incluso meses antes que el cotizado Rappi. ¿Qué sucedió en este camino? La compañía colombiana hoy es un unicornio –empresa con una valoración de mercado superior a los $1.000 milones –. Y ¿dónde están los patos?

Lo que fue la esencia de este emprendimiento, está en proceso de transformación.

En 2018 Cuestamoras se convirtió en el accionista mayoritario y será este conglomerado quien defina el futuro de la marca.

Intentamos conocer ¿cuál es el estado actual de Go Pato? ¿Por qué abandonaron el negocio de entregas? ¿Cuáles son los planes a corto plazo y la visión de negocio que tiene Cuestamoras con esta marca? Pero al cierre de esta edición no obtuvimos respuesta por parte de la compañía.

De momento los patos repartidores guardaron sus bultos de entregas y se está a la espera de si habrá o no una nueva aparición.

Navarro le relató a EF las lecciones gerenciales que él aprendió de su trabajo en la prometedora startup.

Pasos para emprender
1. Estudiar el mercado para entender las necesidades e idear una solución eficiente y conveniente.
2. Se debe tener una propuesta agresiva.
3. Escalar el negocio a otros mercados.
4. El negocio en su unidad económica básica tiene que ser rentable.
5. El capital que aporten los inversionistas tiene que ser para el crecimiento del negocio.
Fuente: José Navarro, fundador de Go Pato.
Ser rápidos y salir a la conquista de otros mercados

Go Pato vivió una montaña rusa de cambios en sus cinco años de vida.

Los conocí en el año de su incursión en el mercado. Los visité en Cartago en una oficina todavía en construcción.

Enfundados en camisetas con el logo de la marca, Navarro y su socio Lionel Peralta me explicaron con entusiasmo de qué trataba su negocio.

Les pregunté ¿por qué el nombre Go Pato? “Es un nombre fácil de recordar y cuando llevemos la empresa a otros países será sencillo de pronunciar en caso de llegar a Estados Unidos”, me explicó Navarro.

Recuerdo en esa visita la aspiración que tenía Navarro de volar a otros países, pero los planes de expansión no se concretaron. Esto le pasó la factura a Go Pato en su desarrollo posterior.

Por su parte Rappi salió al mercado en su natal Colombia en 2015 y tan solo meses después la firma decidió dar el salto a México.

La pésima logística es un punto de dolor que comparten los países latinoamericanos, acierto en la visión de ambas startups; la diferencia que marcó el crecimiento de los colombianos fue que ellos lograron crecer exponencialmente en cuestión de meses.

Los primeros inversionistas de Rappi observaron que sus fundadores consiguieron adaptar el modelo de empresas similares a las que nacieron en Estados Unidos a las necesidades de la región. Aspecto que motivó a la atracción de mayor capital.

“Definitivamente Rappi fue más agresivo en su expansión, lo cual le dio un ángulo más atractivo para los inversionistas de la región", resume Navarro como una lección empresarial sobre la importancia de la escalabilidad.

Mientras en Costa Rica los patos comenzaron a dar sus primeros pasos, en el extranjero la efervescencia del negocio de delivery ya daba señales de alerta: en 2013 nació Deliveroo en Londres, un año después Uber Eats en Estados Unidos, y en 2015 Glovo en España y Rappi en Colombia.

La respuesta anticipada a la feroz competencia se vuelve un punto fundamental en la creación de nuevas estrategias.

“Los emprendedores y sus equipos de trabajo deben tener la habilidad de reinventarse y avanzar al ritmo de los cambios sociales”. Así mismo, “el mercado actual exige no solo ser bueno al vender un producto, sino además, vender servicios con un valor agregado que giren alrededor del producto”, dijo José Bonilla, CEO de Imaginamos, empresa incubadora de Rappi, en el blog oficial de la empresa.

En 2016 Go Pato cambió el sistema de mensajería para recibir pedidos a una aplicación tipo Uber con información en tiempo real y ubicación GPS. Foto: Rafael Murillo.
¿Listos para los drones?

Los patos decidieron quedarse en Costa Rica y en 2017 incursionaron en un nicho totalmente novedoso: la entrega de productos con drones.

Para dar este paso, se realizaron coordinaciones con la Dirección General de Aviación Civil, así como alianzas con comercios como AMPM, Hooters y Doña Dona, para efectuar los primeros planes piloto.

A pesar de ser una idea que era eficiente y más económica, Costa Rica no se mostró preparado para esta innovación.

Existían miedos que el dron dejara los paquetes en los techos de la casa, que no llegara al punto exacto de entregas y que los productos sufrieran algún daño.

“La tecnología estaba bien, pero la gente se asustaba (...) De lo que sí estoy seguro, es que las entregas con drones sí van a pasar”, añadió el fundador.

Navarro considera que la barrera con los drones fue más cultural que tecnológica, a diferencia de países como Estados Unidos, por ejemplo, donde recibir paquetes vía aérea ya está normalizado.

En 2016 Amazon comenzó con las entregas de drones en versión piloto con el servicio Prime Air en Cambridge, Inglaterra.

Durante este tiempo esta compañía se ha dedicado a efectuar más pruebas y perfeccionar sus vehículos aéreos. La Administración Federal de Aviación ha autorizado pruebas de vuelo de drones de Amazon en años anteriores, pero cada nuevo prototipo necesita un nuevo certificado.

En Estados Unidos los consumidores se han mostrado entusiasmados y preparados para recibir esta iniciativa, según declaraciones de Jeff Bezos en medios internacionales, su despegue inclusive en esta potencia, ha sido más lenta de lo esperado por motivos de regulaciones.

Otras compañías también están incursionando en este negocio como UPS con entregas de muestras médicas en el hospital WakeMed en Raleigh, Carolina del Norte, y Alphabet’s Wing para dejar paquetes en las casas de los clientes en Virginia.

Go Pato incursionó en el negocio de los drones en 2017. Foto: Go Pato.
Competencia abrumadora

En diciembre de 2017, los patos recibieron a su primer competidor global: Uber Eats.

Respaldado por millones de dólares y una sólida marca, este gigante ingresó a Costa Rica con 250 restaurantes afiliados, 2.000 socios repartidores y entregas gratis.

Uber Eats le complicó a los nacionales la formación de alianzas con comercios, pues los locales decidían apostarle a un grande ya conocido, y la guerra de precios se desató.

“Cuando uno está solo se pueden subir precios, pero cuando hay competidores es más difícil”, acotó Navarro.

La lección que aprendió el emprendedor es que en el mundo de las startups hay que moverse lo más rápido posible, o si no “cuando te levantás, ves que alguien ya sacó algo y se complican las cosas”, añadió.

En mayo de 2018, llegó Glovo al país, y tan solo seis meses después, apareció Hugo.

Los patos se vieron acorralados por tres grandes competidores en cuestión de un año. Sus rivales se caracterizan por realizar grandes inversiones en mercadeo y lanzar de forma constante nuevos servicios.

Mientras la competencia ganaba terreno, los patos tuvieron que ofrecer sus servicios en las llamadas microzonas con el fin de ser más efectivos en porciones más pequeñas de territorio.

Los patos estaban ante el escenario de:

  • Uber Eats se extendía en la Gran Área Metropolitana.
  • Glovo llegó a Costa Rica, y tenía la experiencia de funcionar en 40 ciudades en el mundo, entre ellas Lima, Buenos Aires y Ciudad de Panamá. Además esta compañía ya se enrumbaba a alcanzar el estatus de unicornio.
  • Hugo tiene un perfil centroamericano e ingresa al país con un músculo de 1.400 comercios afiliados a nivel regional.
Cambio de administración

Otro movimiento que vivió la marca nacional sucedió ese mismo año; Cuestamoras se convirtió en el accionista mayoritario de Go Pato.

El objetivo de esta inversión era que los patos abrieran sus alas a otros negocios como ofrecer el servicio de concierge en los proyectos de urbanismo del grupo empresarial, así como ofrecer entregas con drones en el segmento de farmacias.

El capital también estaba destinado a mejorar la infraestructura tecnológica de la startup para que finalmente llegara a todo el casco metropolitano.

“La unión de fuerzas entre ambas compañías tiene como finalidad combinar el ingenio e innovación de los patos, con la infraestructura y los locales comerciales que tiene Cuestamoras en el territorio nacional”, publicamos el 8 de mayo de 2018 en EF, según declaraciones de ambas partes.

El nuevo vuelo de Go Pato, al menos en el segmento de entregas quedó en pausa. La presencia de este emprendimiento local se comenzó a disipar en las carreteras. La competencia creció en cuestión de meses.

Al final ¿quién sobrevive en el mercado de emprendimientos? Quien tenga múltiples inversionistas por detrás decididos innovar frente a la competencia. Así lo demuestra la historia de quienes todavía siguen activos.

Mientras Go Pato decidió casarse con Cuestamoras y darle el papel de accionista mayoritario, Rappi y Glovo hicieron lo contrario.

Rappi ha levantado rondas con inversionistas como SoftBank, Vision Fund, DST Global, Delivery Hero, Sequoia Capital, Y Combinator y Andreesen Horowitz.

En el caso de Glovo, logró convertirse en unicornio en diciembre pasado gracias a una nueva inversión de $167 millones, liderada por Mubadala y con el apoyo adicional de inversores anteriores: Drake Enterprises, Idinvest y Lakestar.

Los millones de dólares que respaldan a estos gigantes hace que la competencia sea voraz, y que los patos no fueran los únicos que sufrieran este impacto. Otras marcas como Qué comemos, Eats On y Apetito 24 tuvieron que cerrar operaciones al no poder hacerles frente.

La última vez que conversé con José Navarro fue vía telefónica ya desligado de Go Pato. Hablamos de lo aprendido en cinco años de operación y de las nuevas ideas de negocio que ya está empezando a incubar porque su espíritu emprendedor está intacto.

“Lo que me mueve es cerrar las brechas, atacar el desempleo y la forma más eficiente de hacerlo es potenciar y dar las condiciones necesarias para fomentar el emprendimiento. Nosotros en Go Pato llegamos a emplear a cientos de personas. Hay que estimular la economía y que el dinero quede acá”, dijo.

Línea de tiempo de Go Pato
2015: La startup sale al mercado costarricense con pedidos a través de WhatsApp.
2016: Se cambia el sistema de mensajería a una aplicación tipo Uber con información en tiempo real y ubicación GPS.
2017: Go Pato hace sus primeras pruebas con drones. Ese mismo año estaban en el mercado otros competidores como Eats On y Qué Comemos.
En diciembre ingresa Uber Eats.
2018: Cuestmoras se convierte en el accionista mayoritario de Go Pato.
En mayo ingresa Glovo y en noviembre Hugo.
2019: Rappi llega a Costa Rica.