Por: Carlos Cordero Pérez.   25 enero
Los estudiantes de mejor rendimiento y en países desarrollados se inclinan más por profesiones de ciencia e ingeniería. (Foto archivo GN)
Los estudiantes de mejor rendimiento y en países desarrollados se inclinan más por profesiones de ciencia e ingeniería. (Foto archivo GN)

Lo sabemos: muchos empleos actuales desaparecerán y el resto cambiará; los niños y jóvenes de hoy trabajarán en empleos que todavía no están inventados; y se necesitan más profesionales en tecnología de la información y comunicaciones, biotecnología e ingeniería.

¿Los saben los jóvenes? La mayoría no y parece que nadie se los dice. O no se enteran, ni escuchan.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó este 22 de enero un informe en el que muestra, con base en las pruebas PISA, que las expectativas profesionales y laborales de las nuevas generaciones han cambiado poco.

Lo grave es que las expectativas de formación técnica y profesional o de empleo siguen similares a las que tenían las generaciones anteriores, aunque el mundo del trabajo cambió desde el año 2000 con la ofimática y sigue cambiando ahora con las nuevas tecnologías.

La mitad de los niños y niñas encuestados en 41 países esperan estar trabajando, cuando tengan 30 años, en ocupaciones tradicionales del siglo XX e incluso del siglo XIX: médicos, maestros, veterinarios, gerentes de negocios, ingenieros y policías.

En algunos países sí están ubicados. En Alemania y Suiza, por ejemplo, menos de cuatro de cada diez jóvenes expresan interés en ese tipo de empleos. Las expectativas de la mayoría se orientan a ciencias e ingeniería.

Las nuevas tecnologías harán desaparecer muchos empleos actuales y cambiarán otros, así como provocarán el surgimiento de nuevos trabajos. (Imagen archivo GN)
Las nuevas tecnologías harán desaparecer muchos empleos actuales y cambiarán otros, así como provocarán el surgimiento de nuevos trabajos. (Imagen archivo GN)

Los estudiantes que obtienen un puntaje alto en las pruebas PISA también se inclinan abrumadoramente por estas dos áreas y piensan menos en empleos convencionales.

En los países en desarrollo los estudiantes se inclinan por empleos que desaparecerán en las próximas décadas. La situación es peor entre los estudiantes de menor rendimiento y por género.

La desorientación es global. Según el diario El País, una empresa española encuestó a 17.000 asistentes a una feria vocacional y los resultados fueron implacables: solo 2 de cada 10 sabía en qué matricularse.

¿Y en Costa Rica? El informe de la OCDE muestra que pocos jóvenes se inclinan por las carreras “del futuro” y la mayoría insiste en profesiones y empleos de los siglos anteriores.

Ocurre especialmente en los estudiantes, independientemente de su rendimiento y de su género, aunque la situación es ligeramente peor entre niñas.

Si en la actualidad las personas con menores calificaciones y sin idiomas tienen dificultades para encontrar empleo, a pesar de la demanda de talento en firmas tecnológicas y de servicios, podemos anticipar qué pasará con gente graduada en profesiones tradicionales.

Estamos avisados.