Por: Keilor Rojas.  19 enero

El primero fue Joseph Schumpeter. Para él, el motor de la innovación son los emprendedores. En su teoría del desarrollo económico propone que su espíritu emprendedor les permite crear innovaciones en un medio competitivo, asumiendo riesgos pero recibiendo beneficios. Un proceso conocido como “destrucción creativa”.

Sin embargo, para John Maynard Keynes eso no era suficiente. Para él, el motor de la innovación es la demanda de bienes y servicios. En su teoría general sobre el empleo el interés y el dinero, propone que no es la producción la que determina la demanda, sino la demanda la que determina la producción.

Para Douglass North, premio nobel de economía de 1973, más bien la institucionalidad es lo más importante. Es decir, que el conjunto de normas y convenciones, las leyes, los derechos de propiedad, la política y las costumbres, son los factores determinantes para la innovación y el desarrollo económico.

Lecciones para Costa Rica

Al considerar conjuntamente las propuestas de estos tres grandes economistas podríamos obtener, quizás, la mejor receta para promover la innovación: emprendedores + mercado + ecosistema institucional.

Aquí abunda el espíritu emprendedor y los emprendedores. Lo que se debe promover es que la mayoría de estos sean con innovaciones de alto valor agregado.

Aunque el mercado nacional es relativamente pequeño, el uso de las tecnologías de información y comunicación y el ser una economía abierta representan una ventaja. Mucho ayudaría, además, el uso de las compras públicas como mecanismo para apoyar emprendimientos nacionales.

El gran reto está en institucionalidad. Se requieren políticas públicas diferenciadas para innovadores pequeños y grandes: financiamiento y acompañamiento para los pequeños, incentivos fiscales y regulatorios para los grandes. Por último, un mayor liderazgo del gobierno para la articulación de todos.