Por: Keilor Rojas.   22 julio

Las universidades constituyen un pilar de la democracia. Son comunidades donde se aprenden, generan y comparten nuevos conocimientos. Son centros de pensamiento crítico y libre, una especie de conciencia de las sociedades. Constituyen la principal fuente que nutre las artes, las ciencias, la filosofía, el derecho, la educación y la salud, entre muchos otros campos.

Las universidades públicas deben tener como ámbito de acción la sociedad en su conjunto, más allá de la atención de las necesidades particulares de las empresas. Son fundamentales para el desarrollo socioeconómico y el mantenimiento de la paz social.

Cualquier intromisión que atente contra la autonomía es inaceptable. Sin embargo, la insostenibilidad financiera de las universidades públicas es una realidad. Al respecto, los universitarios tienen el deber de hacer una profunda reflexión sobre aspectos de mejora.

Las autoridades han sabido por años que el crecimiento desmedido en los salarios era insostenible, pero poco han hecho al respecto, quizás, por temor a los sindicatos. A este tema le llegó su momento. A continuación, algunas sugerencias:

  • Es necesaria una reducción en el rubro remuneraciones, considerando establecer un tope al número de anualidades, homogenizando el porcentaje entre universidades y restringiendo la continuidad contractual de personas en condiciones de jubilación. Se debe regular la relación de puestos administrativos versus los docentes, eliminar trámites innecesarios y tercerizar algunos servicios.
  • Es necesario eliminar trabas administrativas al financiamiento externo, propiciar el crowdfunding y la filantropía, legitimar la creación de empresas spin-off, establecer oficinas especializadas en levantamiento de capital, expandir el área de certificaciones virtuales, atraer estudiantes internacionales, crear agencias de venta de servicios y, establecer alianzas público-privadas en programas de formación, investigación y comercialización de productos.
  • Finalmente, sería apropiado fusionar algunas universidades públicas según sus afinidades: la Universidad Nacional (UNA) con la Universidad Estatal a Distancia (UNED) y el TEC con la Universidad Técnica Nacional (UTN). Esto implicaría, también, reconfigurar la distribución del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES). Algunos beneficios de la fusión incluyen la reducción de costos, la concentración de talentos y recursos, la conformación de sinergias, la reducción de duplicidades, el aumento del impacto social y, la simplificación de la gobernabilidad institucional.