Por: Carlos Cordero Pérez.   9 abril, 2018
Las redes sociales se han convertido en una plataforma para difundir información falsa y de confrontación directa entre usuarios. (Foto AP / Richard Drew)
Las redes sociales se han convertido en una plataforma para difundir información falsa y de confrontación directa entre usuarios. (Foto AP / Richard Drew)

El escritor estadounidense Edgar Allan Poe publicó en 1836 un cuento llamado “Autógrafos” basado en una historia real.

Tres años antes un reverendo George Miller había enviado una carta a varias figuras de la época solicitando datos de un criado imaginario.

Miller quería analizar la personalidad de cada uno a partir de la letra del texto y de la firma, que luego entregó a la Fraser’s Magazine.

Poe tomó esa idea y creó su relato, donde los personajes de ficción le responden de varias formas: agradecen, dicen que se equivocó, prometen cumplir lo solicitado, insultan.

Hoy, no es una prueba.

Al leer el relato queda uno tentado a compararlo con lo que pasa actualmente en las redes sociales, sean hechos reales o noticias falsas.


Las autoridades de diferentes regiones y países hablan de controlar lo que se publica en Internet y de crear sanciones. (Foto AFP / Eric BARADAT)
Las autoridades de diferentes regiones y países hablan de controlar lo que se publica en Internet y de crear sanciones. (Foto AFP / Eric BARADAT)

La epidemia global nos contagió. En las elecciones que acaban de concluir quedamos agotados por la virulencia de las reacciones.

Y no son pocas –ni parecen terminar– las fake news.

En España, Malasia y Francia se está discutiendo un normas para intentar controlar el fenómeno de las noticias falsas y Facebook anunció medidas propias.

En España se quiere fortalecer la legislación sobre delitos al honor en la la Red. Facebook pretende dejar en evidencia a los autores.

Internet se ha convertido en una especie de gradería de estadio.

Pero en Facebook, Twitter e incluso en LinkedIn la gritería no es solo contra entrenador, jugadores y árbitros.

Es contra todos.

¿Aprenderemos cuando alguien demande a quien le insulta? ¿Y con delatar a los responsables de las falsedades?

Parece inevitable que se llegue a eso.