4 junio
Asdrúbal Jiménez fundó Xpositive después de intentar recuperar unas guitarras y dispositivos que le robaron. (Foto Alejandro Gamboa)

Asdrúbal Jiménez es un músico a quien le robaron dos valiosas guitarras y unos equipos. Tras ver que se exponía al buscarlos, y darse cuenta de la cantidad de personas que no recuperan sus dispositivos desaparecidos por no guardar sus datos, creó una solución.

La aplicación se llama Xpositive y tiene 1.200 usuarios. Has el momento, 28 equipos han sido reportados como robados, hurtados o extraviados, sin exponer a sus propietarios.

“Cuidamos la privacidad”, recalcó Jiménez. “Cuando un objeto es reportado, no salen los datos del afiliado”.

Asdrúbal estudió música en la Universidad Nacional. Era arreglista vocal y de guitarras de grupos de rock, pero hace ya casi 20 años dio un giro hacia la tecnología.

Trabajó primero en la empresa Tecnología y Sistemas, donde se encargaba de supervisar la instalación de cámaras de seguridad, equipos de conferencias para salas de reuniones y transcriptores, entre otros productos. Alrededor del año 2005 se independizó y empezó a diseñar sitios web para empresas. Luego, entró al mundo de las apps y, más tarde, en el de la promoción de empresas en redes sociales.

La aplicación Xpositive se puede utilizar a través de un navegador de Internet. (Foto Alejandro Gamboa)
El robo

A finales del 2014 le ocurrió el incidente que le daría un nuevo giro a su vida: fue víctima del robo de su automóvil, en el que transportaba todo el equipo con el que todavía hacía arreglos para las diferentes agrupaciones.

Los ladrones se llevaron dos guitarras, incluyendo una que tenía desde hacía dos décadas y que estaba catalogada como de colección, lo que aumentaba su valor comercial. También se llevaron una tableta y un rack de efectos para las guitarras. En total perdió unos $6.000 de la época.

Sin experiencia acerca de cómo lidiar con este tipo de situaciones, empezó a investigar por su cuenta. Rastreaba en las casas de empeño y las compraventas. Tenía la esperanza de que las guitarras y los otros equipos aparecieran a los pocos días, pero, más bien, se exponía a que alguien lo engañara y lo extorsionara.

De esta forma, descubrió que otras personas habían tenido experiencias peores al intentar recuperar objetos robados por su cuenta. Algunas le recomendaron presentar la denuncia, lo cual intentó hacer. Sin embargo, se percató de que no contaba con datos de los objetos robados; solo recordaba las marcas y, con eso, poco o nada se podía hacer.

En el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) le dijeron que el 98% de las personas que se acercan a poner una denuncia no tienen información de sus dispositivos, por ejemplo, el número de serie, la factura o datos de señas particulares. Lo mismo sucede cuando se trata de un hurto (les quitan el objeto en medio de un descuido), un robo (cuando es con violencia) o un simple extravío.

Los usuarios puede subir hasta seis fotos de cada artículo registrado. (Foto Alejandro Gamboa)
Solución

Durante el 2016, Asdrúbal se dedicó a diseñar una solución para responder a esta necesidad. Consultó a víctimas de robo o de hurto, a personas que extraviaron algún dispositivo, a autoridades y a dueños o encargados de casas de empeño o de compraventas. A partir de esto, hizo bocetos y creó formularios para que las personas registraran los datos de sus equipos o dispositivos. Luego, empezó a realizar pruebas con familiares y amistades. A finales del 2017 tenía una plataforma más robusta y un producto mínimo viable.

Uno de los ajustes que introdujo fue el de la privacidad: nadie puede ver los datos de un usuario, ni siquiera cuando el dispositivo ha sido reportado como extraviado o robado. Otro fue hacer más efectivas y rápidas las búsquedas dentro de la aplicación. Así, en una casa de empeño o en una compraventa pueden verificar si un dispositivo que alguien les ofrece ha sido reportado o no.

¿Cómo funciona?

Para afiliarse, el propietario de un equipo o dispositivo adquiere una tarjeta en alguna de las tiendas distribuidoras. El costo es anual y depende de la cantidad de objetos a registrar: ¢5.000, para un dispositivo; ¢10.000, para dos; y ¢15.000 para tres.

La tarjeta incluye un código de activación y realiza el registro del dispositivo o equipo, indicando número de serie, marca y señas (calcomanías, rasguños, abolladuras por golpes u otros).

Se pueden subir hasta seis fotografías del dispositivo y, en caso de otro incidente, se pueden actualizar las señas y las imágenes.

En caso de vender el dispositivo a otra persona, se transfiere el registro y se actualizan los datos del nuevo propietario.

Para inscribirse se adquieren tarjetas en comercios afiliados. El precio es anual y depende de la cantidad de dispositivos por registrar. (Foto Alejandro Gamboa)

Al incluir la información, la aplicación le indica el grado de protección y de factibilidad de recuperar un dispositivo en caso de que lo extravíe.

Cuando se presenta un incidente, la persona realiza el reporte. En este caso recibe asistencia vía chat para identificar cuál es la situación exacta.

Si se trata de robo o hurto, el propietario debe presentar la denuncia ante el OIJ. Para esto, se imprime la ficha técnica, la cual incluye todos los datos registrados por el dueño mismo.

La alerta puede ser revisada por casas de empeño o compraventas sin que se revelen los datos personales del propietario, lo que evita a estos comercios correr riesgos.

Mediante GPS se localiza en cuáles sitios se intentó vender el dispositivo, lo que ayuda a las autoridades a recuperarlo.

Validación

Afinar la solución y el modelo de negocios es el resultado de un proceso de validación con los programas para emprendedores Auge, de la Universidad de Costa Rica, y Costa Rica Open Future.

Esta última es una iniciativa de Telefónica (Movistar), los ministerios de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones y de Economía, Industria y Comercio, el Centro Nacional de Alta Tecnología, la incubadora Createc y el Consejo Nacional de Rectores.

“Tenía ideas muy voladas. Me ayudaron a aterrizarlas, sin perder de vista el largo plazo”, aseguró Jiménez.

A través de los cursos y de la mentoría o coaching, se redefinió cómo operaría y se comercializaría el servicio en el corto plazo. Además, se optimizaron procesos y se determinó en qué aspectos debía enfocarse.

Por ejemplo, con la promoción en redes sociales se despertó el interés de grupos de ciclistas, que pueden registrar sus bicicletas. Ahora la tarea es darles seguimiento y que se afilien.

Otras que manifestaron interés fueron las empresas de comercialización de bicicletas. De igual manera sucedió con casas de empeño y compraventas que se acercaron para obtener el servicio.

Jiménez considera que –al igual que el sistema de rastreo para vehículos– los comercios que venden dispositivos podrían ofrecer la inscripción a Xpositive como parte de su oferta.

Según Jiménez, si los usuarios han registrado los datos de los equipos y presentan la denuncia, tienen hasta un 66% de probabilidad de recobrarlos.

“El nombre se deriva de dos componentes”, explicó. “X es el factor generado por los datos de los dispositivos y Positive por las posibilidades de lograr su recuperación”.