Por: Krisia Chacón Jiménez.   17 enero
La banca abierta empodera a los clientes gracias a que son ellos quienes deciden con quién y cómo se comparten sus datos financieros con el objetivo de recibir servicios personalizados y que se ajusten a su realidad económica. Foto: Shutterstock.

En Europa muchos bancos ya no venden la típica tarjeta de crédito, ni el préstamo para el vehículo, ni las compras de deudas. Ahora venden una experiencia personalizada y ajustada a la realidad de sus clientes.

Si una pareja va a tener un hijo, el banco le ofrece un crédito y se encarga de todo lo que vayan a necesitar los padres y el bebé. Costos del hospital, compra de pañales, cuna, ropa, guardería y demás gastos.

Lo mismo sucede si una persona va compra un apartamento. El intermediario financiero se encarga de la compra del inmueble, ofrece la mudanza, el contrato del servicio de Internet, los muebles, electrodomésticos y demás necesidades que tenga el cliente.

La selección de los productos se hace con base en el perfil socioeconómico de la persona y gracias a alianzas comerciales que desarrollan los bancos para ofrecer un amplio catálogo de posibilidades a sus afiliados.

Estos servicios se dan gracias al open banking o banca abierta, una tendencia que está transformando al sector apunta de apertura y procesamiento de datos.

La banca abierta surgió a raíz de la legislación PSD2 –por sus siglas en inglés Payment Service Providers– que comenzó a regir en enero de 2018, con el objetivo de contribuir con el desarrollo de un mercado único de pagos en la Unión Europea.

Una de las implicaciones más fuertes que tuvo esta ley fue la apertura por parte de los bancos de sus datos y servicios de pagos a terceras empresas, los llamados TPPs –Third Party Payment Service Providers–.

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Regulación como punto de partida

La iniciativa PSD2 en Europa ha tenido repercusión en otros países como Japón, Reino Unidos, México, Brasil, Australia y China. Algunos analistas ven esta tendencia como la revolución más fuerte en el sector financiero.

Para que el open banking sea una realidad es totalmente necesario que exista una regulación que dicte las reglas del juego y garantice la modernización del sistema.

En Europa, el regulador obligó a los bancos a abrir y exponer sus transacciones. Los intermediarios se vieron ante dos necesidades: contar con la tecnología adecuada y cambiar su modelo de negocio.

Al exponer sus datos, los bancos pueden acceder a la información financiera que tienen sus clientes con otras entidades y generar nuevos servicios.

“Yo como banco expongo mis servicios para que terceros los consuman, y de la forma inversa, yo soy capaz de consumir servicios de terceros e integrarlos como banco. Aquí es donde los bancos comienzan a ofrecer nuevos servicios basados en experiencias”, Manuel Lavin, director de transformación digital de GFT.

Por ejemplo, si una persona tiene cuentas activas con cuatro entidades, un solo banco puede centralizar esa información y mostrarla en una misma aplicación para facilitarle al cliente un panorama mucho más claro de su situación económica, e inclusive podría recibir asesoría financiera.

O bien, cuando una aplicación está en capacidad de consultar información estandarizada de miles de clientes bancarios, puede comparar y sugerir mejores opciones para estos usuarios. Recomendaciones como: el banco "x" tiene mejores tasas que su banco actual para el crédito que busca.

Lo mismo sucede con los demás servicios como condiciones de trasladar una deuda, certificados a plazo con mejor rendimiento, entre otros.

“El banco no te da un servicio financiero concreto, sino que financia un life journey, o una experiencia de vida completa”, señaló Manuel Lavin, director de transformación digital de GFT.

La banca abierta abre una gran ventana a las fintech, las cuales pueden tomar la información de los clientes para crear productos que se conecten con las pasarelas de los bancos tradicionales sin tener que invertir en la creación de una nueva y así garantizarle confianza a los clientes.

Es siempre indispensable que el cliente brinde la autorización para que terceros utilicen sus datos.

“Con el nivel de madurez que tienen los servicios de cobro y pago interbancarios ofrecidos por nuestro sistema financiero, creemos que con los cuidados del caso, podemos permitir la participación de empresas fintech, para proveer servicios financieros innovadores de cara a los ciudadanos, incluyendo a tales empresas como jugadores directos del Sistema Nacional de Pagos Electrónicos (Sinpe)”. Carlos Melegatti, director de la división de sistemas de pagos del BCCR.
¿Es posible en Costa Rica?

Desde el Banco Central (BCCR) afirman que ya han estudiado las regulaciones y los trabajos sobre open banking que se han desarrollado en Europa y otras partes del mundo.

El mayor reto está en la regulación de temas operativos para acceder y hacer disponible la información del usuario a terceros debidamente autorizados, y de la seguridad inherente a una operativa electrónica entre las plataformas bancarias y los sistemas de terceros involucrados.

“Hoy las entidades financieras del mundo entero monopolizan la información de sus clientes, muchas veces estos no disponen más que de informes agregados que en la mayoría de los casos aportan poco valor para llevar a cabo una mejor gestión financiera personal. La apertura de la información del cliente de seguro abre toda una gama de posibilidades tecnológicas que nos llevaran a construir sistemas financieros más robusto, competitivos y conscientes de las verdaderas necesidades de sus usuarios”, explicó Carlos Melegatti .

Los retos involucrados para hacer realidad el open banking pasan por definir cuál será la información puntual que estará disponible para ser compartida, así como estandarizarla para que se pueda automatizar con aplicaciones.

Como punto fundamental está el garantizar la seguridad de acceso a los datos y definir los mecanismos para asegurar que el cliente bancario dio el debido consentimiento para que su información sea utilizada por un tercero.

Las personas deben ser conscientes de los alcances y riesgos involucrados con el uso de su información y hasta dónde llega la responsabilidad de las entidades financieras en la protección de los datos del cliente.

En el Banco Nacional concuerdan con esta posición y consideran "que se puede evolucionar hacia la banca abierta siempre y cuando se continúen fortaleciendo los contratos bajo el marco jurídico, regulatorio y los rigurosos estándares para la seguridad de la información de los clientes”, señaló Robert Valerio, director de Innovación de Servicios Tecnológicos de esta entidad.

Al consultarle a bancos locales acerca de su avance en banca abierta, ellos afirman estar trabajando con sus primeros servicios, principalmente enfocados en pagos.

El Banco Nacional mediante alianzas estratégicas para brindar convenios que facilitan el pago de múltiples servicios a través de las plataformas digitales; Davivienda con acuerdos con socios comerciales por medio de APIs (Interfaz de Programación de Aplicación) y en BAC Credomatic a través de la co-creación en conjunto con las fintechs para el desarrollo de productos y servicios.

Con el open banking las entidades pueden convertirse en distribuidores de productos y servicios de terceros, así como asociarse con las nuevas compañías financieras.

La banca abierta se trata de construir las bases de los bancos del futuro.