Por: Carlos Cordero.   8 marzo
Mario Hernández, fundador y CEO de Impesa, muestra cómo el chatbot permite solicitar y preaprobar una tarjeta de crédito al realizar el análisis de capacidad de pago mediante la base de datos de Equifax. Al día siguiente el cliente retira la tarjeta presentando el código QR que le entrega la aplicación en su celular. (Foto Mayela López)

Cuando Mario Hernández Aguilar dejó su puesto de gerente general en el banco Lafise para dedicarse a su negocio con el chatbot Layla –que utiliza inteligencia artificial para aprobar en línea y a través del móvil créditos y tarjetas, entre otros servicios– le decían que ese tipo de proyectos sólo eran posibles en California, Estados Unidos.

Hasta la fecha su firma Impesa ha recibido $5 millones en inversión y tiene otros dos productos tecnológicos: Monibyte, para que las empresas puedan monitorear el uso de las tarjetas de débito y crédito que le dan a sus colaboradores, y Brainert, basada en tecnologías de análisis de datos y aprendizaje de máquina para la gestión de los portafolios financieros según el ciclo de los clientes.

Recientemente Impesa y Equifax, el buró de información de deudores, dieron a conocer una alianza mediante la cual Layla tendrá acceso a los datos recopilados por esta firma. Además, tiene una alianza con Visa e impulsa el uso del chatbot con varias entidades financieras, lo cual le permitirá crecer y contratar más personal.

"Tenemos una oportunidad enorme para desarrollar aplicaciones con un alcance global", dijo Hernández. "Tenemos clara la vertical (industria), que es la de medios de pago en el sistema financiero y de seguros".

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“Somos una fintech para brindar ventajas a los bancos, aumentando sus ingresos, reduciendo costos, estandarizando servicios y apoyándolos en sus procesos de crecimiento”. Mario Hernández, fundador y CEO de Impesa.
Cambio de rumbo

Mario tenía dos décadas de trabajar en el sector bancario y seis años como gerente general en Lafise cuando en el 2016 decidió dedicarse a tiempo completo a su empresa Impesa. La había fundado en el 2013, año en el cual recibió la primera inversión de la firma E3 Capital, que ingresó como socio inversionista, para el desarrollo de la plataforma tecnológica y un producto, Monibyte, que comercializa a partir del 2014.

Como conocedor de las oportunidades en el mercado de medios de pago, Hernández sabía que las empresas le daban tarjetas de crédito o de débito a ejecutivos y otros colaboradores que debían viajar o trasladarse y no había forma de limitar el tipo de servicios y de compras que realizaban.

Actualmente, de hecho, Monibyte se usa en 800 empresas que establecen los horarios y pagos que pueden realizar los colaboradores (gasolina, restaurantes, hospedaje).

Hasta que se dedicó a tiempo completo a Impesa, Mario se había apoyado en su hermano Carlos. El avance continuó y recientemente un grupo dominicano invirtió capital para apoyar los planes para consolidarse en Costa Rica, Nicaragua, Panamá y República Dominicana, donde ya tienen presencia. Además procuran llegar a Honduras, El Salvador y Guatemala. También podría incursionar en México, Colombia y Perú.

Después de colocar a Monibyte en el mercado, la firma empezó a desarrollar Layla y Brainert, siempre con la idea y misión de aportar innovación en tanto inicitativa de servicios financieros basada en tecnología o fintech, más que en competir con entidades bancarias ya existentes.

"Somos una fintech para brindar ventajas a los bancos, aumentando sus ingresos, reduciendo costos, estandarizando servicios y apoyándolos en sus procesos de crecimiento", recalcó Mario Hernández.

Brainert, por ejemplo, brinda a los bancos y entidades financieras los servicios de inteligencia de negocios con datos de todo lo que hace el cliente, de forma que comprendan su comportamiento, generen ofertas específicas y personalizadas a cada uno, y desarrollen programas de retención, pues la competencias siempre intentará llevárselo.

Impesa tiene actualmente 30 colaboradores, pero podría necesitar otros 15 más durante el 2018 si se concretan sus planes de crecimiento. (Foto Mayela López)

Herramientas como los chatbot facilitan que los clientes realicen diferentes tipos de transacciones, las cuales podrían tardar usualmente de 20 minutos a más de una hora a través de los centros de llamadas o en las oficinas y sucursales.

Layla se está probando, por ejemplo, en el Grupo Financiero Cafsa, brazo financiero del Grupo Purdy Motor.

"Es una plataforma que nos interesa explotar y por esta razón estamos en una etapa de pruebas para que, en el corto plazo, podamos ofrecer servicios aprovechando dicha aplicación", dijo Christian Soto, gerente de innovación de Cafsa.

El chatbot está basado en tecnologías de inteligencia artificial, puede apoyarse en sistemas biométricos (reconocimiento de huella digital o cara) y en los sistemas de Equifax y Visa para brindar servicios tales como preabrobación de tarjetas o ubicar cajeros automáticos en cualquier país.

También puede ser utilizado por empresas de seguros, tanto en la comercialización como en la atención de los clientes.

Si así se decide, se integra a aplicaciones como Skype, Google Assistant, WhatsApp y Facebook Messenger, sitio web y sistema de banca en línea.

En Impensa actualmente trabajan 30 personas y si los planes de crecimiento se concretan se sumarían otras 15 durante el 2018. "Hay que sentarse a estimar. Habría que ver la escala de lo que se realizará", dijo Mario Hernández.