Por: Krisia Chacón Jiménez.   18 octubre, 2019
El éxito de Rappi se traduce en que fue catalogado como un unicornio de la región al alcanzar un valor superior a los $1.000 millones. Foto: AFP.

Transitar por la calle y ver a repartidores que llevan en sus espaldas bultos con logos de Uber Eats, Glovo y Hugo, es cada vez más común. Ahora se suma uno más: Rappi.

Estas aplicaciones han ganado popularidad principalmente por las entregas de comida a domicilio; no obstante, cada vez más diversifican su portafolio de servicios con compras de supermercado, medicamentos, documentos y su peculiar opción de “lo que sea”.

Este negocio se ha caracterizado por su efervescencia. Así como entran nuevos actores, también salen otros, como fue el caso de Qué comemos, Apetito 24, Eats On y recientemente Go Pato, que cerró su línea de entregas para desarrollar su tecnología y utilizarla para darle soluciones a terceros.

Los que se mantienen en pie tienen un común denominador que es un presupuesto proveniente de diferentes inversores extranjeros que le han inyectado tecnología y más recursos para diversificar la propuesta de valor para sus clientes.

Globalmente los inversores colocaron $6.200 millones en startups de entregas, un 32% más de lo recaudado en todo el 2017, según datos de la empresa de investigación CB Insights.

¿Qué trae Rappi?

Rappi nació con el objetivo de ser una aplicación móvil por medio de la cual los usuarios pueden pedir todo tipo de envíos a domicilio, incluso dinero en efectivo.

El éxito de esta compañía es indiscutible, ya que fue catalogada como uno de los unicornios de la región, es decir, su valor asciende a los $1.000 millones.

En tan solo cuatro años, la firma ya se estableció en nueve países y 70 ciudades.

La inversión que hizo Rappi para entrar a Costa Rica fue de $2 millones y esperan facturar $10 millones para el 2020.

“Tenemos altas expectativas para Costa Rica. Vemos que es un mercado estratégico por su dinamismo comercial (...) Vamos a ayudar con el crecimiento económico”, afirmó Mateo Albarracín, director de expansión de Rappi.

La oferta se basará en la entrega de comidas –ya tienen 450 restaurantes afiliados–, la compra de abarrotes, un convenio con PriceSmart para compras de mayores volúmenes, y con Fresh Market para licores y productos de conveniencia. También entregarán medicamentos mediante una alianza con las farmacias Fischel.

Otro servicio es el de RappiFavor, con el cual se puede solicitar mover un objeto de un lado con ayuda de los colaboradores de la aplicación. También dispondrán de la opción “lo que quiera” para comprar cualquier producto dentro del área de cobertura y que se ajuste a las dimensiones de las mochilas de los repartidores.

Una opción novedosa para el mercado costarricense es la de Rappi Cash, mediante la cual el usuario puede solicitar que un mensajero le lleve dinero en efectivo donde se encuentre. Lo que se debe hacer es indicar el monto a través de la app y automáticamente se le debita de la cuenta.

Rappi contempla incorporar dentro de tres meses una solución de micro movilidad con patinetas tipo scooters para que el cliente pueda desbloquear y utilizar en la ciudad para facilitar su transporte de un punto a otro.

La compañía ofrece para los consumidores frecuentes la opción de RappiPrime mediante la cual las personas pagan una membresía mensual de ¢4.500 y podrá realizar pedidos ilimitados sin costo de transporte.

Los costos de transporte rondan entre los ¢950 y ¢1.400. En el caso de Pricesmart oscilan entre ¢4.000 y ¢6.000.

En la misma dirección

Todo este catálogo de servicios también los tienen previstos incorporar Glovo, compañía que planea expandir sus operaciones en Costa Rica con la incorporación de nuevos negocios.

Esta compañía nació en el 2015 con la misión de convertirse en una herramienta de conveniencia para el usuario.

Glovo está en la búsqueda de socios para ofrecer el transporte a través de autos, servicio similar al de Uber.

Al igual que Rappi, esta firma también le apostará a la movilidad ecológica con bicicletas y/o scooters, así como al servicio de entregas de dinero en efectivo.

Una tendencia que está tomando mayor fuerza en Europa es la de cocina virtual o dark kitchen, la cual consiste en que un restaurante o empresa invierte en el equipamiento de una cocina para ofrecer sus platillos exclusivamente por las aplicaciones de delivery.

La idea de Glovo es que ellos mismos sean quienes inviertan en la construcción y acondicionamiento de las cocinas, para luego a través de alquileres u otro método de pago, ofrecérselo a sus socios.

Glovo opera en 26 países y más de 202 ciudades en el mundo. Específicamente en Latinoamérica, tiene presencia en 10 naciones.

La plataforma está disponible en Costa Rica desde hace 17 meses, y en este periodo ha registrado más de 2 millones de pedidos, 1.300 glovers activos y 400 empresas aliadas.

“De aquí no nos vamos a ir, vamos a seguir creciendo”, aseguró Gerardo Morales, líder país de Glovo en Costa Rica.

Bar& Restaurante Agüizotes, quienes nos mestran cómo reciben los pedidos de Uber Eats y Glovo en el restaurante para enviarlos a los clientes.

En el caso de UberEats, esta aplicación fue lanzada hace poco más de tres años, y se ha apalancado en la experiencia de tecnología de Uber y la forma en que esta soporta la logística.

Hugo es otra app de este segmento de negocio. Esta firma quiere lograr la hazaña de convertirse en el primer unicornio de Centroamérica –alcanzar el valor de $1.000 millones–. Su objetivo es que los repartidores se conviertan en los asistentes personales de los clientes.

Hugo es una plataforma que sirve para solicitar entregas de comidas, compras de medicamentos, regalos, supermercado, conciertos e incluso bebidas.

Estos gigantes le han pasado la factura a emprendimientos costarricenses como Go Pato, Eats On y Qué comemos, plataformas que cerraron su servicio de entregas debido a la voraz competencia en precios, cobertura y servicios que imponen las transnacionales.

Tanto Go Pato como Eats On tienen en sus planes utilizar la tecnología que desarrollaron en términos de logística y análisis de datos para crear nuevos negocios.

Nuestro ADN es ser una súper app

Entrevista con Mateo Albarracín, director de expansión de Rappi.

- ¿Cuáles son las tecnologías que usan en Rappi y que ustedes consideran que son un diferenciador de sus competidores?

Nosotros empezamos a entender que si nos veíamos no solo como una compañía retail, sino como una compañía tecnológica que veía diferentes oportunidades en diferentes verticales de consumo, el valor agregado para los usuarios era mucho mayor, así nació Rappi.

Rappi en 2020 va a seguir una estrategia que será la personalización. Tú Rappi, será diferente al mío porque la app comenzará a entender los hábitos de consumo. Con Inteligencia Artificial el algoritmo comienza a mostrar lo que esté correlacionado con los gustos del cliente.

- Una de las grandes críticas que se le ha hecho a este modelo de negocio es la precarización de las condiciones laborales, ¿qué hacen en Rappi para enfrentar esta problemática?

Rappi no tiene ninguna clase de ingreso de nuestros socios repartidores a diferencia de nuestros competidores, nosotros no tomamos ninguna parte de ahí. Hemos transferido $150 millones directamente de los usuarios a nuestros socios repartidores. Nuestro modelo de negocio es enteramente con las relaciones comerciales.

Nosotros somos facilitadores de no tener subordinación porque nosotros no tenemos un vínculo laboral, cualquier persona puede ser un Rappi, puede conectarse en cualquier momento del día y percibir ganancias.

- ¿Cuál es la meta que tienen en Rappi a corto plazo?

Ser la compañía de tecnología más grande de toda la historia latinoamericana en los próximos dos o tres años.

Entrevista con Mateo Albarracín, director de expansión de Rappi. Foto de Jorge Castillo.