Por: AFP .   4 octubre
El debate del 29 de setiembre fue poco provechoso para la discusión de temas de fondo. Desde el 2 de octubre, Joe Biden (derecha) continúa con sus actividades de campaña mientras Donald Trump se encuentra hospitalizado por COVID-19. Foto: AFP

Uno quiere subir los impuestos, el otro bajarlos. Uno buscará profundizar la guerra económica con China, el otro aliviar las tensiones. Pero ninguno de los dos logrará demasiado sin el apoyo del Congreso de Estados Unidos.

Las propuestas de política económica del presidente Donald Trump y su retador demócrata Joe Biden ofrecen visiones disímiles sobre la mayor economía del mundo antes de las elecciones del 3 de noviembre.

La agenda de Biden apunta a los estadounidenses más pobres e incluye una cantidad de medidas que implicarían un cambio brusco con respecto a la gestión de Trump, con un retorno a las políticas de Barack Obama, de quien fue vicepresidente.

Trump, por el contrario, ofrece lo que los analistas lamentan como pocos detalles de su plataforma económica, salvo su promesa de restaurar una economía comparativamente buena y el récord de empleo que los estadounidenses disfrutaron hasta marzo, antes de que la pandemia de coronovarus acabara con todo ello.

"Yo diría que el plan de Biden es realmente una expansión de los programas sociales existentes", dijo John Ricco, analista senior del Modelo de Presupuesto Penn Wharton de la Universidad de Pensilvania.

"En contraste, el plan de Trump, en la medida en que tal plan exista, ...aborda los mismos temas que la administración ha seguido en los últimos cuatro años".

Hasta qué punto cada uno logrará lo que quiere dependerá de quién controle el Congreso, actualmente dividido entre un Senado en manos de los republicanos y una Cámara de Representantes dominada por los demócratas.

Las encuestas muestran una ventaja para Biden y para varios aspirantes demócratas al Senado, por lo que los analistas se inclinan, aunque con cautela, por una eventual victoria de Biden y una mayoría de su partido en la Cámara alta.

"El control demócrata de la Cámara baja, el Senado y la Casa Blanca produciría uno de los mayores cambios de política, pero si los republicanos conservan la Casa Blanca o el Senado, esperamos pocas nuevas políticas federales, fiscales o de otra índole", señaló JP Morgan en una nota.

Campaña patas arriba

La plataforma económica de Biden se centra en el lema “reconstruir mejor”, con la promesa de crear puestos de trabajo a través de mejoras de infraestructura y energía limpia financiadas con $4,1 billones en impuestos a las grandes empresas y los ricos durante la próxima década.

Trump, en tanto, promete restaurar "la mayor economía de la historia", como califica el desempeño desde el inicio de su gestión en 2017 hasta marzo último. Tras una década de expansión económica, el desempleo llegó a su tasa más baja en 50 años.

Los sondeos muestran que los votantes se inclinan por Biden a medida que el país lucha contra la pandemia. Pero el viernes la campaña sufrió un vuelco cuando Trump anunció que se había contagiado el coronavirus. “El presidente ha seguido mejorando. Como con cualquier enfermedad, hay frecuentes altibajos a lo largo de su curso”, dijo el médico de Trump, Sean Conley, este 4 de octubre.

Las plataformas de ambos aspirantes parecen beneficiar a diferentes sectores, dijeron Mark Zandi y Bernard Yaros, economistas de Moody's Analytics.

La propuesta de Biden apunta a los pobres y la clase media, cuya "carga impositiva seguirá siendo aproximadamente la misma que hoy, pero serán beneficiarios importantes de un aumento del gasto público en educación, atención médica, vivienda, y una plétora de otros programas sociales", escribieron Zandi y Yaros.

Una nueva presidencia de Trump, en tanto, probablemente aumentaría los recortes de impuestos aprobados por el Congreso en 2017 y beneficiando "en gran medida a los hogares y empresas de mayores ingresos, mientras que el gasto del gobierno se reducirá en atención médica y una variedad de programas sociales", agregaron.

El médico de la Casa Blanca, Sean Conley, afirmó el 4 de octubre que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, "sigue mejorando" y podría ser dado de alta el lunes 5, luego de informes contradictorios sobre su estado de salud tras su hospitalización el viernes por covid-19. El equipo médico del mandatario precisó que sus niveles de oxígeno habían bajado dos veces en los últimos días y que está siendo tratado con esteroides, pero dio una evaluación optimista de la salud y las perspectivas del presidente de 74 años. Foto: AFP
La clave

Si los demócratas logran hacerse con el control de la Casa Blanca y el Congreso, Moody’s pronostica que el pleno empleo que había previo a la pandemia podría regresar en el segundo trimestre de 2022. Y si los republicanos obtienen ese control, recién llegaría a principios de 2024.

Pero Moody's estima que lo más probable es que ni Trump ni Biden obtengan en control de ambos poderes, por lo que el pleno empleo volvería en 2023.

En tanto, las empresas evalúan los diferentes enfoques comerciales de ambos candidatos y, en particular, la postura hacia China, país con el que Trump inició una guerra comercial.

Más de 3.400 empresas de todos los sectores, incluidos pesos pesados como Tesla, Mercedes-Benz, Home Depot y Ralph Lauren, demandaron al gobierno de Trump por los aranceles aplicados a las exportaciones chinas a Estados Unidos.

Biden podría revertir esa política, pero Ricco puntualiza que solo hasta cierto punto. “Ambos candidatos visualizan un panorama con mucho más escepticismo hacia el libre comercio”, dijo, aunque “las herramientas para llegar allí son diferentes”.