Por: María Luisa Madrigal.   28 diciembre, 2019
Uruguay es uno de los países que hoy exporta cannabis. Foto: AFP

En la lista de espera de la Comisión de Ambiente de la Asamblea Legislativa se encuentra un proyecto de ley que pretende legalizar la producción de cáñamo y cannabis para el uso medicinal en Costa Rica (21.388).

A pesar de que la palabra cannabis lo convierte casi de inmediato en un proyecto polémico, alimentado por dudas y desinformación, su promesa es reactivar la economía, darle un nuevo aire a la golpeada producción agrícola del país y crear nuevos productos de exportación.

El documento presentado por la diputada del Partido Integración Nacional (PIN), Zoila Volio, también señala que el proyecto generaría abundantes puestos de trabajo en momentos cuando la tasa de desempleo del país alcanza el 11,4%, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Si bien el Ministerio Comercio Exterior (Comex) ya hace números con el potencial de las plantas, el Poder Ejecutivo lo pasó por alto en la convocatoria a sesiones extraordinarias. Los defensores del proyecto aseguran que aportaría a la prometida reactivación económica que añora el Gobierno, esto al generar una nueva industria en el país.

Producción industrial

El cannabis medicinal es legal en 21 países con un mercado de 771 millones de personas. De estos, el 51% vive en países que permiten la importación. Estos datos fueron recopilados por Deloitte Canadá en el 2017 y se publicaron en un estudio dado a conocer en México. El documento fue suministrado por la diputada Volio. Si Costa Rica se convirtiera en productor, apuntaría a esos destinos.

“Esto produciría trabajo para mano de obra calificada y no calificada. Permea todos los niveles de generación de empleo”, explicó Volio.

Para suplir apenas un 10% de la demanda mundial de cannabis medicinal, Costa Rica tendría que producir aproximadamente 61.865 kg. En dinero, esto representa billones de dólares.

Solo en los Estados Unidos, el mercado general de cannabis es de aproximadamente $6 billones y se dirige a los $50 billones para el 2026, de acuerdo con datos recopilados por Deloitte.

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El primer objetivo del proyecto es generar una industria farmacéutica alrededor de los productos que resultan del cultivo de cannabis y de cáñamo.

Según la propuesta, Costa Rica puede convertirse en un polo de desarrollo y clúster de empresas farmacéuticas que buscan desarrollar esta producción, así como la de cáñamo –a nivel industrial– en alimentos, textiles, plásticos y otros.

En este segundo caso, el cáñamo –que se diferencia de la marihuana por no poseer o tener en muy pocos niveles THC (componente psicoactivo)– ya se importa de manera legal en Costa Rica en distintas presentaciones, según datos del Comex.

De hecho, el programa Descubre tiene un perfil para la producción, transformación y exportación de cáñamo para Costa Rica. A pesar de esto, no se ha llevado a la práctica.

El potencial a nivel industrial no es ignorado. Según Comex, diversos estudios realizados alrededor del mundo señalan al cáñamo como un insumo en las industrias textil, alimentaria, farmacéutica y de construcción. Sumado a esto, el cultivo y procesamiento de cáñamo es compatible con el plan de descarbonización, como sustituto de materiales plásticos y como fijador de carbono.

La cadena de valor de cáñamo en el mundo genera alrededor de $4,4 millones, afirman datos del Comex. Las proyecciones sugieren un crecimiento hasta $16.000 millones en el 2026, según información de Descubre.

“Costa Rica tiene las condiciones agroecológicas para la producción de cáñamo industrial. Dependiendo de la escala, eso podría atraer el establecimiento de industrias para la fabricación de textiles, papeles, materiales de construcción, medicamentos. Puede ser una opción para la sustitución de cultivos que sufren de baja productividad relativa o cambios en la demanda internacional”, detalló el ministerio tras la consulta de EF.

Luego está el cannabis. La planta, que sí tiene THC, también se sembraría en suelo nacional para ser industrializada con fines médicos, según el proyecto de ley.

El texto establece un sistema de licencias, por ejemplo, de extracción, laboratorio y siembra, para limitar la fase de la producción.

El costo total para producir un kilogramo de cannabis seco para uso medicinal es de entre $573 y $743, dependiendo de los métodos utilizados, señala el estudio de Deloitte. Para el 2021, supliendo un 5% de la demanda mundial, el país requeriría una inversión aproximada de $97 millones y las ganancias serían sustancialmente mayores.

Exportación
Al posicionarse como un producto de exportación, el impulsor clave de los ingresos del país serían los impuestos a las ganancias corporativas, es decir, un 30% de las ganancias totales de las empresas. Fotografía: Lars Hagberg / AFP

Al posicionarse como un producto de exportación, el impulsor clave de los ingresos para el país serían los impuestos a las ganancias corporativas, es decir, un 30% de las ganancias totales de las empresas o el impuesto sobre la renta.

Según las mismas estimaciones, en 2021 Costa Rica recaudaría más de $167 millones en renta si llegara a suplir un 5% de la demanda mundial de cannabis medicinal; aproximadamente, $1.277 en impuestos por kg producido.

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El análisis también sugiere que la industria podría crear 4.079 empleos para 2021 en el país. El 81% serían empleos permanentes, sin considerar trabajos creados a partir de industrias auxiliares.

Tanto la producción de cáñamo como la de cannabis quedarían reguladas. El Estado asumiría el monitoreo de las actividades de importación de semillas, exportación, plantación, cosecha, industrialización, comercialización, distribución y consumo, entre otros, tanto para fines terapéuticos como alimentarios e industriales.

Hay 13 países en el mundo que tienen permitida la importación del producto para uso medicinal y otros ocho que legalizaron este tipo de consumo, aunque actualmente no lo importan. En América, México, Jamaica, Colombia y Chile serían los destinos más cercanos.

En el resto del globo, Alemania, Finlandia, España, Rumanía, Turquía, Israel, Croacia, Macedonia y Australia ya tienen legislaciones favorables a este tipo de industria.

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El documento propone al Ministerio de Salud como ente encargado de dar las licencias y permisos necesarios. En la respuesta oficial a la Asamblea, la institución detalló que no se oponen al proyecto de ley, siempre y cuando se tomen en cuenta una lista de observaciones que realizan, entre ellas un organismo fiscalizador con funciones compartidas entre varios ministerios.

Por su parte, Comex explicó que analizan el texto desde la perspectiva de los compromisos que el país tiene en materia de política comercial y de inversión.

“De manera general, consideramos positivo que el país discuta sobre alternativas productivas que ayuden a diversificar la producción agrícola y propicien la reactivación económica, principalmente en el campo”, detalló el Ministerio.

Sesgo

A pesar de que el proyecto de ley propuesto por la diputada Volio no busca legalizar el consumo ni la producción de marihuana en Costa Rica para uso recreativo, esa es la principal piedra en el camino a la que se enfrenta el texto.

Para otros diputados, como la liberacionista Karine Niño, la iniciativa es positiva por la generación de empleo que podría impulsar. Sin embargo, el problema es la desinformación que el texto tiene alrededor. “Antes la misma ropa estaba hecha de cáñamo; hoy en el supermercado venden productos con cáñamo, porque los usos son muchos. Hay que competir en otras áreas nuevas. En pleno siglo XXI tiene que ponerse en discusión en la mesa”, declaró la verdiblanca.

Sin embargo, el sesgo de la legalización de la marihuana sigue pesando.

“Hay muchos con su fanatismo cristiano que me dicen que eso es pecado. Es muy difícil razonar con irracionalidades y dogmas de fe. ¿Cómo es posible que un diputado pregunte qué parte de la mata hay que fumarse?”, Zoila Volio.

En la Comisión de Ambiente no se ha hablado del documento por meses, según Niño. Ninguna fracción lo está impulsando y queda a la espera de un empujón del Poder Ejecutivo, que no presentó el texto en la lista para las sesiones extraordinarias que empezaron este 1.º de diciembre.