Por: María Fernanda Cisneros.   31 enero

La producción tendría un mejor desenlace en 2019 (crecería 3,2%), aunque leve, en comparación a lo visto en 2018 (2,7%).

Esta buena fortuna está lejos de ser un comportamiento generalizado entre las distintas actividades económicas, al contrario, muchas de ellas se mantendrán estancadas.

Inclusive, algunas industrias mostrarían una desaceleración a lo largo del año, según las previsiones dadas a conocer por el Banco Central de Costa Rica (BCCR) en su programación macroeconómica para el bienio 2019-2020.

El sector de la construcción, el agropecuario, el de información y comunicaciones, y las actividades financieras y de seguros crecerán menos este año. En la otra acera, el segmento de la educación repuntará.

Las estimaciones del Central no contemplan las posibilidades de nuevos movimientos de huelga en 2019. En 2018, la oposición a la reforma fiscal generó un menor dinamismo de la economía, producto de la paralización parcial de actividades, sobretodo en los servicios de salud y educación pública. Fotografía Rafael Murillo

El resto experimentará un año prácticamente igual, o levemente mejor, al recién recorrido. En este grupo entran, por ejemplo, el comercio y la manufactura.

Dos sectores que se mantienen estables pero crecen a buen ritmo son el de información y comunicaciones, y el de actividades profesionales y de apoyo a empresas. Estos crecerían 5,7% y 5,1%, respectivamente, en 2019.

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¿Mayor dinamismo económico?

Existen dos factores determinantes dentro de las expectativas de crecimiento económico en 2019: el ajuste fiscal y el arrastre de algunos efectos de la huelga.

Ambos impactaron el comportamiento de la actividad económica en 2018, pero también generaron un cambio en las previsiones del Central para el año que recién inició.

En 2018, la huelga redujo el crecimiento de la producción en ¢138.700 millones (0,4 puntos porcentuales). Sumado al impacto del conflicto sociopolítico de Nicaragua, la producción se vio afectada en ¢208.050 millones.

Sin estos hechos, la producción hubiera crecido 3,1% en ese año, y no 2,7%.

Esto incidió directamente en el comportamiento esperado para la economía en 2019. Para este año se estima que varios sectores crecerán más, pero mucho de esto se debe a la recuperación que tendrían del impacto percibido por la huelga.

Es decir, tendrían un mejor año solo porque en 2018 tuvieron un mal año.

Al mismo tiempo. El documento del Central explica que la restauración de la confianza redundará en un impulso al consumo, la inversión y el crédito, con efectos positivos sobre el crecimiento económico y el empleo.

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Recorramos el comportamiento de algunas de las principales actividades económicas.

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Educación

“Se proyecta que para los dos siguientes años la aceleración en el crecimiento vendría dada por las actividades que producen para el mercado interno, lideradas por los servicios de educación y salud”.

Sin embargo, más adelante relata que el crecimiento de este sector llegaría “como consecuencia del efecto rebote luego de la huelga del 2018”,

El sector más afectado por la huelga fue el de la educación. Desde setiembre, las actividades de enseñanza se contrajeron y entraron en la senda de cifras negativas. En un año, pasaron de crecer 3,8% a contraerse 2,4%.

Para el 2019, el Central estima que crecerá 5,1%. La cifra no solo es mayor a lo que mostraba antes, sino mayor a lo estimado en julio del 2018 (2,9%).

El crecimiento del sector llegaría “como efecto rebote luego de la huelga del 2018”, dicta el mismo Programa Macroeconómico del BCCR.

El sector se normalizaría en 2020 con un dinamismo del 2,2%.

Construcción
En enero dio inicio la construcción del nuevo paso a desnivel en la rotonda de las Garantías Sociales, Zapote. La obra tendrá una longitud total de 864 metros, con un paso a desnivel de 550 metros de longitud. La inversión es de $17.6 millones, provenientes del empréstito con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) Fotografía: Jose Díaz/Agencia Ojo por Ojo

La industria de la construcción tuvo un desempeño extraordinario en 2018, gracias a proyectos de carácter privado (oficinas y naves industriales).

Sin embargo, luego de un ritmo del 6,6% bajaría a casi la mitad.

La Cámara Costarricense de la Construcción (CCC) espera un dinamismo similar al del 2018, cuando la cantidad de metros cuadrados tramitados para la construcción repuntó 2,3%.

Mucho de esto dependerá de que el Gobierno impulse medidas de reactivación económica, se mejoren las condiciones de crédito, se eviten cambios abruptos en el tipo de cambio y se contenga el gasto del sector público para aliviar las presiones en las tasas de interés, explicó Esteban Acón, presidente de la CCC.

En 2018, la construcción pública se contrajo 11,7% (cifra preliminar), por el efecto de desarrollos que impulsaron al sector en 2017.

Se espera que en 2019, los proyectos de infraestructura vial sean el motor de crecimiento de la inversión pública.

Agropecuario

El segmento agropecuario repuntó 2,4% en 2018 pero pasaría a 1,9% en 2019.

La explicación a esto es la incidencia esperada del fenómeno climático El Niño-Oscilación del Sur.

La sequía se fortalecería entre noviembre y marzo, lo que impactaría los cultivos de la zona del litoral Pacífico (caña de azúcar, café, tubérculos, granos básicos y pecuarios).

Comercio

El sector comercial se estancaría en un dinamismo del 1,9%.

La Cámara de Comercio de Costa Rica (CCCR), por su lado, estima un dinamismo del 2.1%.

¿La explicación? El consumo privado estaría atenuado por el alto nivel de endeudamiento de los hogares (cercano al 60% del ingreso personal disponible, en 2018).

Además, la reforma fiscal tendría un efecto sobre el consumo (al impactar el ingreso personal disponible) equivalente al 0,29% y 0,61% del PIB, para los años 2019 y 2020.

Aunado a lo anterior, se prevé mayores tasas de interés y un mayor tipo cambio, lo que terminaría de explicar el moderado crecimiento, explicó Alonso Elizondo, director ejecutivo de CCCR

Manufactura

La manufactura se dinamizará en 2019 y nuevamente en 2020.

¿Qué explica esto? La mayor demanda de productos elaborados por empresas del régimen especial, y en el caso de las empresas del régimen definitivo, por el impulso proyectado en la demanda interna.