Por: María Fernanda Cisneros.   10 enero
El mercado secundario de valores registró un crecimiento del 83%, para un monto negociado total de $10.713 millones. Foto: Albert Marín.

El 2019 fue un buen año para el mercado secundario de la Bolsa Nacional de Valores (BNV), luego de que el Ministerio de Hacienda superara una de las etapas más duras de iliquidez que ha experimentado hasta ahora.

Sin embargo, el déficit fiscal y la deuda son todavía una amenaza, lo que implica retos para un mercado de valores que además tiene el llamado de la innovación.

A continuación un extracto de la entrevista que EF realizó en diciembre a José Rafael Brenes, gerente de la Bolsa, sobre el cierre del 2019 y el poco avance en algunos planes de digitalización del mercado.

¿Cómo influyó la participación de un Ministerio de Hacienda más holgado de liquidez en 2019, en comparación con lo vivido en 2018?

La participación de Hacienda fue importante por dos razones. Primero, por la necesidad que tuvo que enfrentar de financiamiento hizo que las tasas subieran montones y eso creó condiciones para que una vez pasado ese bache de iliquidez, el mercado pudiera empezar a realizar ganancias de capital. Entonces, ahora sí, como ya fueron buenos con nosotros, entonces el mercado secundario se reactivó.

La otra cosa muy importante fueron los canjes. Se pusieron súper activos en canjes, entonces se requiere la compra del mercado secundario de bonos que se pagan con otros bonos y eso también hizo que el mercado se activara. Y a la hora de fijar los precios de referencia de los canjes, esa dinámica le permitió retroalimentar el mercado secundario con las expectativas de tasas de interés del Ministerio de Hacienda. El resultado fue que el mercado secundario se duplicó.

Creo que el tercer punto que señalaría es que los institucionales empezaron a tener mayor presencia en el secundario. A pesar de que ya no tenemos emisiones nuevas, ya las emisiones están dando vueltas, usted se pone a ver los volúmenes transados de nosotros en compra-venta de bonos –que en el 2018 andaban entre $15 millones y $25 millones– hoy todos los días andan en $40 y $45 millones, a veces llegan a $90 millones.

¿Ve a un Hacienda más ordenado al acudir al mercado?

Sí, el Ministerio de Hacienda ha venido trabajando en un mejoramiento de la gestión de la deuda pública a donde ha tomado en cuenta a los administradores del mercado secundario, que somos nosotros, como para tener un diálogo que permita reversar un ciclo vicioso en un ciclo virtuoso y la culminación de ese proceso es la puesta en marcha de creadores de mercado.

¿Por qué es muy importante creadores de mercado? Porque una vez que tengamos algunas emisiones, seis u ocho, con creadores eso va a fomentar que la liquidez del mercado se concentre en estas emisiones. Esto le va a permitir al Ministerio de Hacienda hacer una gestión mucho más activa de su deuda.

La gente dice ‘ya pasó la crisis fiscal’, –¡mentira!– Un déficit del 5,5%, va a ser 6%, se va a mantener durante los próximos dos o tres años. Esta situación de la deuda pública no se va a solventar hasta que el crecimiento se recupere.

En los modelos que el Banco Central había elaborado, la tasa promedio de crecimiento del Banco con tasas menores de interés era del 3,2% (en el Producto Interno Bruto, PIB) para que la deuda fuera bajando. No hemos tenido esas tasas de crecimiento y las tasas han estado más altas, así que el Ministerio va a seguir ocupando plata.

Las acciones desesperadas eran entendibles en momentos desesperados. Ya no estamos en esa condición y ellos están tomando la iniciativa de, por ejemplo, ya no hacer colocaciones por ventanilla con títulos no negociables y que todos los títulos sean estandarizados.

En 2019 creció la demanda por bonos de mediano y largo plazo, ¿qué nos dice esto?

Eso refleja que bajó la percepción de riesgo. Los inversionistas institucionales, de nuevo, por un tema de calce de sus inversiones con sus activos siempre tienen o deberían de tener una duración mucho mayor a la que tienen, pero no se animan a invertir a más largo plazo.

Antes el mercado estaba desordenado y no sabíamos dónde estaba el precio, ahora ya lo sabemos.

¿Fue un mejor año en términos generales para el mercado secundario y primario?

Sí, claro que fue un mejor año. El que se haya duplicado el mercado de bonos es para nosotros lo mejor, porque ahí estamos fijando el precio de los bonos, no el precio de la liquidez, ese lo define el Banco Central.

Independientemente de que el volumen total estuvo estancando, si se quiere, el que se haya duplicado el de bonos es buenísimo.

¿Qué prevé para las tasas en 2020?

En el tanto la tasa de inflación y el flujo de capitales permitan tener un moneda, un colón fuerte, yo no creo que haya, a pesar del déficit fiscal, mucha volatilidad en el tema de tasas. Pareciera que el mercado así lo está entendiendo.

Pero, como mencionamos al inicio, tener que financiar 6% del producto no es nada fácil. Entonces, si digamos el tema de los eurobonos se complica, vamos a otra vez tener volatilidad en las tasas.

¿Qué piensa del papel de los supervisores y las reformas en la que trabajan?

Las autoridades de supervisión que se tomen en serio el desarrollo de mercado de capitales, de valores, han sido mucho más agresivas en crear espacios para que esa innovación empiece a acercarse al espacio regulado.

Usted se va a México, Argentina y Colombia. Le pregunta al regulador colombiano cuál es su misión y dice que el consumidor financiero colombiano tenga acceso a productos de calidad. Es decir, que consuma productos financieros. Aquí dicen ‘proteger al inversionista’, lo protegemos y le limitamos el acceso, entonces no hay desarrollo.

El reto de la industria es transmitir ese sentido de urgencia a los reguladores. De lo que ya han propuesto, no hay nada que vaya en esa dirección.

Sí es muy positivo que el presidente de Conassif lo tenga claro, pero bueno eso tiene que permear.

¿Qué pasó con los planes de la Bolsa para la digitalización?

Nosotros no hemos podido convencer a la Superintendencia de que haga productos de acceso masivo.

A la Sugeval le dijimos: ‘permítanos tener una cuenta de inversión simplificada como las cuentas de expediente simplificado (de la banca), $600 al mes, cero asesoría y se abre con la cédula’. La gente decide en qué invertir, no lo están protegiendo porque lo que está poniendo a invertir son $600.

A como está ahorita la regulación no se puede hacer, hay que cumplir con una serie de ‘perfilamiento’, de obligaciones, seguimiento que hace que esto sea inviable.

Entonces, esa conversación sigue pendiente y a eso me refería con el tema de innovación. En el tanto no tengamos esa apertura por parte del regulador, no vamos a poder masificar el acceso a productos de oferta pública.