Por: Cristina Fallas Villalobos, María Fernanda Cisneros.   27 agosto, 2019
1. Toda crisis conlleva oportunidades

De entrada, invertir en nuevos negocios durante tiempos de desaceleración económica podría parecer imprudente. No obstante, en tiempos como los que atraviesa el país sí es posible invertir. Lo fundamental es lograr identificar las oportunidades que se presentan de la mano de la crisis.

Los negocios con alto potencial en América Latina están relacionados con finanzas, educación, salud, vivienda digna, agua potable o actividades que necesiten mejoras tecnológicas como Internet de las cosas, realidad virtual o big data.

Entre las apuestas que es mejor evitar destacan aquellas industrias que claramente estén próximas a padecer las turbulencias de la disrupción tecnológica.

“Un inversor siempre busca que la compañía responda a un problema que sea real en el mercado, escalable y global”, María Susana García, jefa de inversiones de BID Lab.
En tiempos como los que atraviesa el país sí es posible invertir. Lo fundamental es lograr identificar las oportunidades que se presentan de la mano de la crisis.
2. ¿Dónde invertir dentro de la empresa?

En tiempos de desaceleración económica invierta en tecnología que haga más eficiente la operación de su empresa, en el servicio al cliente, y en la innovación de productos o servicios que respondan a necesidades identificadas, verificadas y medibles.

Estudie también la posibilidad de incursionar en mercados internacionales –en los casos que aplique– debido a que esto le permitirá no depender completamente de lo que ocurra en la economía costarricense.

Mantenga las inversiones en capacitaciones, talleres u otras actividades que mejoren las capacidades del recurso humano de la compañía.

Afine la mercadotecnia estratégica e inversiones en comunicación digital, según el mercado meta.

Realice un análisis de las diferentes líneas de negocio y deje de invertir en las que no son rentables, además abandone las actividades que no son absolutamente esenciales para la operación. No es recomendable hacer inversiones ajenas al enfoque estratégico y que no inciden en el crecimiento de las ventas y en la rentabilidad.

"Hay que aprender a ser más innovadores y eficientes con los recursos y con el tiempo de los colaboradores”, Adrián García, socio fundador de Carao Ventures.
3. ¿Qué hacer con ese proyecto que ya está en marcha?

Hay una posibilidad de que el ambiente económico de un país cambie durante el proceso en el que una idea de negocio se convierte en una realidad. Siendo así, ¿qué debe hacer si es un empresario que ya invirtió demasiado y que ahora tiene el viento en contra?

La respuesta dependerá de la actividad en la que aspira participar ya que la incertidumbre económica que atraviesa el país no golpea a todos por igual. Por ejemplo, quienes más sufren en la actualidad son la construcción, el agro y el comercio.

Si usted invirtió en desarrollo inmobiliario el margen de acción se reduce debido a que su proyecto se creó para atender las necesidades de un público específico que tal vez en este momento no pueda o no quiera invertir.

No obstante, puede recurrir a diversas herramientas para mantener la rentabilidad, como por ejemplo buscar alternativas con las que sus clientes puedan financiarse (leasing, por mencionar una) o brindar la opción de alquiler –en caso de que la idea original fuera vender el inmueble–.

Si hablamos de retail (supermercados, comida o textil) tiene la posibilidad replantear su oferta e incorporar segundas marcas o marcas privadas que generalmente ofrecen un precio menor a los consumidores.

“Tienen la posibilidad de echar mano a ofertas, segundas marcas y así poder adaptarse a una realidad de mercado (…). Más por el volumen de venta que por el margen”, explicó Javier del Campo, consultor empresarial.

Por otra parte, aquellas industrias que tienen una capacidad instalada de un producto muy específico y poco espacio para maniobrar, deberían robustecer sus portafolios con productos innovadores o abrirse camino en otros mercados.

Marilís Llobet, consultora empresarial, aconseja que quienes enfrenten un cambio en las condiciones económicas busquen figuras para desinvertir en activos que no son el core del negocio.

Frase: “Trate de convertir su esquema de gastos a gastos variables en la medida de lo posible y haga reestructuraciones de pasivos para mejorar el flujo de caja en el corto y mediano plazo”, Marilís Llobet, consultora empresarial.

4.- Revise sus puntos de dolor presupuestario

Evite caer en los recortes que parecen evidentes pero que terminan siendo poco estratégicos. La economista Adriana Rodríguez alertó sobre las soluciones cajoneras de quitar beneficios para empleados o reducir la inversión en mercadeo, cuando en realidad lo necesario es identificar cómo hacer más rentable la estrategia, con los recursos actuales.

Federico Chavarría, socio líder de Consultoría de Deloitte, explicó que la revisión del presupuesto se debe hacer a profundidad y línea por línea, preguntándose siempre por qué se hace cada gasto.

El asesor aseguró que un estudio hecho en 2016 arrojó datos de presupuestos con hasta un 30% del total comprometido en procesos que pueden ser más eficientes.

Frase: “El presupuesto se hace una vez al año y se modifica tantas veces como sea necesario durante el año: no es estático”, Federico Chavarría, socio líder de Consultoría de Deloitte

Cuando inicie la labor de recorte empiece con las áreas que no agregan valor y son superfluas. Shutterstock.
5. ¿Cómo recortar el presupuesto de su empresa?

Si ya decidió realizar recortes en el presupuesto de su empresa lo primero que debe hacer es entender la estructura real de costos y priorizar lo realmente importante. Piense en cuáles son los principales costos, cuál es la composición entre costo directo e indirecto, fijo y variable, y cuáles agregan valor.

Analice si puede definir un modelo de negocios más eficiente que incluya incursionar en comercio electrónico, digitalizar, automatizar o tercerizar.

Cuando inicie la labor de recorte empiece con las áreas que no agregan valor y son superfluas. Por ejemplo, oficinas e infraestructura innecesaria, actividades que no refuerzan la estrategia de la compañía y aquellas que pueden hacerse de forma más eficiente a través de outsourcing, tecnología y la nube.

Tenga claro que no debe tocar las áreas que agregan valor al negocio, aquellas que generan ventas y la rentabilidad. Tampoco las que aseguran la viabilidad de la empresa en el mediano y largo plazo.

Federico Chavarría, socio líder de Consultoría de Deloitte, destacó que no se debe comprometer el futuro de la compañía si no buscar la forma de cumplir con las tareas de manera más eficiente; en transformar y modernizar las operaciones.

“Se trata de eliminar actividades innecesarias, duplicadas y que no agregan valor al negocio y al hacerlo se reduce el presupuesto”, agregó Chavarría.

En este proceso también es clave la comunicación y la gestión del cambio. Las personas deben conocer por qué se realizó el recorte, cuál será el impacto de la medida y qué logrará la firma con ella.

“Quien no conoce el costo real de sus procesos, actividades, productos, servicios y atender clientes, maneja su negocio a ciegas”, Federico Chavarría, socio líder de Consultoría de Deloitte.
6. Supervise que los recortes se ejecuten

Cuando es preciso orientar una gestión en tiempos de crisis y recortar gastos, lo idóneo es que se realice un diagnóstico para determinar dónde estos recortes generan mayor impacto y no comprometen la calidad.

Dado que el objetivo de los recortes es mantener de manera segura la estabilidad de la empresa, no pueden ejecutarse sin tener los indicadores que evidenciarán no solo su cumplimiento sino también su efectividad.

“La fórmula es establecer el indicador para medir su cumplimiento e impacto así como la periodicidad de medición”, explicó Cristina Cubero, directora de consultoría de Deloitte.

Frase: Las empresas con mejores resultados no son necesariamente quienes reducen sus costos, sino quienes cambian su asignación de recursos de forma dramática.

7. Así debe manejar la relación con proveedores

En un entorno de incertidumbre económica todos los actores estarán interesados en identificar mejores formas para garantizar estabilidad, lo que da paso a la creación de sinergias y estrategias comerciales colaborativas.

Al hablar con sus proveedores identifiquen oportunidades y esquemas de producción, entrega o cobro que sean beneficiosos para ambos. Este proceso será más enriquecedor cuanto más transparente sea.

“Hay que decirle lo que pasa en el mercado; que el consumidor no puede pagar más por esa calidad o producto, y cuáles alternativas puede encontrar desde el punto de vista de flexibilidad en producción, cadena de suministro o márgenes”, explicó Javier del Campo, consultor empresarial.

También considere que es clave hacer uso del capital reputacional acumulado, así las propuestas de su compañía serán consideradas como acciones honestas en las que se puede confiar.

Otro camino es centralizar las compras lo más posible en los mejores proveedores para obtener mejores condiciones a cambio de mayor volumen.Aproveche la tecnología para contratar proveedores de servicios en países con costos más bajos.

Recuerde que existen plataformas de prestación de servicios con costos competitivos y una gran cantidad de oferta de proveedores.

“En momentos como estos se abren oportunidades para crear relaciones mucho más innovadoras desde el punto de vista comercial (…) incluyendo relaciones de compartir utilidades del mercado”, Javier del Campo, consultor empresarial.
8. Mejore el flujo de caja

¿Le es difícil atender los pagos de la empresa a tiempo? Los problemas de liquidez revelan falta de planificación, aun en épocas con bajo nivel de ventas.

¿Cómo atenderlos? Tenga un presupuesto para ajustarse a las entradas y salidas de efectivo. Controle sus gastos, evite despilfarros y evalúe qué puede tercerizar.

Perfeccione y agilice el sistema de cobro e inclusive ofrezca beneficios o descuentos cuando un cliente paga antes, y sancione al que se atrase.

Para tener liquidez recurra al descuento de facturas o factoreo, mecanismo que le cede algunas cuentas por cobrar a un banco y este se encarga de cobrarlas.

El orden en los inventarios es vital. Mantenga acompasado el ritmo de sus ventas con el de su aprovisionamiento.

Tenga una línea de crédito a disposición para capital de trabajo, de forma que sustente faltantes temporales en el flujo de caja. Hágalo si sabe que puede asumir los pagos, de lo contrario, mejor no tome el riesgo.

Negocie plazos más extensos para pagar a proveedores y dar aire a sus finanzas.

En general, debe mantener el orden, especialmente en una época de cambios en los procesos de declaración y pago de impuestos.

“La cantidad de productos del inventario deben ajustarse a la demanda de un mes y no ser mayor a dos meses, lo que propicia una mejor rotación de los productos e insumos”, Guillermo Varela, director ejecutivo de GS Uno.