Por: Agencia AFP.   17 abril
Esta versión cuenta con nuevos espejos con luz direccional, faros delanteros y de niebla, aros de 15 pulgadas en aluminio y una atractiva parrilla, característica de la marca. Foto: cortesía Ford.

Los grupos internacionales que esta semana participan en el Salón del Automóvil de Shangái intentan resistir al freno del mercado chino de automóviles, el más importante del mundo, ampliando sus gamas, desarrollando vehículos eléctricos o relocalizando sus centros de investigación en China.

En el gigante asiático, las marcas extranjeras están perdiendo su supremacía en detrimento de marcas chinas, que dominan segmentos clave como los de los 4x4 urbanos (SUV) o el de los autos eléctricos, en plena expansión.

“Los constructores internacionales han empezado a reaccionar” frente a los grupos chinos que ofrecen productos mejor adaptados y a bajo coste, apunta Xavier Mosquet, un experto de la consultora BCG.

El estadounidense Ford, cuyas ventas en China cayeron un 37% el año pasado, lanzará en los próximos tres años 30 modeles nuevos. Su rival General Motors prevé por su parte veinte modelos nuevos.

Al mismo tiempo todos los fabricantes apuestan por los vehículos eléctricos, cuyas ventas se han disparado gracias a las subvenciones públicas y las estrictas cuotas de producción que impone el gobierno.

Renault, que por primera entra en el mercado chino, presentó en el salón de Shanghái un SUV eléctrico, el K-ZE, un modelo "que todavía no existe" en China, asegura François Provost, el director del grupo francés en el país, aunque reconoce que no es fácil competir en este segmento.

"Cerca de un tercio de los compradores chinos buscan un vehículo básico, muchos de ellos son compradores primerizos", indica Stephan Wöllenstein, director general de Volkswagen China.

En este segmento, la marca alemana acaba de poner en marcha en China su marca "budget" Jetta, y lanzará sus dos primeros SUV este año.

Tecnologías avanzadas

Muchos fabricantes extranjeros apuestan no solo por producir sus vehículos en China sino también en adaptarlos específicamente para el mercado local.

El objetivo es responder mejor a las expectativas de los clientes pero también utilizar el país como "laboratorio" de tecnologías avanzadas, como los motores eléctricos o los vehículos autónomos.

Renault anunció el lunes la apertura de un centro de diseño en Shangái. Una semana antes Ford dijo querer "reforzar" su actividad de investigación y desarrollo en China, con un centro de innovación.

"El mercado chino es tal que ahora hay que aumentar la localización", dijo el martes Makoto Uchida, vicepresidente de Nissan Motor.

BMW anunció la contratación de 1.400 ingenieros chinos en tres plantas, una de ellas dedicada a los vehículos autónomos. Por su parte Volkswagen ya tiene 4.000 ingenieros en sus centros de investigación chinos.

A veces las capacidades de producción son superiores a las ventas, como en el caso de Renault, que fabrica unos 400.000 vehículos pero solo vende la mitad. "Es cierto, pero nuestra ambición para 2022 es de 550.000" vehículos, apunta Provost.

Antes de 2022 China levantará las restricciones que obligan a los fabricantes extranjeros a asociarse con un grupo chino creando coempresas en las que no pueden ser mayoritarios.

BMW ya cerró un acuerdo con su aliado Brilliance para tomar la mayoría (75%) de su filial común.

"Somos bastante optimistas sobre el mercado, creemos que es interesante para nosotros tener inversiones más importantes aquí y una mayor parte de beneficios", explica Nicolas Peter, director financiero del grupo.

Otras compañías, afectadas por el freno de sus ventas, esperan renegociar sus alianzas. Es el caso de la francesa PSA, que considera que su coempresa con Dongfeng “no funciona” y ralentiza la toma de decisiones.