Tarde o temprano, la cruda realidad nacional termina imponiéndose sobre la inspirada retórica política

Por: José David Guevara Muñoz 2 agosto
Una cosa es mantener la fe y otra perder la Fed.
Una cosa es mantener la fe y otra perder la Fed.

"Cuando me equivoque, corríjanme (con excepción de mi particular visión de la crítica situación fiscal, problema que se resuelve fácil con una verdadera guerra a la evasión)...

"cuando me pierda, búsquenme (siempre y cuando no sea para insistir en esa majadería del recorte de gastos, pues no hay dónde meter tijera ni recortar beneficios y privilegios)...

"cuando flaquee, denme fuerzas (sobre todo si las agencias calificadoras de riesgos, esas que se llaman Standard & Poor's, Moody's y Fitch Ratings, nos golpeen y pongan al filo de la navaja)...

"Si no les escucho, reclámenlo (fuerte porque a veces me cuesta escuchar debido a los efusivos aplausos de quienes se ven beneficiados con transferencias y aumentos salariales)...

"si les abandono (porque me estoy tomando un selfie en vez de entrarle en serio a las recomendaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE)...

"si no estoy ahí cuando más me necesiten (ya que ando probándome los trajes de bombero, guardaparques, guardacostas, afrocaribeño...)...

"si usurpare con aviesa intención la confianza depositada en mí con tanta generosidad por un pueblo que demanda honestidad y buen gobierno, repúdienme (confianza es sinónimo de fe, la cual mantengo aunque esté perdiendo la Fed; por eso ahora ando en apuros y levanto la voz, muy tarde, pero lo estoy haciendo).