¿Epidemia de fraudes telefónicos y por computadora?

A la maratonista Gabriela Traña la llamaron y le dijeron que había ganado un celular y ¢500.000. Luego le pidieron datos de la cédula y tarjeta. ¿Cómo se libró ella de los estafadores?


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A la maratonista Gabriela Traña la llamaron a su trabajo hace poco y le dijeron que había ganado un celular nuevo y un certificado por ¢500.000.

Quien la llamó le dijo que se trataba de un "sorteo nacional" que se realizaba por un convenio entre el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y el Banco Nacional.

"Aseguraban que mi número era ganador por encontrarme al día con los servicios de cancelación de mi línea telefónica", contó Traña.

¿Y adivinen qué?

Inmediatamente le pidieron datos como el número de cédula, el número de tarjeta y los tres últimos dígitos de la parte posterior de la tarjeta.

"No se los quise dar", afirmó la deportista. "Además, no cuento con Internet Banking".

Ante la negativa de Traña, el tipo se puso molesto. Se enojó más cuando ella le indicó que prefería retirar el premio en persona en las oficinas del banco.

–Somos una empresa seria. Usted nos hace perder el tiempo– respondieron al otro lado del teléfono, cuenta ella.

"¡Qué descaro! Tras de que me quería robar el dinero, molesto porque no le daba la información suficiente para hacer el robo", escribió Traña. "Por favor estén atentos y sobretodo no den información de sus tarjetas vía telefónica".

Pero por desdicha sí hay gente que cae en el ardid.

También han caído cuando los delincuentes ponen la trampa a través de Internet, con la modalidad del phishing, donde envían un correo que lleva a un sitio falso de una entidad, piden actualizar los datos y obtienen el botín.

En el 2016 hubo 750 denuncias por fraudes informáticos, 33% más que en el 2015.

Por su parte, el ICE indicó que en promedio se reciben 79 casos por mes, los cuales se registran de manera general, por lo que –según la entidad– no se podría afirmar que corresponden únicamente a “estafas bancarias”.

Según los especialistas informáticos, el phishing es una de las modalidades más usadas para obtener la información de los usuarios y dejarles las cuentas en blanco.

Hay otras formas: por ejemplo, los hackers pueden paralizar una computadora parcial o totalmente y luego le piden un rescate monetario.

O ingresan y obtienen información, fotos o videos comprometedores. Luego piden dinero a cambio de no divulgar esos secretos personales o empresariales que nadie debe conocer.

Porque también a las empresas les pasa. Solo que las compañías e instituciones se quedan calladitas si sufren un ataque o un fraude.

El caso que trascendió fue el un robo de ¢130 millones a una empresa de materiales para la construcción. Un empleado suyo recibió una llamada de un sujeto, que se identificó como médico.

El supuesto cliente solicitó una cotización de materiales y prometió un depósito por ¢1,6 millones. 

Luego el sujeto volvió a llamar diciendo que tenía dificultades para realizar la transferencia, puso en teleconferencia a un supuesto funcionario bancario, el cual pidió datos de las cuentas de la empresa y sin que el empleado se percatara que era víctima de una estafa.

Y como la desesperación por salir del desempleo o por cambiar de trabajo es excesiva en este país, la semana anterior el ICE dio a conocer una nueva modalidad que utilizan los delincuentes para engañar a la gente.

Según la advertencia del ICE estaba circulando un falso mensaje de texto vía WhatsApp donde se invita a una supuesta convocatoria de esta entidad para contrataciones de empleo.

"El ICE aclara que su proceso de reclutamiento responde a un procedimiento formal, nunca realiza este tipo de convocatorias y todos los trámites se realizan mediante procesos personalizados y dentro de las instalaciones de la misma empresa", dijo la entidad.

El Instituto hizo el llamado a hacer caso omiso de este tipo de mensajes de texto o llamadas telefónicas y que evitemos ser víctimas de fraudes.

Los bancos también han reiterado que la actualización de los datos de los clientes se hace únicamente a través de vías oficiales. Algunos incluso exigen que esa actualización se realice en persona en sus sucursales.

El problema es que no siempre cuidamos los datos personales.

Pagamos –es decir, damos número de tarjeta y los dígitos– en sitios electrónicos sin confirmar si tiene el candado en verde (el que está junto al URL de la página web).

Constantemente publicamos en redes sociales que andamos de viaje (y seguro que dejamos la casa sola), que si saben de algún sitio donde cuiden la mascota mientras estamos en otro continente o que compramos auto nuevo y de paquete (con foto y todo).

Además, los sitios pecaminosos están llenos de virus o software malignos que van directo a su computadora o dispositivo para copiar datos, usarlo en redes robots para enviar spam o atacar los sistemas de empresas o instituciones, o bloquear su equipo para pedirle rescate.

Recuerde, aparte de sus amigos, hay otros tipos a los que les sirve y les interesa la información está publicando. O que están muy atentos cuando Usted anda en sitios inseguros.

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La Ley de Murphy Carlos Cordero

Aquí hablamos de experiencias, de lo que nos ocurre como usuarios, como clientes de negocios o como ciudadanos que creemos se debería aprovechar más la tecnología en los servicios y en la sociedad, con la idea de aprender, de ser irreverentes para ver si alguien hace algo, y también para reír un poco de los fallos.

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