Por:  10 julio, 2016

Hace unos días un amigo comentaba en FB sobre la alianza entre Lala de México y Florida para competir con Dos Pinos. Me pareció un evento importante ya que Dos Pinos es casi un monopolio y aunque hace productos de muy buena calidad, la competencia debería obligarla a mejorar aún más para beneficio de los consumidores. Hasta ahí todo bien.

Sin embargo empezaron a aparecer los comentarios alrededor de apoyar a Dos Pinos y el deber para con la industria nacional que genera empleos a los agricultores y ganaderos nacionales, que es una empresa de la que dependen muchas familias costarricenses, que debemos ir en contra de la otra empresa que solo busca beneficiarse, que compran operaciones locales para capturar mercados, etc., pensé, ¿en qué mundo vivimos? ¿En qué parte me perdí respecto del objetivo de las empresas? ¿Alguna empresa regala sus productos? ¿Las empresas extranjeras, solo crean empleos en el extranjero? ¿Y todos los empleos de las zonas francas?

A nivel local, ¿Dos Pinos produce por amor al arte? ¿Acaso no es una empresa como las otras que produce y se beneficia de ello? Y al tiempo de estas reflexiones, seguían los comentarios respecto de la defensa de la industria nacional y en contra del capital extranjero que solo busca ganancias desmedidas a costa de los pobres trabajadores y la industria local.

En este punto es donde vale la pena hacer una reflexión importante; muchos de los empleos de los trabajadores costarricenses se encuentran en empresas multinacionales. ¿Cuánto empleo está creando las zonas francas y las empresas trasnacionales que vienen a invertir a Costa Rica respecto del que se crea a nivel local? Obviamente ninguna empresa (nacional o extranjera) quiere perder dinero, y la gran mayoría de ellas (sobre todo las multinacionales), tienen unidades de Responsabilidad Social Empresarial a través de las cuales colaboran con muchas causas relevantes para el país.

El PIB de Costa Rica es de alrededor de $50.000 millones. El país exporta casi $10.000 millones, y de ellos, casi la mitad viene de las multinacionales de zona franca. Si eliminamos las exportaciones de la zona franca y las multinacionales, lo que se exporta sigue siendo banano, piña, café, concentrados para jugos. Es decir, algo parecido a lo que se exportaba 50 años atrás.

Las empresas producen bienes y servicios y generan empleos. Al mismo tiempo, las empresas buscan generar ganancias para sus propietarios. Aquí y en todos lados; no hay diferencia entre una empresa nacional y extranjera. La competencia es buena siempre. Por ello es importante cerrar filas, sí, pero alrededor del desarrollo de las empresas, no importa su bandera o el idioma que hablan. Buenas leyes y un Estado que las haga cumplir sin distinción es lo que se requiere para que ellas no abusen del poder que obviamente tienen.