Por:  3 octubre, 2013

Hace unos días estuvimos en la semana de la innovación en CADEXCO hablando sobre el tema de la innovación en las pymes. Uno de los argumentos más fuertes alrededor de la innovación en las empresas es como crear en ellas una “cultura de innovación”. Uno de los grandes retos sobre este punto es como cambiamos nuestras prácticas empresariales convencionales para generar el entorno propicio al diálogo entre el equipo de trabajo y el liderazgo que facilite el crear, analizar las ideas, mejorarlas e implementarlas. Sobre ello, uno de los puntos centrales es como crear la confianza en el equipo para que quiera compartir sus ideas y propuestas. Al respecto, se ha identificado que la mayoría de las personas que trabajan, no dan su 100%, es decir, que todos en nuestros empleos somos conscientes que podemos hacer más en nuestras organizaciones de lo que hacemos. Las razones: falta motivación, malos equipos, no se valora la contribución u otro se lleva el crédito, etc., etc. Lo cierto es que las personas no quieren dar más. Y eso es lo primero que debemos resolver si queremos desarrollar en nuestras empresas una cultura de innovación. Motivar a nuestro equipo a que de más. Lo anterior supone crear confianza, y ella se alimenta con el diálogo y la interacción constante. Con gente motivada se puede hacer mucho.

Ahora, en el evento me llamó la atención un comentario. Sobre el tema de las nuevas ideas y como desarrollarlas, yo señalaba la necesidad de compartirlas con el equipo, con clientes, con gente de “fuera del mercado”, etc., que con su conocimiento y experiencia, además de una visión “distinta” nos pueden ayudar a afinar la idea, o a veces hasta a replantearla. El comentario de este empresario fue sobre una mala experiencia de compartir porque les “copiaron la idea”.

Por supuesto, cualquier idea buena es susceptible de ser copiada. Pero debemos considerar varios aspectos: (i) si solo tenemos una idea, mejor nos dedicamos a otra cosa. Una buena idea puede ser el principio de un buen negocio, pero para hacerlo crecer y desarrollarlo se necesitarán muchas buenas ideas, sino, será solo una bonita experiencia. Además, todo negocio exitoso es rápidamente copiado, por lo que sino innovamos pronto alguien puede “hacer una copia mejor”. (ii) el conocimiento y esfuerzo que le ponemos a nuestra idea no es posible de transferirlo en un 100%. De hecho, menos del 20% de lo que estudiamos y analizamos se transfiere a un producto, el otro 80% queda en nuestros cerebros y son las ideas que nos permiten hacer nuevas conexiones para el proceso de innovación. Así, si alguien le copia la idea a lo sumo estará plagiando el 20% de ella. (iii) ninguna idea nace perfecta, es necesario trabajarla, compartirla, discutirla, dejarla descansar y nuevamente trabajarla, discutirla, etc. Las mejores ideas son las que se comparten y de las que por lo general surgen más fuertes. Estoy seguro que todos hemos sufrido una decepción amorosa en nuestras vidas, y no por eso hemos dejado de querer.

Ser empresario implica tomar riesgos, y este es uno de los más cotidianos.

Etiquetado como: