Por:  11 mayo, 2015

No hay país (desarrollado o en desarrollo) que no hable maravillas de la pyme como motor del crecimiento, el empleo, equiparador de oportunidades, etc. Sin embargo lo que tenemos claro, es que por lo general los gobiernos no tienen claro lo que quieren de (con) este grupo de empresas. Hablan de pyme (pequeña y mediana empresa), mipyme (micro, pequeña y mediana empresa) o mipe (micro y pequeña empresa) como si estuvieran hablando de lo mismo; o peor aún, se refieren a las mipymes cuando sus políticas se enfocan en lo fundamental a grupos específicos (como la micro, o la pequeña empresa), o incluso de segmentos dentro de ellos (como las micro de subsistencia o de acumulación). Esto lleva a hacer promesas generalizadas a grupos con capacidades y necesidades diferentes. Si bien esto puede parecer claro a nuestros lectores, no lo es tanto cuando usted es el empresario lleno de expectativas con un gobierno nuevo.

Hasta no hace mucho tiempo, en El Salvador las políticas de gobierno se orientaban al trabajo con pymes (pequeñas y medianas empresas), y con más énfasis en las que ellos llaman, de acumulación (no de subsistencia). Con el cambio de signo político en el gobierno, se decidió dar un giro hacia las unidades económicas con menor opción de desarrollo. Pero esto fue claro, estructurado, anunciado y enfatizado por las nuevas autoridades.

En otros casos sin embargo, me ha tocado ver que en los discursos se hacen referencias a los segmentos más básicos de las microempresas (la señora de la tienda de barrio, el abastecedor o pulpería) y en la práctica la política está hecha e implementada para los segmentos más dinámicos –y además de mayor tamaño-. y entre ambos toda suerte de combinaciones donde lo más común es una política diseñada para un segmento pero implementada para todos. Conclusión, políticas poco claras, mal difundidas y pésimamente enfocadas.

Aunque pueda ser “políticamente incorrecto”, es necesario enfocarse. No es posible hacer todo para todos, no hay ni los recursos ni las competencias; sobre todo en Estados pequeños con sectores públicos que deben multiplicarse por mil para hacer todo lo que la teoría dice que deben hacer. No tiene nada de malo establecer un rumbo alrededor de un grupo (esa es la apuesta del gobierno), como el “emprendimiento dinámico”, la “microempresa de acumulación”, la "mediana empresa exportadora”, etc. Es mejor saber que no se puede contar con el Estado que ver cómo pasa el tiempo y la alta expectativa empieza a apagarse a esa misma velocidad. Pero eso sí, si hay una apuesta deben haber resultados.