Banco central de Japón mantiene su política de estímulo monetario

El año pasado, el país asiático fijó un objetivo de inflación del 2% mediante una duplicación de la masa monetaria en dos años


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El banco central de Japón decidió este martes mantener sin cambios la política monetaria expansionista con la que quiere atajar definitivamente la deflación, pocos días después de la introducción de un aumento del IVA.

Al término de una reunión de dos días, los nueve miembros del comité de política monetaria decidieron por unanimidad conservar el ritmo de compra de activos (deuda estatal, sobre todo), con el objeto de duplicar la masa monetaria y alcanzar una inflación del 2%.

El Banco de Japón seguirá por tanto comprando en el mercado secundario títulos financieros con el fin de aumentar la masa monetaria a un ritmo anual de entre 60 y 70 billones de yenes (de $575.000 a $675.000 millones).

El banco central considera que la actividad económica en el archipiélago sigue recuperándose a un ritmo moderado, aunque se ha visto algo afectada por el aumento de la tasa al consumo el 1 de abril.

Hace exactamente un año, cuando tomó sus funciones el gobernador Haruhiko Kuroda, el Banco de Japón decidió reformar su política monetaria, fijándose un objetivo de inflación del 2% mediante una duplicación de la masa monetaria en dos años.

Según Kuroda, las medidas tomadas desde su llegada al cargo han producido el efecto calculado, y aunque sólo se ha recorrido la mitad del camino, la situación "avanza en la buena dirección".

Después de quince años de caída de precios, la inflación está en un 1,3% interanual desde hace varios meses.

El aumento de los precios se debe en parte a la depreciación del yen, que automáticamente encarece los productos importados. Pero la inflación no deja de ser un fenómeno claro.

Los consumidores, los comerciantes y los fabricantes tienen asumido que los precios van a subir, lo que debe poner fin a una larga deflación que durante muchos años desalentó el consumo y las inversiones, paralizando toda la economía.

El gran interrogante es el impacto en los consumidores del aumento del IVA aplicado desde el 1 de abril.

Antes de esa fecha el consumo se incrementó, a lo que le sigue ahora un parón, que no sabe cuánto durará ni el alcance que tendrá.

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