Caída del crudo desafía al costoso proyecto presal de Petrobras

Lo que está en duda no es si el presal sigue siendo viable en este contexto de precios bajos, sino si la compañía brasileña puede mantener el ritmo de sus inversiones


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La brasileña Petrobras hará malabares para mantener el ritmo de inversiones que le permitan explotar sus ricos pero costosos yacimientos en aguas profundas o "presal", en un contexto de derrumbe de los precios del crudo.

Incluso, podría dejar de lado otros planes en desarrollo de gas y hasta desprenderse de activos con tal de mantenerlo andando, según analistas.

El valor del crudo terminó el lunes en mínimos en cinco años. El barril de "light sweet crude" (WTI) para entrega en enero quedó en $63,05 en New York, mientras que, en Londres, el barril de Brent del mar del Norte para igual entrega cerró a $66,19.

El precio aún está a más de $20 del umbral de rentabilidad estimado por la empresa, de $41 por barril.

"No conozco un proyecto del presal que no resista una cotización de $70... o hasta de $60", dijo optimista hace una semana la presidenta de la estatal Agencia Nacional de Petróleo (ANP), Magda Chambriard.

Las reservas recuperables en esta zona son de 100.000 millones de barriles de crudo, y Petrobras aspira a duplicar su producción hasta 2020 con esta operación.

Lo que está en duda no es si el presal sigue siendo viable en este contexto de precios bajos -por ahora lo es-, sino si Petrobras puede mantener el ritmo de sus inversiones en este proyecto, que en su mayoría sigue en fase exploratoria, la más costosa.

"La empresa está cómoda en la capacidad de producción de petróleo y gas en el presal de modo económicamente viable. Actualmente operamos en el presal con 12 unidades de producción, todas con excelente productividad", aseguró una vocera de Petrobras a la AFP.

Las inversiones en el presal de Petrobras están estimadas en $82.000 millones entre 2014 y 2018, según cifras oficiales.

Pero la empresa está envuelta en un escándalo de corrupción y lavado de dinero que podría afectar su calificación crediticia, dijo la semana pasada la calificadora de riesgo Fitch Ratings. Eso complicaría su acceso a créditos en un contexto de precios bajos del crudo.

Los yacimientos del presal están ubicados en un área de 149.000 km2, con petróleo a unos 6 km bajo el mar, pasando una gruesa capa de sal. Su extracción es una de las operaciones más complejas de la industria.

Petrobras es la única operadora en el presal y tiene además como mínimo 30% de participación en todos los bloques, aliada con otras empresas extranjeras.

El campo Lula es el único del presal que está plenamente en fase productiva.

Petrobras debe cerrar el año con inversiones totales de $40.000 millones. Mantener este ritmo será un desafío para la empresa, que depende de la venta de crudo.

"Dejando todo como está, el riesgo de no conseguir el dinero para continuar invirtiendo $40.000 millones es muy alto", explicó Edmar Fagundes de Almeida, profesor y coordinador del grupo de Economía de la Energía de la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ).

Petrobras registró en ventas totales casi $37.000 millones en el segundo trimestre (los datos del 3T no se divulgaron en medio de la investigación por corrupción en la empresa). En ese trimestre, sus ganancias cayeron 20%.

En el presal se producen hoy más de 500.000 barriles por día, 20% de la producción total de Petrobras.

Perforar un pozo "onshore" (en la costa) puede costar unos $5 millones, si no hay complicaciones. Sólo perforar en el presal, representa unos $120 millones. Colocar la plataforma y ponerlo a producir requiere de más dinero.

La empresa deberá estudiar, según este analista, qué decisiones financieras deberá tomar para mantener intactas las inversiones en el presal, un proyecto que es prioridad y por lo tanto intocable en Brasil.

"Si faltan recursos para inversiones, Petrobras va a optar por sacrificar otros proyectos como refinación y gas", advirtió Almeida, que es además secretario de la Asociación Latinoamericana de Economía de Energía.

Una caída en las inversiones tendría además un efecto dominó, pues afectaría a las socias extranjeras ligadas por ley a la estatal.

Sólo un escenario extremo en el que los precios llegaran al umbral mínimo de rentabilidad del presal obligaría a las empresas extranjeras a detener las operaciones exploratorias. Igualmente continuarían con los estudios pues saben que una vez que los yacimientos empiezan a producir, los costos bajan considerablemente. Producir en el campo Lula, por ejemplo, cuesta $9 por barril.

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