Costa Rica debe aprender a “vender” concesiones

Para el experto, el rechazo al término es un problema en Costa Rica. Además, falta competencia en la licitación

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Su experiencia alrededor del mundo le permite compartir claves para aprovechar de manera adecuada el modelo de concesiones y convertirlo en un impulso socioeconomico en los países.

El especialista español José Manuel Vassallo estuvo en Costa Rica en un coloquio sobre el tema, y habló con EF sobre ejemplos exitosos en estos procesos. En su criterio, el principal problema del país es que falta “vender” este concepto.

¿Cuáles son las experiencias más exitosas que conoce sobre el modelo de concesiones?

Las concesiones y asociaciones público-privadas (APP) son proyectos muy complejos y es muy difícil hablar de pleno éxito. Una experiencia exitosa es el caso chileno, donde están evolucionando de proyectos viales a otros orientados a la prestación de servicios como de equipamiento público, hospitales y prisiones. Otros países que inicialmente supusieron fracasos como México y Colombia, ahora son exitosos.

¿Cuál es la mejor manera de velar por los intereses públicos y privados de forma transparente al dar concesiones?

Las APP y las concesiones no son un fin en sí mismo, el fin es prestar un servicio a la sociedad. Por lo tanto, ni el sector público ni el sector privado son los protagonistas de las APP, los protagonistas son los ciudadanos que las utilizan y pagan el servicio.

¿Cuál es su recomendación y claves para una adecuada administración de concesiones?

Una de las claves es que resulta muy importante que haya suficiente competencia en el proceso licitatorio...

“Otro aspecto es que el sector público siempre debe tener el proyecto en su mano, porque en el fondo es su dueño. Si el sector privado demuestra que no es capaz de prestar el servicio correctamente, el sistema tiene que estar pensado para rescatar ese proyecto rápidamente y operarlo vía pública o dárselo a otro privado.

“Tenemos que evitar que el poder del privado en el mercado de las concesiones acabe siendo dañino para la sociedad”.

¿Cuáles son los errores más frecuentes que producen conflictos al momento de dar concesiones en un país?

Creo que los principales errores se derivan sobre todo de las prisas que tienen los políticos por inaugurar las obras rápidamente, porque estarán en el poder un periodo limitado de tiempo.

“El segundo error es cuando los contratos no se definen bien para defender el interés público y el concesionario acaba adquiriendo un poder muy fuerte, capaz de renegociar con el Gobierno aspectos que no son justos desde la perspectiva social”.

¿Cómo solucionar ágil y efectivamente los conflictos con concesiones?

En muchos países lo que han hecho es definir comisiones conciliadoras o arbitrales que facilitan la resolución de conflictos. En el caso de Chile, se establecieron comisiones conciliadoras en donde uno de los miembros lo nombra el concesionario, el otro el Gobierno y el tercero es elegido por mutuo acuerdo.

¿Cuáles casos conoce de Costa Rica y qué recomienda hacer para resolverlos?

Conozco el caso de la carretera San Jose- San Ramón, el de San José- Puerto Caldera y el de la terminal de contenedores del puerto de Moín.

“Creo que Costa Rica tiene un problema importante y es que el término concesión no es aceptado socialmente. Una razón es que el sector público no ha sabido “venderlo” adecuadamente a la sociedad, y la otra, es que han habido experiencias sin éxito.

“Si tuviera que darle un consejo al Gobierno costarricense, es que tiene que lograr una mayor competencia en la licitación, un mayor poder y evitar lo que ha ocurrido, que al final un proponente diferente se deja un proyecto que él no ha hecho y con un poder de mercado muy fuerte para renegociar con la administración. Junto a eso, hay que solucionar el problema de los riesgos expropiatorios. El sector privado necesita una seguridad importante para mitigar esos riesgos”.

¿Cómo se está moviendo el negocio de las concesiones en el mundo y que está pasando en los países subdesarrollados?

El modelo APP está teniendo cada vez más importancia, primero porque la infraestructura es importante para el desarrollo. En segundo lugar, muchos países tienen problemas presupuestarios y no tienen recursos públicos para financiar sus necesidades de inversión. Y en tercer lugar, se ha demostrado que si las APP se diseñan correctamente, pueden dar un servicio de calidad superior a los costos finales.

“Son muchos países los que están en marcha. El problema que tienen las APP es que requieren de una gran seguridad jurídica, legal, estabilidad económica y política para ser desarrolladas y eso dificulta que puedan utilizarse en países con un nivel de desarrollo limitado, como algunos de África y de América Latina”.

¿Cuáles son en este momento las tendencias mundiales más comunes en el desarrollo de modelo de concesiones?

Ahora las concesiones se ven como una manera de que el sector privado se alinee con los intereses públicos, y muchos de los contratos están evolucionando del sector transporte a otro tipo de infraestructura o de equipamiento público, en los cuales el sector privado garantiza un costo inferior y una calidad superior.

“Otra tendencia es que el pago al sector privado se define cada vez más en función del nivel de calidad que presta ese servicio, por ejemplo, en una carretera: ¿cómo la mantienen, cómo evitar la congestión en las colas de peaje, cómo atender los incidentes que se producen?”.

¿Cuánto suele durar un modelo de concesión exitoso?

Lo ideal es que cuando se licita un contrato, la administración pública cuente con un proyecto previo definitivo, que haya pasado por muchos trámites de licencias y la declaración impacto- ambiental. Si eso se hace desde que se licita hasta que se comienza a construir, y además se dispone de los terrenos o de una legislación de gestión de esos terrenos que garantice su disponibilidad rápidamente, se puede estar comenzando a construir en un año.

“A mí me ha llamado la atención el caso de Costa Rica, considero que ha habido un retraso importante desde el momento en que se adjudica el contrato hasta que se empieza a construir”.

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