Tendencia a la baja en deserción escolar se quiebra

En 2015, el indicador se ubicó en un nivel del 4,6%. La primera vez que no desciende desde 2011

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La deserción de estudiantes del sistema educativo es un problema que persiste a nivel nacional.

Tiene rostro. Hablamos mayoritariamente de hombres, de centros educativos públicos, nocturnos, y que cursan el tercer ciclo.

En el 2015, el país cerró con un porcentaje de deserción del 4,6%.

Es decir, de 923.978 estudiantes que matricularon en el sistema educativo nacional ese año, 42.503 no terminaron sus estudios.

Si la cifra se compara con un año atrás (2014), el nivel de deserción refleja un aumento que no es estadísticamente significativo, pues es del 0,1%.

Sin embargo, en números absolutos, se trata de 1.003 estudiantes que no regresaron a las aulas.

Además, la cifra rompe la tendencia a la baja que el indicador había mantenido desde por lo menos el 2011.

Es más, durante los últimos 10 años, solo en el 2011 y el 2015 el indicador ha dejado de registrar una merma.

“Cualquier dato nos tiene que preocupar, sin embargo es esperable un comportamiento que no sea lineal, porque estamos ante un tema multicausal”, sostuvo Sonia Marta Mora, ministra de Educación.

Las causas que lo explican son varias. Los niveles de repitencia y la sobreedad son dos de ellas, y están entre las más estudiadas.

Existen múltiples caminos para atacar esas fenómenos y ninguno es una receta única.

“Yo me apunto” es la alternativa más reciente que está implementando el Ministerio de Educación Pública (MEP).

Este es un programa que brinda atención selectiva, entre otros pilares, a 195 centros educativos con los niveles de exclusión más elevados.

Los números no justifican un cambio de timón en las acciones tomadas durante los últimos años, las cuales parecen ir en la dirección correcta.

Tampoco carecen de importancia.

Causas varias

Independientemente del porcentaje de deserción en el 2015, los niveles de repitencia y sobreedad impulsan los problemas de exclusión educativa.

El quinto Informe del Estado de la Educación señala que la probabilidad de que un estudiante abandone el sistema se incrementa en 11,9 veces, cuando ha repetido un curso.

“La deserción surge desde tres problemas distintos: la exclusión, la expulsión y la repulsión. El tema no es apostarle a solo uno de ellos”, subrayó Leonardo Garnier, exministro del Educación.

El informe agrega, que es en secundaria, específicamente sétimo y octavo, donde los porcentajes de repitencia son mayores (un 62,3% del total de secundaria).

El dato coincide con los datos de deserción aportados por el Ministerio.

Los resultados del 2015, muestran que fue en el nivel de tercer ciclo y educación diversificada el que mostró las cifras de deserción más alta con un 9,2%.

Esfuerzos y retos

Gran parte de la esperanza del Ministerio para mantener a raya la deserción se concentra en el programa “Yo me apunto”.

La estrategia propone implementar programas y proyectos internos y externos, articulados entre el Ministerio, los centros educativos y direcciones regionales, entre otros actores.

“El colegio nocturno de Palmares tenía una exclusión del 20%, ahora es del 13,3%. ¿Qué hizo la diferencia positiva? Ampliamos el servicio de alimentación, porque esa era su necesidad”, explicó Mora.

Si bien el programa se implementó a mediados del 2015, será hasta este año que el MEP cuenta con que logrará impactar positivamente los números.

Además, informes del Ministerio aseguran que se han implementado otras acciones prioritarias. Entre ellas, se reforzó el trabajo en colegios nocturnos, donde se habilitó servicio de transporte para 42 de 54 centros educativos.

Para el 2015, los centros académicos nocturnos fueron los que reportaron las cifras relativas de deserción más altas, con un 24,7%.

Sin embargo, los esfuerzos no alcanzan.

Mejorar rendimientos educativos y formación docente, así como ampliar indicadores por resultados son parte de las acciones que deben tomar mayor fuerza.

De acuerdo con el Estado de la Educación, un análisis de las pruebas de bachillerato de 2014 muestra que el porcentaje de promoción fue de 67,9%. Esto es 1,8 puntos porcentuales más bajo que un año atrás.

Al mismo tiempo, optimizar la distribución y el uso de los recursos es otro de los retos más significativos, más ante la obligatoriedad, desde el 2014, de que el aporte estatal a la educación no debe ser inferior al 8% de la producción.

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