Panamá frente a Costa Rica: las dos caras del éxito en Centroamérica

¿En qué nos supera Panamá? Una fotografía a los dos países líderes en Centroamérica

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Paso Canoas dibuja con cuidado los márgenes entre dos historias sin rima, pero entrelazadas.

En su voz –de acentos disímiles– Costa Rica y Panamá han aprendido a contar un relato distinto del éxito centroaméricano, convirtiéndose en rostros dispares que, sin embargo, anotan los mejores indicadores de la región centroamericana.

Al sur, el Canal escribe una oportunidad de oro para un pueblo con retos importantes en el perfil social y político. Al norte, un Estado fuerte –pero reumático– alimenta un perfil exitoso a nivel social, que, sin embargo, se ralentiza con un motor menos competitivo y productivo.

¿En qué nos supera Panamá? ¿Qué separa a los dos países con mejor desempeño del vecindario?

De caminos, motores y volantes

Eche un vistazo a los datos que acompañan este artículo y compare, por un momento, las maquinarias que impulsan a Costa Rica y Panamá.

​Hacia mediados de la primera década del 2000 hay un salto sustantivo en los porcentajes de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) y el PIB per cápita del vecino del sur: antes casi indénticos a los de Costa Rica.

LEA: (Editorial) Costa Rica ¿versus? Panamá

Panamá da zancadas mucho más grandes que movilizan al país al desarrollo económico. En el último quinquenio (2010-2015), ha sostenido un crecimiento promedio en la producción de un 7,54%, mientras que Costa Rica no supera el promedio regional de 4,25%.

El desempleo en Costa Rica duplica al de Panamá y las calificaciones en logística comercial, infraestructura, tiempo para abrir una empresa y desarrollo del mercado financiero son mucho más alentadoras hacia el sur.

“Hay que entender que la estrategia de desarrollo de Panamá es muy distinta”, dice Jorge Vargas Cullel, director del Programa del Estado de la Nación. “Su apuesta es ser un hub o centro logístico internacional. Ahí está todo el apoyo a las infraestructuras, la plaza financiera y el tema inmobiliario. Ese es su camino”.

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Fuente de los gráficos: Banco Mundial (2016), excepto aquellos en los que se encuentre indicado. 

Un camino que, temporalmente –a juicio de Vargas–, deja buenos resultados y es un oportunidad de oro para mejorar los indicadores sociales del país. Abonado a ello, Panamá tiene un Estado mucho menos robusto, pero flexible que le permite virar el volante con mayor rapidez y facilidad.

El modelo es distinto en Costa Rica. El mapa muestra un país exportador y activo en la creación de tecnologías y servicios. Fórmula que requiere de un ingrediente básico: una mano de obra bien calificada, profesional y especializada.

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La receta explica, en parte, uno de los principales malestares del país: el desempleo. Según el V Estado de la Región para Centroamérica, Costa Rica tiene el porcentaje más alto de desempleo entre jóvenes de 15 a 19 años: de un 30,9%.

También es, sin duda, el país que más demanda recursos calificados: las tasas de desempleo entre personas con posgrados o formación universitaria son de 4,5 y 6,5 puntos porcentuales menores que el promedio nacional.

Ese camino también fundamenta la apuesta del país al sector social: un perfil mucho más igualitario, de más oportunidades y un mayor índice de progreso social.

LEA: Las impresionantes cifras que dejó la ampliación del Canal de Panamá

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Progreso, ¿para quién?

Ya señalaba el Índice de Progreso Social 2016 que Costa Rica es el mejor país del mundo en traducir sus recursos a progreso social. No es un vano detalle al compararnos con Panamá.

LEA: Costa Rica: el país más eficiente en transformar su producción en progreso social

En el otro lado de la cerca, Panamá es un país de mayores matices y más desigualdad.

A pesar de su caída en el índice de Gini, que denota una mejor distribución de la riqueza, Panamá sigue siendo una nación más desigual que Costa Rica. Un fenómeno similar se observa en su pobreza, prácticamente idéntica en la generalidad, pero que casi se duplica cuando se observa la pobreza extrema.

La inseguridad, aunque en caída, sigue siendo mucho mayor en el país del Canal.

Las diferencias más importantes se observan en la educación de ambas naciones.

Panamá se retiró de las pruebas estandarizadas PISA en el 2012, que evalúan la educación de los estudiantes de quince años. Lo hicieron después de unos catastróficos resultados que los situaban en el último lugar de Latinoamérica en matemáticas y en el penúltimo en lectura y ciencias, en el 2009. (“No traes visita a tu casa cuando estás arreglándola”, dijo entonces la ministra de Educación panameña, Lucy Molinar).

Ese mismo año, Costa Rica había aparecido en el segundo lugar de Latinoamérica para las materias de lectura y ciencias y en el quinto para matemática.

Otras pruebas (llamadas Terce y aplicadas a niños de sexto grado en el 2013) ubicaban a un 60% de los estudiantes panameños en el nivel I de matemática: el más bajo de todos.

Se trata de alumnos que no fueron capaces de ordenar números naturales, comparar cantidades, identificar figuras geométricas o leer datos en tablas. En Costa Rica la mayor población (un 36,5%) se ubicaba en el nivel III.

Aunque con mejores resultados, Panamá concentra más de la mitad de sus alumnos en el nivel II de lectura, mientras que Costa Rica distribuye mejor esos porcentajes en los niveles II, III y IV.

Esos resultados en educación se desprenden de una inversión mucho mayor como porcentaje del PIB y un esfuerzo económico de casi el doble para cada centro educativo público.

También las universidades de Costa Rica producen entre el 50% y el 60% de las publicaciones de ciencia y tecnología.

En salud, según el Estado de la Región, la tasa de mortalidad en niños menores a cinco años en Panamá era de casi un 16,2 por cada mil nacidos vivos en el último quinquenio (en Costa Rica fue de 9,2 por cada mil). La esperanza de vida al nacer es 1,8 años menor que en Costa Rica y el gasto per cápita en salud –aunque en ascenso– es mayor en el norte.

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Dos perfiles complementarios

El éxito económico de Panamá en la última década puede ser una oportunidad de oro para mejorar sus resultados sociales. Aprovechar la bonanza es una pregunta abierta que marcará el futuro de ese país.

Mientras tanto, Costa Rica mantiene un perfil de menor crecimiento con una gran escisión en el aparato productivo, pero nutre diferencias sustantivas –aunque superables– en sus indicadores sociales y de igualdad.

“Son dilemas distintos” agrega Vargas. “Pero si uno lo ve en conjunto, son países que están teniendo niveles muy similares y, sobre todo, complementarios (...). Pueden acercarse mucho más: acercar Costa Rica a Panamá y Colombia (si mejora su situación) puede crear un espacio muy atractivo al exterior”, afirmó.

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