Atrasos con diseños de la vía postergaron inicio de obras a finales de noviembre

Por: Manuel Avendaño Arce 14 octubre

En Moín, Limón, se erige una isla artificial de 40 hectáreas que hace dos años no existía. Se trata de la terminal de contenedores que ya tiene un avance del 80%.

El actual estado en la construcción de este megapuerto pone presión al Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) para acelerar el paso de otro proyecto fundamental en Limón, se trata de la ampliación de la ruta 32.

"El hecho de que esta carretera no esté ampliada, no nos va a afectar en términos operativos para la terminal, pero sí va a limitar el tiempo de tránsito de los contenedores", explicó Kenneth Waugh, director general de APM terminals, firma holandesa a cargo del puerto.

Luego de superar una serie de "inconvenientes" en la fase de construcción, la empresa espera recibir en el segundo semestre del 2018, el primer barco para poner a prueba la operación de esta terminal especializada en carga y descarga de contenedores.

 Cada plataforma de supervisión permitirá acomodar hasta 120 contenedores con productos refrigerados. En estos espacios los trabajadores harán las revisiones.
Cada plataforma de supervisión permitirá acomodar hasta 120 contenedores con productos refrigerados. En estos espacios los trabajadores harán las revisiones.
Ruta 32 tendrá que esperar

El Conavi corre para iniciar las obras de ampliación de la ruta 32, una vía que se debe modernizar para que los contenedores entren y salgan sin problemas del nuevo megapuerto.

El pasado 26 de abril, representantes de la firma China Harbour Engineering Company (CHEC), encargada de esta obra; y German Valverde, entonces director ejecutivo del Conavi; indicaron a los diputados en una comparecencia que la ampliación de esta carretera iniciaría en setiembre de este año. Algo que no sucedió.

Kenneth Solano, gerente de este proyecto en el Conavi, precisó que la fase de entrega de diseños por parte de CHEC se atrasó porque pidieron a la empresa china hacer cambios solicitados por las comunidades aledañas al tramo Río Frío – Limón.

Las modificaciones al diseño provocaron que los planos finales ingresaran hasta la última semana de setiembre para la respectiva revisión del Gobierno.

Actualmente el Conavi revisa el diseño, por lo que la fecha de inicio de la obra se movió para la tercera semana de noviembre.

 El puerto es construido por la firma Van Oord BAM. La primera fase tiene un costo de $702 millones, de los cuales ya se ejecutaron $597 millones.
El puerto es construido por la firma Van Oord BAM. La primera fase tiene un costo de $702 millones, de los cuales ya se ejecutaron $597 millones.
La doble carrera del Conavi

El Conavi también corre para tener lista la ruta 257, un paso elevado de 2,8 kilómetros que comunica la carretera Braulio Carrillo con el nuevo puerto en Moín.

Si el Gobierno logra concluir esta vía antes de que inicien las operaciones de la terminal, la empresa concesionaria aplicará un descuento de $20 por contenedor.

En la Unidad Ejecutora de la ruta 257 explicaron que la construcción tiene un avance del 60% y esperan habilitar los primeros dos carriles en noviembre.

Esta carretera tiene un costo de $77,2 millones. El precio se incrementó debido a un error del Conavi a la hora de definir el lugar donde la ruta tenía que unirse con el terreno de la terminal.

Problemas resueltos

En julio pasado, APM Terminals anunció que la puesta en operación del megapuerto se atrasará 13 meses ya que, originalmente, estaba prevista para enero del 2018, pero se postergó para febrero del 2019.

Tres problemas constructivos motivaron el aplazamiento del banderazo de inicio de las funciones de la terminal de Moín.

El principal inconveniente se dio en la compactación del material que forma la isla. La empresa tuvo que retirar toda la capa superior para volver a colocarla en el espacio de 40 hectáreas.

Este desperfecto fue el que ocasionó el atraso en la fecha de inicio de operaciones del puerto.

— Manuel Avendaño (@Avendano_cr) 10 de octubre de 2017

Los otros problemas se presentaron en la inclinación de los pilotes –columnas que sostienen el muelle–, y en el levantamiento de material en el rompeolas, que está en reparación.

Waugh precisó que la etapa más difícil del trabajo ya pasó, incluso ve como una posibilidad que la terminal pueda empezar a operar antes de lo previsto, pero prefiere mantener febrero del 2019 como fecha de inicio.

En el puerto ya se observa la construcción del edificio administrativo, y la instalación de las plataformas para supervisar los contenedores con refrigeración que entrarán al país.

La firma anunció que las seis grúas pórticas –cada una de ellas más alta que el edificio del Banco Nacional en San José– ingresarán a Costa Rica en febrero del 2018. Para esa mismo mes está prevista la llegada de los tres barcos remolcadores que fueron bautizados con los nombres de Chirripó, Reventazón y Pacuare.

La primera fase del puerto costará $702 millones de los $1.000 millones que invertirá APM Terminals en la construcción y el equipamiento.