Por:  1 diciembre, 2015
El sector industrial plantea discusiones para mejorar los procesos productivos y disminuir su impacto en el ambiente.
El sector industrial plantea discusiones para mejorar los procesos productivos y disminuir su impacto en el ambiente.

Desde los desiertos que amenazan los campos de cultivo africanos, hasta el aumento del nivel del mar en las islas del Pacifico Sur, líderes de las naciones pobres más afectadas por el cambio climático compartieron este martes sus historias sobre el calentamiento global con los responsables de algunos de los países más ricos, durante la Cumbre del Clima de París (COP21) .

Los encuentros —el presidente de Francia, François Hollande, se reunió con líderes africanos mientras el estadounidense Barack Obama hizo lo propio con enviados de naciones insulares— pusieron de manifiesto uno de los mayores debates entre los delegados que negocian un acuerdo global para hacer frente al cambio climático: ¿cuánto deben ayudar los países ricos a los pobres para adaptarse a la situación y reducir sus emisiones?

Este martes, los negociadores comenzaron a trabajar con el objetivo de descubrir quién pagará por todo lo que según los líderes queda por hacer.

Los países en desarrollo sostienen que necesitan apoyo financiero y tecnología para reubicar a las poblaciones amenazados y hacer su propia transición a energías más limpias.

Nicaragua, por ejemplo, prefirió no llevar ninguna propuesta a la Cumbre.

"No vamos a presentar INDC (plan nacional para reducir emisiones de gases de efecto invernadero) porque sería matar el concepto de responsabilidades históricas y reemplazarlo con el de responsabilidades voluntarias", que propician las grandes potencias emisoras de CO2 como China, Estados Unidos y la Unión Europea, dijo a la AFP el ministro para Políticas Nacionales de Nicaragua, Paul Oquist.

África se inunda de desierto

En una reunión con Hollande, líderes africanos describieron cómo el desierto del Sahara está invadiendo campos de cultivo, los bosques desaparecen desde Congo a Madagascar y el aumento del nivel del mar barrió viviendas en deltas de ríos del África Occidental.

África es la principal víctima de los nocivos efectos del cambio climático y quiere ser "parte de la solución" , pero reclama a los países desarrollados el impulso y la financiación para conseguirlo, según coincidieron hoy diversos jefes de Estado africanos.

También son los que menos emiten (menos del 4 % del total) y, por ello, consideran que su esfuerzo debe venir aparejado a una importante contribución económica.

Los africanos quieren su parte de los 100.000 millones de euros que se pretende movilizar anualmente para afrontar sus compromisos de reducción de los gases contaminantes y limitar así el calentamiento climático a 2° centígrados.

El presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, que preside el grupo de países africanos para el fomento de las energías renovables, destacó la importancia de que los africanos tengan acceso a la electricidad, algo inaccesible para un tercio de su población.

En efecto, el calentamiento climático acelera la desertización y desregula el clima, lo que provoca periodos de sequía e inundaciones.

El incremento consecuente de la pobreza provoca que haya más migraciones y que en las zonas más afectadas proliferen los grupos terroristas.

Islas a la deriva

Por su parte, Obama se reunió con representantes de países insulares que sufren el aumento del nivel de los océanos y tormentas cada vez más violentas, que los científicos atribuyen al cambio climático generado por las emisiones de gases con efecto invernadero. Los líderes de Kiritabi, Islas Marshall, Santa Lucía, Barbados y Papúa Nueva Guinea, asistieron a la reunión.

El mandatario dijo que, sin una ambiciosa acción al cambio climático, la gente podría verse forzada a irse de los países insulares y se convertirían en refugiados.

Además, indicó que esos países no son los más poblados ni influyentes, pero que sus habitantes están "entre los más vulnerables a los estragos del cambio climático".

Obama, quien nació en Hawaii, se refiere a él mismo como "un niño de isla" e indicó que comprende la belleza y fragilidad de la vida isleña.

También hizo un llamado a un financiamiento mundial hecho a la medida de las necesidades únicas de los países isla conforme se adaptan al cambio climático.