Uruguay encabeza la lista con 59,3% de alumnos que reportan haber llegado tarde al menos una vez en las dos semanas previas a la aplicación de las pruebas; Japón es el que reporta menos

Por: Alejandro Fernández Sanabria y David Ching Vindas 9 junio, 2014

En el programa de pruebas PISA del 2012 -el más reciente disponible- de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) consultó a estudiantes de 65 países sobre sus llegadas tardías a lecciones dos semanas antes de que se les realizaran estas pruebas. Las respuestas ponen a Costa Rica en el tercer lugar entre 65 países del mundo, con un 57,5% de estudiantes con reportes de haber llegado tarde al menos una vez, en un lapso de dos semanas.

El país con más tardías es Uruguay, con 59,3%, y en segundo lugar Bulgaria, con 59%.

Los tres países con estudiantes con menos tardías son Japón (8,9%), China-Hong Kong (14,6%), y Vietnam (16,2%).

Las explicaciones para estos resultados no son claras y PISA no profundiza en ello en su informe de resultados clave. Es válido pensar que algo puede estar explicado en las dificultades que tienen los estudiantes para llegar a sus escuelas a recibir lecciones, más allá un simple desprecio de los estudiantes y sus padres por ser puntuales.

Además, el economista investigador Andrés Fernández ha realizado algunas exploraciones al respecto y concluye, preliminarmente, que tales resultados no parecen tener un impacto en el rendimiento de los estudiantes.

"Uruguay, Costa Rica y Chile son los tres países latinoamericanos con mas tardías, pero a la vez son los tres mejores en rendimiento de la región, algo que me parece contradictorio. Tampoco parece haber diferencias en rendimiento entre quienes llegan tarde y quienes no. Por ejemplo, en las pruebas de lectura los estudiantes costarricenses que nunca llegan tarde tienen 442 puntos, los que llegan una o dos veces tarde 440 puntos, los que llegan tres o cuatro veces tarde 441 puntos y los que llegan cinco o mas veces tarde 439 puntos. Los intervalos de confianza de se cruzan por lo que no hay diferencia estadísticamente significativa entre quienes llegan tarde y quienes no".

Así, es claro que hay un mayor reporte de tardías entre los costarricenses, pero es muy difuso su efecto real en el rendimiento escolar.