Hipótesis sobre el futuro de la crisis catalana


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Madrid.-  Si el dirigente catalán Carles Puigdemont declara la independencia de la región como prometió, posiblemente el martes, España se enfrentará a su mayor crisis política desde su regreso a la democracia en 1978.

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La declaración de independencia será rechazada por el gobierno y los tribunales españoles, y por muchos catalanes, ya que las encuestas muestran que están divididos a partes iguales sobre la secesión.

Manifestantes onden la bandera española durante una demostración convocada por la Sociedad Civil Catalana en apoyo a la unidad de España.

¿Qué pasaría si el gobierno de Cataluña declara la independencia de todos modos o si finalmente no lo hace?

Estos son los posibles desenlances:

El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, podría suspender el ejecutivo regional que dirige Cataluña bajo el sistema de autonomías.

El Artículo 155 de la Constitución de España dice que si el gobierno de una región "vulnera sus obligaciones constitucionales o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España" Madrid puede "tomar las medidas necesarias" para obligarlo a cumplirlas.

El Partido Popular de Rajoy tiene mayoría absoluta en el Senado, la institución encargada de hacer cumplir este artículo.

Los líderes separatistas han advertido que tal movimiento alimentaría el apoyo a la independencia.

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La suspensión tendría ecos de los convulsos años 1930. En 1934, el gobierno de la II República española suprimió la autonomía catalana para responder a la "proclamación de un Estado catalán dentro de la República Federal Española".

Tras la Guerra Civil de 1936-39, se instauró la dictadura muy centralista de Francisco Franco (1939-1975), de la mano de una durísima represión.

Puigdemont no declaró inmediatamente la independencia tras el referéndum prohibido del 1.° de octubre, y dice que está abierto a las negociaciones o a una mediación.

La hoja de ruta de los separatistas para la independencia consiste en una declaración de independencia seguida de una serie de pasos legislativos y votaciones para establecer un nuevo Estado, que podrían llevar meses.

Rajoy dice que sólo dialogaría con Puigdemont si los separatistas catalanes abandonan su apuesta por la independencia en consonancia con la Constitución española.

"Lo ideal sería no tomar soluciones drásticas", dijo en una entrevista publicada este fin de semana en el diario El País, exigiendo "rectificaciones".

El gobierno de España insiste en que la independencia es ilegal y los tribunales dictaminaron que el referéndum violó la Constitución.

Esto plantea la posibilidad de que la policía española arreste a Puigdemont y a otros líderes separatistas si declaran la independencia.

El mes pasado varios funcionarios catalanes fueron detenidos y acusados por su participación en la organización del referéndum.

El jefe de policía regional y los líderes civiles están siendo investigados por presunta sedición y se arriesgan a penas de cárcel.

Puigdemont, un experiodista y no un político de carrera, dijo que no tiene miedo de ir a la cárcel por la independencia.

Las medidas de Madrid para imponer su autoridad en Cataluña corren el riesgo de provocar nuevas protestas o incluso disturbios en la región.

En un síntoma de la posibilidad de violencia, la policía cargó contra votantes desarmados mientras intentaba cerrar los colegios electorales durante la celebración del referéndum.

Eso sorprendió incluso a muchos catalanes que se oponían a la independencia y provocó manifestaciones airadas contra la policía y una huelga general el 3 de octubre. También generó protestas contra policías y guardias civiles en la región, ya sea ante comisarías u hoteles donde estaban alojados.

"Todo intento del Estado de desautorizar por completo al gobierno regional y al Parlamento regional probablemente se traduzca en movilizaciones masivas y más disturbios", escribió Federico Santi, analista de la consultora Eurasia Group.

Puigdemont ha pedido la mediación de la UE, que tanto la Comisión Europea como Rajoy han rechazado.

Con la idea de no debilitar a Rajoy, la Unión Europea sólo ha pedido diálogo entre las dos partes.

Los líderes catalanes dicen que quieren seguir siendo parte de la Unión Europea, pero Bruselas dice que una Cataluña independiente saldría automáticamente y tendrá que volver a demandar el ingreso para unirse.

"Los otros gobiernos de la UE tienen poco interés en involucrarse", escribieron en una nota los analistas del grupo de inversión Lombard.

"No quieren enredarse en una confrontación desordenada o alentar a los movimientos separatistas".

Si los independentistas catalanes se inclinan ante la presión en el último minuto y no declaran la independencia, la supervivencia política de Puigdemont estaría en duda. La crisis se alargaría, pero con Rajoy fortalecido.

Sin una declaración de independencia, Puigdemont corre el riesgo "de ver desvanecerse el impulso" independentista, escribieron los analistas de TS Lombard."En última instancia, probablemente se verá obligado a continuar con el patrón existente de confrontación y escalada".

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