Mientras en un centro privado de educación superior el gasto mensual por alumno se estima en ¢112.247, en primaria, ese gasto medio por mes alcanza los ¢213.470

Por: Andrea Rodríguez V. 1 noviembre, 2015
Educación privada: a menor nivel, mayor gasto
Educación privada: a menor nivel, mayor gasto

Dentro de la educación privada, la universidad es la que implica un menor gasto por estudiante para las familias que pueden pagar por ella.

Mientras en un centro privado de educación superior el gasto mensual por alumno se estima en ¢112.247, en primaria, ese gasto medio por mes alcanza los ¢213.470.

Además, si se comparara con la inversión que realiza un hogar por un estudiante en secundaria privada, de ¢183.243, el monto sigue siendo un 60% menor.

En la educación pública, el comportamiento es a la inversa, pues el gasto promedio en escuelas y colegios, por mes, representa una cuarta parte de lo que invierten los hogares por estudiante en educación superior.

Empiece a sacar cuentas.

Esta es una de las conclusiones expuestas en el quinto informe del Estado de la Educación , que toma como referencia el estudio El gasto de los hogares en servicios educativos en Costa Rica, del investigador Juan Diego Trejos.

Las cifras contenidas en la pesquisa se expresan en colones del 2013 .

Según el documento, el rubro principal que más pesa en el gasto en los centros privados es el directo, categoría que supera el 75% en todos los niveles y que se entiende como el gasto relacionado a matrícula y mensualidad.

Otros gastos, como los asociados (uniforme y útiles), indirectos (transporte, comedor, tutorías) y generales (gasto en que puede incurrir el hogar para facilitar el estudio pero que no es exclusivamente para uso educativo: equipo de cómputo e Internet), apenas y alcanzan el 10% en la mayoría de los casos.

Un mayor control del gasto por parte de los hogares es señalado por la investigación como la principal razón que explica ese comportamiento a la baja en la inversión que realizan los hogares en las universidades privadas.

“Es decir, el estudiante o el hogar, tiene mayor poder para decidir cuánto quiere gastar y en qué. Puede ajustar el gasto matriculando menos materias, por ejemplo”, explicó Trejos.

Sin embargo, otras causas también se pusieron sobre la mesa. Entre ellas: la supervisión desde el Consejo Nacional de Enseñanza Superior Privada (Conesup) de mantener las tarifas en la educación privada relativamente bajas; órgano regulador que no se hace presente en el sistema privado de primaria y secundaria.

Al mismo tiempo, la calidad de la educación y la competencia directa de las universidades privadas con las públicas, fueron otros de los factores.

“La gente de más dinero que eleva los precios de las escuelas y colegios privados encuentra espacio para estudiar en la universidad pública, entonces no llega a existir la demanda necesaria en la universidad privada que te haga subir el precio”, reflexionó Leonardo Garnier, ministro de educación 2006-2014.

Ahora, es claro que al comparar la “U” privada con la educación superior pública esta representa un gasto mayor para los hogares en el sistema educativo en general.

El gasto efectivo por estudiante de los hogares en la educación superior privada resulta más del doble de la superior pública. Claro está, la subvención del Estado desempeña su papel más importante en la reducción de esos costos.

Un hogar por alumno gasta por mes lo equivalente a ¢54.633 en un recinto universitario público.

En la educación general, el gasto efectivo de los hogares en la educación privada resulta más de diez veces superior a la pública (18 veces en primaria y preescolar y 13 veces en la secundaria).

Tales diferencias en los montos promedios de inversión suman un puñado de retos tanto para las estatales como para las privadas, que van desde la consistencia de su oferta con la calidad.

infografia
¿Quiénes asisten a ‘U’ privada?

En educación superior, la presencia de los centros privados se torna mayoritaria, atendiendo al 53% de los estudiantes de este nivel.

Son estudiantes de quintiles medios a altos los que se aglutinan en la educación superior privada.

Solo un 10,5% de los alumnos de las universidades privadas provienen de los primeros dos quintiles de ingreso (hogares más pobres), cuando en la pública ese porcentaje se eleva al 22,6%.

En esa línea, es claro entonces que entre los hogares que tienen miembros asistiendo a un centro de educación superior privado, el gasto medio también aumenta al pasar a estratos de mayores ingresos.

En 2013, y según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), 273.000 estudiantes asistían a la educación superior.

Valeria Lentini, investigadora del Estado de la Nación, señaló que un hogar del primer quintil gasta por estudiante ¢75.881, cuando una familia del quinto quintil invierte ¢132.610, en un centro superior privado. Es decir, casi el doble.

El peso del gasto en educación tiende a descender al pasar a estratos más altos.

“Entre más alto es el quintil menos ese hogar ve comprometidos sus ingresos, en el entendido que eso no quiere decir que gasta menos en educación”, agregó Lentini.

Más que números

Lejos de la discusión numérica, varias son las razones que explican esa mayor asistencia a la universidad privada.

La primera de ellas, el límite establecido por las universidades públicas en sus cupos de admisión, empuja a más estudiantes a tomar la vía privada.

Para el presente año, la Universidad de Costa Rica (UCR) reportó la admisión de 8.343 estudiantes; un número considerado creciente en comparación con años previos.

“La Universidad ha hecho un importante esfuerzo ampliando la cantidad de estudiantes admitidos. Es importante señalar también que el interés por ingresar a la UCR es muy amplio, y esto se refleja en el número creciente de personas que se inscriben y avanzan a lo largo del proceso de admisión”, dijo Ruth de la Asunción Romero, vicerrectora de Vida Estudiantil del centro académico.

Otra razón para que más gente estudie en las universidades privadas es la amplia oferta de carreras que, por su naturaleza, tienen costos directos relativamente bajos.

Por otro lado, influye una oferta menos numerosa pero creciente de carreras con muy altos costos, y que generan un mayor interés entre los estudiantes. Eso desemboca en una fuerte demanda.

“La relación de costo-beneficio sigue siendo atractiva para los futuros profesionales, además de que la oferta en carreras muchas veces no tradicionales hacen que en ocasiones los costos se conviertan en un tema secundario”, sostuvo Óscar Romero, director general de la Universidad Creativa.

Al mismo tiempo, una reducción en los tiempos de graduación, horarios flexibles y su empatía con la posibilidad de ir ganando experiencia laboral mientras se estudia, se suma a los factores a favor de los centros privados.

Lejos del gasto

Pese al aliciente de que los costos en las “U” privadas son menores al del sistema educativo privado en general, los retos no dejan de tocar la puerta del sistema.

Y es en la calidad donde la discusión se atiza. Pues mantener precios justos a una calidad superior, es el reto.

Desde el Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (Sinaes) se hace un llamado por la búsqueda de carreras que estén 100% acreditadas como un primer estándar para asegurar la calidad.

Según la institución, un total de 110 careras de grado cuenta con la distinción, seguido por 35 disciplinas en proceso de evaluación.

Justamente, en este punto se hace un llamado para que el Estado tenga una participación mayor en la regulación de los entes privados.

“Se tarda mucho haciendo reformas en pro de la calidad, no vemos mecanismos con la rapidez y la modernidad que se requiere”, dijo Fonseca.

Libertad para escoger existe, ¿cuál es la mejor opción?