¿Por qué los ticos no están dispuestos a pagar impuestos?

¿Por qué los costarricenses son reacios a pagar impuestos?, ¿qué consecuencias trae ese comportamiento?

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Tal vez usted ha escuchado expresiones como “¡Tanto que paga uno en impuestos y vea estas calles!” o “¡Yo no presenté esa declaración de renta y no me ha pasado nada!”.

Esa percepción ciudadana y esa disposición de los contribuyentes a pagar impuestos tiene un nombre: moral fiscal.

En Costa Rica, esa moral está deteriorada y no pareciera que mejorará en el corto plazo. Un nivel de evasión “significativamente alto” es uno de los indicadores que lo demuestra, junto con otras razones.

De acuerdo con las últimas cifras dadas a conocer por el Ministerio de Hacienda para el 2013, el incumplimiento tributario en el país alcanzó la cifra del 8,22% del Producto Interno Bruto (PIB).

Varias son las causas que desincentivan el pago voluntario de los impuestos y que inciden en la decisión del contribuyente.

Entre ellas, y más allá de lo tangible, se citan desde las falencias en los sistemas de cobro de la administración, la corrupción, hasta el desconocimiento de los costarricenses en cómo se financia el erario público y hasta para qué se usan las cargas tributarias.

Paralelamennte, las consecuencias se hacen sentir. Los ingresos fiscales del país son minúsculos comparados con legislaciones regionales y de otras partes del orbe.

Para el 2015, estos ingresos del país se ubicaron en un 13,7% del Producto Interno Bruto (PIB), porcentaje por debajo de cifras tributarias como las que reporta Nicaragua u Honduras del 15,4% y 16,3%, respectivamente.

Diferentes investigaciones que han abordado el tema y datos de evasión llevan a concluir que la denominada moral fiscal está decaída y en un mal momento.

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En una realidad nacional donde se hace urgente la aprobación de una reforma fiscal, que el costarricense no se encuentre motivado al pago de tributos termina de complicar el panorama.

“La reforma actual no es para utilizar dinero adicional. Pero ¿está la ciudadanía dispuesta a tener menos?, esa es la pregunta que se le debe de trasladar a la gente”, dijo Fernando Rodríguez, viceministro de Ingresos.

Revertir las apreciaciones no es fácil, sin embargo, se barajan herramientas y acciones que podrían dibujar nuevas tendencias.

Dotar a la administración de mayores recursos y que esta misma haga alarde de sus logros se enumera como una de ellas.

No obstante, mientras eso sucede, los expertos enfatizan que si bien la carga tributaria de Costa Rica es alta –cerca del 20% por encima de países centroamericanos– también se goza de un sistema de salud que no tiene comparación con el resto de la región.

“El tico puede percibir que ya paga bastante pero el estándar de vida que tiene también es bastante más alto que el resto de sus pares centroamericanos. Todos quisiéramos estándares como Fin- landia o Noruega, pero no queremos pagar como ellos”, sostuvo Abelardo Medina, economista del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi).

Insatisfechos, pero...

Un contribuyente motivado a pagar sus impuestos responde a diversas apreciaciones.

Si el ciudadano percibe que hay riesgo de ser detectado por el incumplimiento del pago, la aguja de la moral tributaria empieza a subir a terreno positivo.

Las carencias de los sistemas de cobro son quizá, uno de las mayores impulsores de la evasión.

“A veces lo que debe sorprender no es la evasión alta en algunos países, especialmente en aquellos en vías de desarrollo, sino que sean muchos los contribuyentes que cumplen con sus obligaciones fiscales pese a las facilidades para no hacerlo”, continuó Medina.

Por su parte, la desconfianza del contribuyente en el sistema y en que sus aportes serán usados eficientemente, o en lo que el país realmente lo necesita, sigue en la lista de causas.

Según la última encuesta Percepciones ciudadanas sobre la reforma fiscal en Costa Rica , realizada por el Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP), un 55% de los encuestados afirmó que el Gobierno no invierte los recursos de forma adecuada.

Es más, una composición del gasto del Gobierno Central, donde el mayor peso lo tienen las remuneraciones no aporta a disminuir el desencanto.

Al mismo tiempo, una percepción ciudadana de creer que los impuestos se desvían para enriquecer a pocos (corrupción) tampoco ayuda al deterioro.

Datos de la misma encuesta del CIEP confirman que un 70% de los costarricenses perciben que en el país pagan más impuestos los pobres que los ricos.

Existe un tema de fondo, y es el educativo. En términos generales, el tico no sabe cómo funciona el Estado, cómo se financia, ni dónde van los impuestos.

“En el momento en que nosotros salimos de nuestra casa se puede ver lo que hemos pagado: parques, calles. Hay poca conciencia de que esos espacios públicos se construyen con recursos públicos. Hemos caído en una trampa”, sostuvo Rodríguez.

La investigación Moral fiscal en Costa Rica: Un análisis socio-demográfico de cultura tributaria ahondó más en el tema y destacó que la moral fiscal también debe de verse desde la óptica de los perfiles; que está condicionada a temas como edad y sexo.

Dicho trabajo fue elaborado por la economista Montserrat Botey y utilizada en el Informe del Estado de la Nación.

En Costa Rica, es la mujer quien justifica menos la evasión. “En el país tenemos muchas jefas de familia, madres solteras, y ven la importancia de los recursos públicos. Tienen una perspectiva de más largo plazo para sus hijos, por ejemplo”, detalló Botey.

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Recaudación a paso lento

En la evasión se determina el estado de la moral tributaria para un país, al tiempo que se convierte en su principal consecuencia.

Las últimas cifras de Hacienda son claras: durante el 2013 la evasión del impuesto de ventas y renta fue de un 8,2% del PIB, suma superior al déficit fiscal de ese año, que fue del 5,4%.

De acuerdo con el informe de la entidad, en el impuesto general sobre las ventas (IVA) los contribuyentes incumplieron un 33,1% sobre su potencial recaudatorio para ese año.

Por su parte, en el impuesto sobre la renta las personas jurídicas incumplieron un 70 % y las personas físicas en un 57,3%.

Los porcentajes se hacen enormes si se comparan con el comportamiento de países latinoamericanos.

Un informe sobre evasión tributaria en América Latina realizado por la la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) detalla que los países latinoamericanos, a excepción de Uruguay, exhiben tasas de evasión por encima del 20%, como Chile o Colombia. Para países de Centroamérica las tasas incluso alcanzan el 30%, siendo Costa Rica solo superado por Guatemala y El Salvador.

Mientras, naciones más desarrollados como Alemania, sus cifran no superan el 12%.

Mejora a cuenta gotas

Y desde las causas se dibujan las acciones.

Mecanismos de tributación más avanzados, un impuesto sobre la renta más moderno y hasta asegurar que las leyes tendrán sus recursos garantizados, son algunos de los rubros que deberían fortalecerse para pintar un mejor escenario.

Desde Hacienda afirman que en lo que a ellos compete, la tarea se ha venido ejecutando, pero que se debe entender que “eso requiere tiempo y recursos”.

La entidad señala el uso de la tecnología como su aliado para encontrar a quienes incumplen y elevar el riesgo por evasión.

En esa línea, el Ministerio dio a conocer a principios de enero un ejercicio que incluyó el uso de Google Earth , mapas catastrales municipales y de bases de datos del Registro Nacional, que permitió encontrar unos 528 bienes inmuebles en condición de estar posiblemente ocultos ante el impuesto a casas de lujo.

“Hemos planteado el fortalecimiento de la administración tributaria pero hemos tenido respuestas tan adversas como a la de subir impuestos”, alegó el viceministro Rodríguez.

Así como Hacienda señala esos logros, justamente la rendición de cuentas debería volverse un imperativo.

Para Medina, en Centroamérica no se dice claramente qué se alcanza con los recursos, “y eso es vital para motivar al contribuyente”.

Campañas de información, claras y al nivel de la población, es otro de los pendientes.

Por su parte, una mala formación cívica, y la necesidad de crear una estrategia más agresiva para enseñarle a la población cómo es que opera el sector público, no hacen sino alimentar el desconocimiento.

Cambiar estas situaciones son tareas pendientes.

Para Felipe Alpízar, director del CIEP, que los ciudadanos se involucren con el sistema le daría una ventaja al país para afrontar temas como el mismo déficit fiscal. “Hay un problema de fondo que es educativo, saber dónde van los impuestos es lo primero. Aunado a un tema de saber para qué sirven, pues con eso se despierta la misma conciencia de pagarlos”, añadió Alpízar.

Por el momento, la moral fiscal está deteriorada y puede que mientras usted lea este artículo, otro ciudadano estudie una que otra maniobra para evadir el pago de los impuestos.

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Sostenbilidad y financiamiento