INTERROGATORIO A LUIS LIBERMAN

¿Por qué el Gobierno no genera confianza en el consumidor?

Vicepresidente defiende acción de Zapote  y augura resultados   


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El país mantiene una inflación baja del 4,55% y el nivel de crecimiento de la producción alcanzaría un 5%, lo que resulta ser muy positivo para la economía del país.

Sin embargo, esos datos no son suficientes para que crezca la confianza de los costarricenses. Según el Índice de Confianza del Consumidor de EF, el año pasado se cosechó desconfianza durante los 12 meses del año.

Y por si fuera poco, para el 2013 se vaticina que el consumo será muy tímido: solo crecerá un 3,8%.

El vicepresidente de la República, Luis Liberman Ginsburg, principal responsable de las políticas económicas del Gobierno, sale al paso ante el reclamo de por qué no han logrado despertar esa confianza en los consumidores.

“No es que la gente no entienda que está mejorando la cosa, sino que eso se demora que le llegue a todo el mundo”, dice Liberman, quien se desempeñó como banquero antes de llegar a Zapote.

El jerarca augura que el 2013 será un año muy bueno.

Confía en lo que genere la baja en las tasas de interés que muestran en los últimos días. También apuesta por el crecimiento de las grandes economías y en un aumento de las inversiones locales.

Liberman reconoce además que no hay ambiente legislativo para la reforma tributaria, pero adelanta que este año podrían presentar un documento a los diputados para negociarlo.

¿Por qué si la economía mejora, el Gobierno no logra generar confianza en los consumidores?

Hubo un descenso importante en los primeros meses del año, pero en los últimos meses la tendencia es lentamente positiva.

“Por eso ha cambiado la percepción de la economía de la gente. Venimos de una crisis de niveles de desempleo que el país no había tenido.

“El año pasado se logró generar 160.000 puestos de trabajo y eso comienza a tener un efecto con el tiempo.

“El aumento en tasas de interés tiene un aspecto negativo, dichosamente están bajando y eso tiende a mejorar.

“Según la economía continúe creciendo, creándose puestos de empleo, poco a poco la gente va a tener más confianza para hacer compras más grandes.

“Por un lado, se dice que no hay confianza, pero hay ventas de automóviles superiores a los niveles del 2007, lo mismo que en la construcción y sobre todo en vivienda. El sector construcción creció más de 12,5%. Esos son los votos de confianza que son más importantes”.

Según un pronóstico de EF, los hogares comprarán menos este año. El consumo solo crecerá un 3,8%. ¿En qué afectará esto a la economía del país?

Sí la afectaría, porque el consumidor es una de las máquinas del ferrocarril que jala esta economía. Si las empresas venden más, se fabrica más y hay más trabajo en el sector manufacturero, agricola y servicios.

“Es fundamental que aumenten los ingresos disponibles de las personas y en eso las tasas de interés lo están logrando. La reducción en más de dos puntos porcentuales en la Tasa Básica Pasiva significa un ahorro de ¢125 millones para las familias que lo pueden destinar a consumir.

“Es importante que los consumidores aumenten el ritmo dentro de los parámetros normales”.

Usted habla de lo que se está haciendo con las tasas de interés, pero qué otras políticas debería de desarrollar el Gobierno para revertir esa austeridad en el consumo?

El año pasado dijeron que la política económica había sido aburrida, lo que hicimos fue no causar olas para que los productores y consumidores estuvieran tranquilos y no hubiera sorpresas. Lo logramos.

“Cuando ustedes dijeron eso en el editorial, yo tenía una sonrisa de oreja a oreja y dije: estos muchachos no entendieron de qué se trató la política económica del año pasado.

“Después del trauma de la discusión interminable del paquete tributario, es el único país donde se discuten cosas por dos años, lo que queríamos era tranquilidad para todo el mundo. Vayan de vuelta a sus empresas, produzcan.

“Nosotros gastamos nuestro capital en eso, (pero) la Sala Constitucional dijo que no, y había que seguir para delante. Estamos tratando de lograr lo mismo.

“Tenemos desafíos como el ingreso de capitales, pero lo que queremos es minimizar los efectos negativos que puedan tener sobre la economía”.

A pesar de que la inflación es baja, las tasas de interés siguen altas, incluso la tasa básica pasiva llegó casi al 11%. Ahora comienza a bajar, pero ¿qué se espera para los próximos meses?

No se puede tapar el sol con un dedo. El déficit fiscal está ahí. El Gobierno lo dijo: O repartíamos el costo de proveer servicios públicos entre todos los costarricenses, o gran parte lo iba a cargar; sobre todo los que deben dinero a los bancos y a otras entidades financieras.

“Algunos dijeron que todo eso era politiquería. En economía dos más dos son cuatro y subieron las tasas de interés. Sin embargo, han habido algunas acciones que nos permiten ir reduciendo las tasas de interés poco a poco. Se ha ido logrando, va bien.

“Esto será hasta donde se pueda llegar, no sabemos, hay que ir probando el mercado.

“Además, el ingreso de los eurobonos permite que Hacienda esté ausente de las subastas y, por lo tanto, que no esté compitiendo con el sector privado por recursos”.

Conozco los esfuerzos del Gobierno y el acercamiento que tuvieron con los bancos para disminuir las tasas de interés, pero ¿por qué se esperaron tres años para bajarlas?

Perdóneme, pero nadie se lo esperó. La subida de las tasas fue una subida real en un momento en que el año pasado el Ministerio de Hacienda estaba demandando muchísimos recursos.

“Las tasas de interés empezaron a caer cuando se aprobó la ley de los eurobonos y cuando la Presidenta (Chinchilla) le llamó la atención a las instituciones públicas que estaban empujando las tasas de interés.

“Bajar las tasas no se logró hasta que pasó la ley de los eurobonos, que fue el instrumento que nos ayudó; si no, el margen de maniobra de los mismos bancos hubiera sido mucho menor”.

¿Le faltó mano dura al Gobierno?

No, era una realidad. Estábamos enfrentando un déficit fiscal importante, financiado totalmente con fondos locales.

“Además, estábamos pagando deuda externa mediante la captación de fondos en el mercado local. Todo esto porque no teníamos autorización del Congreso.

“Teníamos también que conseguir los colones para pagar los dólares que debíamos y eso eran $400 o $500 millones al año”.

Según el barómetro de Empresas de Deloitte, cayó a la mitad la cantidad de empresarios que dice estar mejor. Pasó de 40% en abril al 20% en noviembre. Además, el Índice Empresarial de Confianza de la Uccaep cayó un 15% y el de Confianza del Sector Comercial también cayó; ¿qué debe hacer el Gobierno para generar confianza en el sector empresarial?

Es importante que los empresarios entiendan y poder comunicarles claramente lo que estamos tratando de hacer en política económica.

“Que estamos tratando de evitar brincos y cosas inesperadas y que la economía va a seguir creciendo, para que tomen sus decisiones de inversión.

“Cuando uno ve las cuentas nacionales y la tasa de crecimiento de la inversión privada, uno se pregunta si una cosa es lo que dicen en las encuestas y otra lo que realmente realizan.

“La tasa de crecimiento de inversión en las cuentas nacionales está creciendo a tasas más altas de lo que nosotros mismos hubiéramos esperado.

“Creo que cuando uno ve construcción o desarrollo comercial, ve lo que pasa en inversiones locales y las ampliaciones de empresas, uno se pregunta dónde está el problema.

“Por supuesto, hay sectores con desafíos particulares como el sector agrícola, por ejemplo, que ha sido muy golpeado con la reducción del tipo de cambio. Uno no puede generalizar”.

Pero ¿cuál es su mensaje desde su silla para el sector empresarial en el 2013?

Que va a ser un año muy bueno, como el anterior, salvo que suceda algo en el extranjero. Si no sucede nada, va a ser un año de crecimiento alrededor de 4,5% ó 5%.

“La recuperación de la economía norteamericana pareciera estarse acelerando y eso lo aplaudimos, la economía china parece acelerar y eso jala otras economías.

“Si todo eso se da, nos queda la gran economía en duda que es la europea. Mientras eso no estalle; es decir, que haya una crisis de la deuda europea, no debería afectarnos (el desempeño de Europa). Por eso estoy relativamente optimista de este año”.

¿Usted sentía desde antes que los gobiernos no daban señales al sector empresarial?

No, los gobiernos siempre han estado en un contacto directo y aquí hemos tratado de estar. Nos reunimos dos y hasta tres veces con los sectores.

“Los gobiernos han tratado de una manera u otra de acercarse y hablar con todo el mundo.

“A mí me sorprende, viniendo del sector empresarial, que algunos de los líderes crean que el año 2007 era un año normal. Esa fue una burbuja. No hay que compararse con ese año. Esa bonanza le hizo daño a la economía mundial.

“Este año puede ser un muy buen año y si las leyes y la Contraloría lo permiten, muchos de los proyectos de inversión pública que hemos estado trabajando van a comenzar a construirse y cuando hay construcción es un impulso importante para el sector privado.

“Hay una serie de encadenamientos y por eso hemos empujado que muchos de los proyectos se inicien pronto”.

Considerando la larga carrera empresarial que ha tenido, ahora que ocupa una silla en el Ejecutivo, ¿cómo ve usted al sector empresarial, le falta dinamismo?

No. Hay un tema que he hablado con muchos de ellos y es que algo nos está fallando y no sé qué es...

“Con todas las nuevas empresas de zona franca, no hemos logrado acelerar el encadenamiento con ellas. Comex y Procomer están haciendo el esfuerzo, pero creo que la generación vieja de empresarios no está aprovechando (esas opciones).

“Sí veo a los hijos de algunos de estos grandes empresarios pensando en términos de cómo le vendo alguna cosa a las empresas. Algo está pasando, tal vez hay algo malo en las políticas públicas que no nos lo han dicho, pero no diría que no hay dinamismo.

“Vea las inversiones, el desarrollo del sector comercial es impresionante, de nuestros industriales...”.

¿Será que esos a los que usted llama viejos empresarios no han podido digerir la nueva economía global en la que están inmersos?

Es posible, pero me entusiasma hablar con los hijos de muchos de ellos.

Hablemos de la reforma tributaria. Si era tan importante, ¿por qué el Gobierno no insistió y no planteó un proyecto alternativo?

Porque en este momento no existe la voluntad política en la Asamblea de caminar sobre eso y volver a enfrascarnos en un proceso que paralizaría todo lo demás...

“La Presidenta lo ha dicho muy claro, en el momento en que existan las condiciones políticas en la Asamblea, quisiéramos enviar algo para que el próximo Gobierno no tenga que enfrentar los desafíos fiscales que enfrentamos nosotros”.

¿Ustedes ven las puertas cerradas para eso?

No necesariamente.

¿Se está trabajando en algo?

Bueno, ahí está esa propuesta que puede ser mejorada. Uno no puede inventar tantos impuestos, los impuestos son los que existen.

¿Entonces, la reforma tributaria no está metida en una gaveta?

No. Lo que pasa es que en este momento las condiciones no son las viables.

Pareciera que usted está concentrando las decisiones económicas, por lo que si por alguna razón se va del cargo, ¿quién le dará garantía económica al país?

No, no, perdón. Nosotros tenemos un equipo y a mí me toca coordinarlo y es un equipo de ministros y presidentes ejecutivos muy serios. Si por A o por B yo no estuviera mañana, alguno de ellos se hace cargo.

¿No se cae el edificio?

No, primero porque yo nunca me he creído tan importante, ni aquí ni en ninguna entidad. No hay nadie que sea imprescindible y la Presidenta está muy metida en estas cosas.

“Ella siempre ha dicho que no sabe mucho, pero a la hora de las discusiones, algunas de las sugerencias más interesantes provienen de la señora Presidenta, porque provienen de una mente totalmente limpia y no con los prejuicios que podemos tener los economistas.

“Pero el equipo es sólido de gente muy seria, desde los ministerio de Producción y Hacienda, hasta el Banco Central y algunas de las instituciones autónomas, que trabajamos juntos día y noche. Entonces no, yo no me siento imprescindible”.

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