El riesgo Trump: Incremento de impuestos arancelarios

El incremento de los impuestos arancelarios a las importaciones estancaría la economía estadounidense y podría incluso causar una guerra comercial.


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En un eventual gobierno de Donald Trump se podría dar un incremento de los impuestos a los aranceles. Esto supondría un encarecimiento de todos los productos que el país del norte importa. 

Impuestos arancelarios más altos en teoría fortalecerían el empleo de los estadounidenses, pero limitan el comercio exterior.  El costo de los aranceles en Estados Unidos - los impuestos a los productos extranjeros que ingresan al país - varían según el país de origen, el producto y la industria a la que pertenece.

Con el objetivo de devolver empleo a los trabajadores estadounidenses y aumentar el consumo de productos nacionales, el candidato republicano propuso incrementar los aranceles a 20% para todas las importaciones. Como castigo a ‘‘los mayores ladrones de empleo y dinero americano’’, Trump también plantea imponer aranceles de 45% a los productos de China (como lo mencionó en una entrevista con los New York Times en enero del 2015) y 35% a los de México (como afirmó en una charla en Dallas en setiembre del 2015). 

También ha propuesto impuestos arancelarios en productos específicos que compañías estadounidenses producen en otros países, incluyendo los aires acondicionados de Carrier y los automóviles de Ford, para así tratar de retener los empleos dentro del país. 

Aunque el presidente de los Estados Unidos tiene la capacidad de subir los aranceles a países o productos específicos temporalmente – como lo hizo ya el Presidente Obama con las llantas provenientes de China en el 2009 –, alterar permanentemente los impuestos arancelarios requeriría aprobación del Congreso. Esto al menos dificultaría la implementación de las propuestas que Trump ha hecho en este tema. 

Si se asume que el ‘‘Presidente Trump’’ logre eventualmente subir los aranceles permanentemente, las exportaciones costarricenses se verían afectadas, pues el precio de los productos ticos en Estados Unidos aumentaría y por ende se reduciría su consumo – y los ingresos que esto genera para el país bajarían como consecuencia. 

Más allá del efecto directo en Costa Rica, el incremento de los impuestos arancelarios para los productos originarios de China y México afectaría también a la economía global  y a la economía interna de Estados Unidos, al bajar su dinamismo. Al igual que en el caso de la ruptura de los tratados comerciales, una economía global debilitada y una economía estadounidense estancada tendrían a su vez consecuencias negativas en la economía nacional. 

En primera instancia, el incremento de los impuestos arancelarios para China y México significaría una violación a los tratados de libre comercio y a las regulaciones de la OMC, cuyas consecuencias incluyen la disminución de la integración económica global y una potencial guerra comercial.

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A nivel interno, la economía estadounidense también se vería negativamente impactada. 

Por el lado de las exportaciones, elevar los impuestos arancelarios probablemente resultaría en una respuesta similar por parte de los países afectados, los cuales establecerían aranceles en represalia contra las importaciones provenientes de Estados Unidos a sus países. Esto encarecería los productos estadounidenses en el exterior, lo cual impactaría la competitividad de los mismos, disminuyendo de esta manera su consumo. Esto resultaría no en generación de empleos, como Trump alega, sino más bien en la destrucción de los mismos.

Esto fue precisamente lo que pasó en el 2009 cuando el Presidente Obama elevó los impuestos arancelarios a las llantas provenientes de China a 35% por tres años como respuesta al estancamiento de este sector en Estados Unidos. China respondió imponiendo un impuesto punitivo en importaciones estadounidenses de productos avícolas. Según estudios del Instituto Peterson de Economía Internacional, este impuesto arancelario les costó a los exportadores avícolas estadounidenses aproximadamente mil millones de dólares en ventas perdidas.

Menos consumo significa menos ingresos, y esto a su vez significa menos empleo porque las compañías tendrían menos demanda que suplir y también menos dinero para los salarios de sus empleados. 

Por el lado de las importaciones, aplicar aranceles extraordinariamente altos selectivamente a productos de México y China solo aumentaría el precio de los productos baratos que ingresan a Estados Unidos. Esto no resultaría en más consumo de productos estadounidenses, como Trump afirma, porque simplemente se comprarían bienes similares baratos originarios de otros países. 

 Esto se evidenció también en el caso de las llantas chinas del 2009. Mientras que las importaciones chinas efectivamente decayeron, el mismo estudio del Instituto Peterson muestra que las importaciones de Indonesia, México y Tailandia se incrementaron, porque las llantas que los estadounidenses compraron provinieron entonces de estos países.  

Además, aunque efectivamente se crearon miles de empleos para estadounidenses en la industria de llantas, el estudio del Instituto Peterson detalla que el impuesto arancelario alto a la vez impactó la cantidad de dinero que los estadounidenses gastaron en llantas en casi $1.1 mil millones. Aunque había relativamente más empleo, el costo de vida se disparó.  

Elevar aranceles encarecería los productos extranjeros en Estados Unidos y subiría el costo de vida de los americanos, que a causa de los precios elevados consumirían menos. Esto entonces resultaría en una economía estadounidense menos dinámica, que es, una vez más, precisamente lo que Trump intenta evitar.

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