Poder Ejecutivo y trabajadores buscarán de nuevo un acuerdo de política salarial

Trabajo y gremios hablan en tonos distintos; Gobierno insiste en heredar bases para cambio salarial

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    / 18 FEB 2013

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Violines y violonchelos siguen sin afinar en el mismo tono. El concierto del ordenamiento salarial público no suena bien.

El Estado como patrono y los gremios de trabajadores tocan cada uno su propia partitura, el próximo ensayo será este 21 de febrero, cuando, de nuevo, se reúnan para tratar de entonar.

El Gobierno sugiere una partitura que los concertinos sindicales se niegan a tocar.

Empero, el Ministerio de Trabajo (MTSS) insiste en que los movimientos de la sinfonía pretenden que todos los músicos del sector público toquen y ganen bien. Ese es, según Olman Segura, jerarca del MTSS, el primer paso para lograr una política salarial que acabe con la maraña de incentivos para los empleados.

Billones en salarios

Trabajo señala que esas leyes amarraron en el 2011 el 36,1% del gasto total del Gobierno.

En algunas instituciones la partida consume la mayoría de recursos, estima el MTSS.

Las remuneraciones representaron ¢1,7 billones en el presupuesto del 2012 por ¢5,9 billones.

Del total destinado a salarios, ¢818.000 millones (48%) se financiaron con emisiones de deuda.

Para este año, de los ¢6,4 billones del presupuesto, ¢1,8 billones son para el pago de sueldos, con un total de ¢900.000 millones (50%) cubiertos con endeudamiento.

Urge ver a futuro

Las cifras, según Segura, hacen imperativo buscar la racionalización de los sueldos. El jerarca niega que la intención sea restarle ingresos a los burócratas.

Dijo que la política integral de empleo público debería estar regida por el respeto al principio de seguridad jurídica, estabilidad laboral, desarrollo de carreras administrativas con base en el mérito y eficiencia en el desempeño y la prospección del trabajo.

Empero, la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP) advierte que mantienen la posición de rechazo al documento “Estado de la situación en materia de salarios y remuneraciones del sector público costarricense”, base que el MTSS pretende utilizar para construir un acuerdo con los sindicatos.

“(El documento) fue una estrategia mal diseñada porque engloba aspectos que podrían contradecirse unos a otros, además de que obvia cuestiones ya muy jurisprudenciadas”, advirtió Albino Vargas, secretario general de la ANEP.

El dirigente reiteró que los pluses salariales no son la causa de la crisis fiscal.

Por el contrario, Vargas achacó el descalabro fiscal a otros factores como las exenciones fiscales que llegan al 6% del PIB.

Pasando al contraataque, ANEP le exige al Gobierno dar a conocer un listado donde figuran los 1.158 puestos del Estado que tienen salarios mensuales entre ¢5 millones y ¢20 millones.

El líder dio a entender que si el Gobierno considera que los sueldos son los causantes del déficit fiscal, debería empezar por analizar a ese grupo de asalariados.

¿Es el momento indicado?

El sociólogo Carlos Sojo, director de Socioanalysis América Latina, coincide con Vargas en que una buena ruta para intentar arribar al diálogo es empezar por el análisis de aquellas escalas salariales más altas y que benefician a sectores específicos de la burocracia, como ya sucedió con los sueldos de los médicos de la CCSS.

Sojo cree que el Gobierno está en la obligación de plantear una solución al tema salarial público pero desde el abordaje de sus asimetrías, con sectores muy fuertes, como el financiero, bancario y comercial, y con otros muy deprimidos, como el sector social, educativo y policial.

Consideró inapropiado que el Gobierno inicie el proceso de diálogo dejando por fuera del reacomo salarial a los empleados de entidades públicas en mercados abiertos, como los bancos, las telecomunicaciones y los seguros, pues los puestos donde se pagan mejores salarios en esas entidades son de asignación política y no con base en criterios técnicos.

El pulso se abrió de nuevo y en el contexto actual aún está por definirse quién llevará la batuta en este desafinado concierto.

Pero Zapote está contra reloj. Al Gobierno le queda apenas un año para tratar de lograr acuerdos, antes de que el relevo presidencial le obligue, como en el pasado, a heredar el problema a la siguiente administración.

Y la orquesta seguirá desafinando... al menos, hasta que los músicos se quedan sin aire.

La partitura estatal

Para ordenar los salarios públicos, el Gobierno propone lo siguiente:

1- Régimen único: En el país debería existir un régimen único de empleo público con el estatuto del Servicio Civil como única ley.

2- Autónomas: Los empleados de las autónomas deberían de estar sometidos salarialmente a las disposiciones del Gobierno Central.

3- Salarios idénticos: Eliminar regulaciones y disponer que el salario siempre será igual en idénticas condiciones de eficiencia.

Fuente MTSS.

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