Cuando los celos aparecen entre las parejas ejecutivas

Un ascenso puede crear conflictos

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“Éramos la pareja perfecta. Me enamoré de una persona con gran pasión por su trabajo, de repente, todo cambió… Todo me molestaba, no quería que saliera con nadie. Sin percatarme, empecé a revisar sus mensajes y me angustiaba que no estuviera conmigo”.

La palabra celos, tradicionalmente ha tenido una connotación negativa. Sin embargo, son emociones naturales y se expresan desde temprana edad en las distintas relaciones.

La forma en que los manejamos depende en gran medida de los ejemplos a nuestro alrededor.

Si bien es cierto que son una expresión de inseguridad, los celos manejados en forma adecuada pueden conducir a cuidar más a los seres queridos e, incluso, a trazarse metas personales altas.

Por ejemplo, cuando deseamos superarnos académicamente para estar al mismo nivel que nuestra pareja. Esta “versión” de los celos, es positiva y lleva al crecimiento de los involucrados.

El problema radica cuando los celos son sinónimo de posesión, violencia e irracionalidad. Estas características son propias de los celos patológicos que, por lo general, acompañan otros problemas de personalidad como la codependencia, o el trastorno límite.

Para comprender mejor el tema, es importante conocer que las personas celosas pasan por un ciclo donde aparece primero una idea perturbadora, sobre la fidelidad de la otra persona.

A esta idea le acompaña un sentimiento de ansiedad que puede variar en su intensidad, seguido de una conducta comprobatoria que busca verificar la infidelidad. Aquí es donde surgen las 10 llamadas por minuto, se revisan las pertenencias de la pareja (teléfono, redes sociales, correo, ropa, billetera, etc.) se sigue, se espía o se enfrenta al otro.

Seguidamente, y si la conducta comprobatoria no cumplió su objetivo, inicia un periodo de calma que puede variar en su duración y es como “anestesia” para el celoso; la persona se tranquiliza, baja la ansiedad y sus pensamientos son más racionales, hasta que vuelva a desencadenarse otra idea irracional.

Ascenso de la pareja

En las relaciones de pareja, la aparición de los celos puede verse motivada por cualquier elemento que resalte más a un miembro que al otro.

En el caso de los ascensos, debe contemplarse que no es solo el cambio de puesto como tal, sino todo lo que esto implica: mayor salario, más oportunidades y responsabilidades, relaciones con nuevas personas de mayor nivel jerárquico, y en algunas ocasiones, un cambio de estatus social.

En nuestra cultura, este tema se tiñe por el patriarcado y el machismo. Excluyendo a la población que ha logrado educarse en igualdad de género y adoptan posiciones más igualitarias; muchos hombres se sentirán amenazados si la mujer es la que asciende, porque esto pone en desbalance su rol de proveedor.

Algunos a pesar de la inseguridad inicial, aceptan el reto y logran adaptarse.

Sin embargo, es curioso observar como en algunos de estos casos, las mujeres, a pesar de ser exitosas profesionalmente, no logran manejar el tener un esposo con un trabajo de menor ingreso y mayor desempeño doméstico.

En el caso contrario, donde el hombre obtiene mayor desarrollo profesional que la mujer, también se muestran celos del lado femenino, generalmente motivados por el atractivo adicional que puede tener su pareja al tener mejor salario y posición social.

También suele darse el caso en que la mujer se sienta discriminada, especialmente si trabajan en la misma empresa, o si tienen la misma profesión.

Los celos “normales” suelen ser hechos aislados y de baja magnitud en la cotidianidad, por lo que las personas terminan manejándolos adecuadamente.

Por el contrario, los celos patológicos requieren intervención de un profesional.

Las personas celosas piensan irracionalmente que pueden tener el control absoluto de la conducta de su pareja.

Les aterra pensar que las tentaciones son parte de la vida y siempre habrá un peligro latente; ese porcentaje de posibilidad de cometer un error, de tomar otras decisiones, de cambiar de opinión acerca de un compromiso.

Se les dificulta aceptar que no hay nada que ate a un ser humano a otro, más que el deseo profundo, sincero y trabajado constantemente de serle fiel al ser amado.

Esta realidad es compartida por todos, lo que cambia es la forma en que la percibimos. Las personas celosas deciden invertir mental y emocionalmente más tiempo en rumiar estas posibilidades, mientras que los demás deciden disfrutar el hecho de estar juntos, sabiendo que amar es un compromiso de ambos y no se puede estar vigilando al otro .

Tome en cuenta

p Piense: Analice el motivo de su malestar.

p Califique: Evalúe si es objetiva su manera de pensar acerca de los eventuales peligros que este ascenso representa para su relación.

p Reflexione: Contabilice cuánto tiempo le requiere este sentimiento, y si ha dejado de hacer actividades propias para comprobar sus pensamientos.

p Comuníquese: Converse con su pareja y explíquele sus sentimientos.

p Tómelo con calma: lntente enfocarlo de manera positiva, como un deseo de superación para usted.

Fuente www.psicologiaydesarrollocr.com

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