Joyería L.A. Cano abre vitrina para joyas costarricenses

Tres diseñadoras muestran y venden sus obras desde hace algunas semanas

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El talento costarricense en diseño de joyas hizo que una marca extranjera abriera sus vitrinas al producto local.

Se trata de la joyería de origen colombiano Luis Alberto Cano que, desde el 19 de noviembre, exhibe y comercializa joyería con sello nacional.

María Eugenia Gutiérrez, propietaria y franquiciadora de la marca en Costa Rica, explicó que el objetivo es colaborar con nuevos artistas dedicados al diseño de joyas. Así, la trayectoria de la marca puede impulsar las carreras de personas talentosas.

Las seleccionadas para la primera etapa son las diseñadoras Carolina González, Ariana Castillo y Andrea Quesada. Sin embargo, el objetivo es sumar hasta una veintena de nombres a lo largo del 2016.

“Las escogimos a ellas tras evaluar sus trabajos, que se ajustaban adecuadamente al nicho de mercado al que queremos extendernos. Son piezas de calidad, con un planteamiento estético fresco y novedoso, accesibles, adecuadas para clientes adultos jóvenes, dinámicos, que aprecien la joyería como una propuesta estética incorporada a la vida diaria, no solo para ocasiones especiales”, comentó Gutiérrez.

Trío talentoso

Las tres artistas costarricenses han desarrollado la joyería como una pasión.

Carolina González es arquitecta de profesión, graduada de la Universidad de Costa Rica, donde estudia escultura en la actualidad. Su camino profesional con las joyas comenzó en 2011, cuando ingresó a la Universidad Creativa.

Ahora se desempeña ahí como profesora de Fundamentos de Diseño de Joyería.

Andrea Quesada cursó estudios universitarios en sicología y actualmente lo hace en la carrera de manejo de recursos naturales en la Universidad Estatal a Distancia (UNED).

Comenzó su formación en joyería en 2010, en Studio Metallo, y posteriormente hizo prácticas con joyeros nacionales.

Ariana Castillo es graduada de diseño de modas y se interesó desde hace varios años en convertirse en orfebre, labor que desarrolló en la Escuela Crisol. Castillo cuenta con su propia marca.

Sus estilos son distintos y reflejan el crecimiento del sector de orfebrería nacional. Para el otro año habrá nuevas muestras del talento tico en este campo.

Tradición joyera

La familia Cano se ha dedicado a la confección de joyas con diseño precolombino durante más de un siglo.

Iniciaron en Colombia . En la actualidad, sus productos mantienen técnicas ancestrales de los artesanos de Tumbago.

La franquicia tiene 24 años de operar en Costa Rica. Llegó en 1991. Solo tienen una tienda, ubicada en Multiplaza Escazú.

Solamente comercializan las piezas originales de la franquicia (diseño inspirado en arte precolombino) y ahora las obras de las artistas costarricenses.

Fuente LA Cano.

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