Vivir sin contacto con la naturaleza tiene efectos dañinos en la salud

Se relaciona con males como obesidad y problemas respiratorios

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Si hace años no visita un bosque, no va al parque entre semana y su mayor contacto con la naturaleza es regar el cactus de la oficina, tal vez padezca de Trastorno por Déficit de Naturaleza (TDN), un conjunto de síntomas producidos por la falta de conexión con los espacios verdes.

Un equipo científico de la Universidad Autónoma de Madrid comprobó los efectos que tiene para el cuerpo alejarse del entorno natural y cómo la naturaleza puede ser una herramienta terapéutica.

Los estudios, liderados por el doctor José Corraliza Rodríguez y publicados en la revista española Psicothema , comprobaron que los niños que tienen acceso a la vegetación cerca de sus casas o más oportunidades de disfrutar un parque muestran menores niveles de estrés en ciertas situaciones escolares y familiares.

Asimismo, el investigador Terry Hartig, de la Universidad de California, verificó que trabajadores que hacen pausas activas en espacios naturales tienen mejor desempeño en las labores que realizan con posterioridad.

También constató que hay una “gran respuesta de restauración cognitiva y física” cuando las personas interactúan con el ambiente, como se publicó en la revista Environment and Behavior , a propósito de un experimento que llevó a cabo para evaluar las reacciones emocionales de personas que se fueron de campamento, tomaron vacaciones sin contacto con la naturaleza o permanecieron en la ciudad.

“Creíamos que los efectos del (TDN) eran solamente sicológicos, pero encontramos que también es causante de enfermedades como el déficit de vitamina D, la obesidad y el aumento de la ansiedad”, asegura Corraliza.

El Trastorno es esa situación en que las personas viven una persistente desconexión con la naturaleza y todo lo que ella con- lleva, como paseos, deportes y salidas al campo y que produce síntomas genéricos, como el incremento de la tensión, la ansiedad y algunas alteraciones de sueño.

El trastorno forma parte de las enfermedades sicoterráticas, que tienen su origen en un déficit emocional respecto del entorno en que vivimos.

Aunque falta investigación sobre este fenómeno, se puede decir que el contacto con espacios verdes es parte de la solución para estos síntomas.

¿Desde hace cuánto se viene presentando este trastorno?

Desde el momento en que las ciudades se convirtieron en entornos demasiado demandantes, donde uno no puede ver televisión, luego ir a tomar un paseo y después dedicarse a otra actividad.

Esta diversidad de tareas no es posible en el estilo de vida actual; cada vez somos más unidimensionales, somos adictos al trabajo. La ciudad es un entorno desequilibrado y desequilibrante. En las grandes urbes, el solo hecho de ir al trabajo, estar allí y luego regresar a casa hace que no haya tiempo para más nada más.

Es muy importante que la gente recupere el hábito de reconectarse con la naturaleza. Se puede simular que se esquía o se pasea a través del Wii, pero tenemos que ser conscientes del valor que tiene el contacto directo con escenarios reales o naturalizados.

La gente ha perdido la costumbre de dar un paseo, que es una experiencia valiosa de atención voluntaria.

Males relacionados

El TDN está asociado a cuatro grandes grupos de enfermedades que afectan tanto a niños como a adultos. Son el incremento de la obesidad, el aumento de los trastornos de hiperactividad y de déficit de atención, los males respiratorios, como el asma y la hipovitaminosis D, consecuencia de la falta de exposición al sol.

En Estados Unidos, médicos reconocidos han llegado a decir que probablemente estemos ante una población infantil con una esperanza de vida inferior a la de sus predecesores, debido al incremento de estas cuatro patologías.

No hace falta ir a la Amazonia para reconectarse con la naturaleza, basta con dar un paseo por un parque cercano todas las semanas.

Fuente El Tiempo / GDA / Colombia.

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