Planee unas vacaciones sin Internet

Para algunos, suena a historia de terror, pero unos días alejados de celulares y computadoras podrían traer beneficios a la salud y estado de ánimo


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¿Recuerda cuando esperábamos por horas a que nuestro celular nos notificara que un SMS había sido enviado? La excusa de "no me llegó el mensaje" funcionaba a la perfección, cuando hoy suena tan burda como la del perro que se comió la tarea de la escuela.

La existencia de una computadora con buena conexión a Internet en un hotel era todo un tesoro, cuando hoy el wifi nos recibe hasta en la soda más rústica de cualquier zona turística. 

Según datos de la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel), en el 2014 el número de costarricenses con acceso a Internet móvil era de 4,3 millones, 800.000 más que tan solo un año antes. Además, la penetración del servicio de telefonía móvil alcanzaba el 150%; es decir, en Costa Rica, por cada cuatro personas, hay seis líneas celulares.

La presencia de la tecnología ejerce una influencia directa en nuestros hábitos y comportamientos. De ahí que en los últimos años se encendieran las alarmas sobre la adicción al uso de estos dispositivos en todo el mundo.

Una de las organizaciones estandarte de este movimiento es digitaldetox.org, cuyas estadísticas arrojan que el 61% de los internautas confiesa tener algún nivel de adicción a la red. Además, un 50% de estadounidenses encuestados por la firma dicen preferir relacionarse digitalmente y no en persona.

"Esa sensación que algunos experimentan, la cual los obliga a observar la pantalla de su celular de un modo obsesivo y constante, les permite desconectarse de su realidad en búsqueda de un supuesto placer presente en la realidad 2.0", explica el neuropsicólogo integral Allan Fernández.

Según el especialista, una de las consecuencias más peligrosas de esta conducta es la pérdida de autocontrol, la cual provoca "un descuido en todas esas actividades que conforman nuestra existencia social: relaciones, responsabilidades, cuido personal...".

"Conozco personas que, cayendo en cuenta de que tienen un problema y no logran controlar su acceso a la tecnología, deciden borrar las aplicaciones de las redes que los atribulan.

Sin embargo, al sentir esa ausencia de satisfacción, instalan de nuevo las aplicaciones. Es un ritual compulsivo, si se observa con detenimiento. El hecho de que desde hace años se cuenten ya con clínicas de desintoxicación a la tecnología es un indicio del fenómeno al que nos enfrentamos", agrega Fernández.

Una de las tendencias más en boga para desenchufarse del mundo digital es la denominada detox digital, que va desde sesiones de yoga hasta internamientos prolongados en clínicas, para casos más severos. 

En Costa Rica, los hoteles incluyen cada vez más opciones dirigidas a esas personas conscientes de que la dependencia a la tecnología (ya sea por trabajo o no) les afecta en su vida personal. Espacios de meditación, caminatas, spa y todo tipo de actividades alejadas de celulares y computadoras figuran en este tipo de alternativas.

También es importante tomar medidas en el día a día, como no llevar el celular a la cama antes de dormir y evitar revisar el correo electrónico en horas extralaborales. 

Las siguientes son tan solo algunas opciones que usted podría contemplar si desea planear unas vacaciones diferentes y regresar por unos días a la velocidad con que el mundo giraba hace algunos años. 

Nayara Springs: Localizado en el parque nacional volcán Arenal, este hotel se ofrece a un amplio espectro de viajeros, incluidos aquellos que aprecian "el arte de no hacer absolutamente nada". Yoga, meditación, masaje-spa, utilización del sauna y vapor, tours de birdwatching con un guía de planta y espacios para la lectura figuran entre las comodidades que pueden recibir aquellos que opten por "desintoxicarse" en las faldas del coloso.

Pacuare Lodge: Ofrece una gama de servicios, como caminatas, spa, clases de pilates, intercambios culturales con el grupo Cabécar Nairi Awari, además de experiencias gastronómicas muy diferentes. En el Jawa Juü Spa, se combina el poder tranquilizador del bosque lluvioso, el masaje rítmico y tratamientos de spa a base de productos naturales para crear toda una experiencia sensorial.

Four Seasons Resort: El spa de este hotel, con vistas de 360 ​​grados hacia un hermoso paisaje natural y revitalizante, ofrece a sus huéspedes la oportunidad de disfrutar del mar, las montañas, los bosques y las playas. La experiencia pretende incorporar hábitos positivos que disminuyan el estrés. El tratamiento incluso puede ser llevado por la familia completa. El hotel brinda la opción de desconectarse de toda posibilidad de Internet.

Otras opciones: El Silencio Lodge and Spa, en Bajos del Toro (Alajuela); Águila de Osa, en Bahía Drake; Lapa Ríos Eco Lodge, en la Península de Osa; Harmony Hotel, en Nosara.  

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