AFIRMAN DIRECTORES PARA AMÉRICA LATINA Y CENTROAMÉRICA

Banco Mundial: “Hay que celebrar cómo le están yendo las cosas a Centroamérica este año”

Entidad insiste en que Costa Rica debe atender la situación fiscal y que la reforma tributaria es necesaria


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Washington. Centroamérica ha aprovechado la rebaja en los precios de las materias primas, por tener países principalmente importadores de petróleo, y ha sabido sacar provecho de este ambiente para aumentar su actividad económica.

Las previsiones dictan que esta zona concluirá el 2016 con crecimientos por encima de otras economías que, en contraparte, se han visto afectadas por el comportamiento de los commodities.

América Latina y el Caribe continuán la corriente hacia una mayor desaceleración económica, con su segundo año de contracción, siendo los países del sur los que han desequilibado la actividad productiva del subcontinente, por ser exportadores de materias primas.

El informe El ciclo de commodities en Latinoamérica: espejismos y dilemas", del Banco Mundial, expone estas y otras conclusiones sobre los impactos de los precios en la actividad económica de la región.

EF entrevistó a Daniel Lederman, economista principal y jefe adjunto para América Latina y el Caribe, y Humberto López, director para Centroamérica del Banco Mundial, para ahondar en el panorama actual que vive la región, así como algunos detalles particulares de la economía costarricense.

¿Ha sacado provecho Centroamérica de los precios bajos de los commodities?

La situación en Centroamérica es bastante diferente a América Latina y Sudamérica. Cuando vemos las seis economías centroamericanas, la tasa de crecimiento que se espera para este año va a ser por encima del 4%, estamos hablando entre 4% y 4,5%. Eso compara muy positivamente con lo que estamos observando para toda Latinoamérica, donde se están esperando tasas negativas. Seamos honestos también, porque hay algunas de las economías grandes que no van a estarlo haciendo muy bien este año.

"Son buenas noticias (las de América Central) y, en este caso, emergen dada la situación de commodities, que son las materias primas que importan sobretodo petróleo. Un segundo elemento, que es que el principal socio comercial de la región centroamericana, es Estados Unidos, una economía que poco a poco está mejorando y la región se está beneficiando de ello.

"Hay un segundo efecto, además, y es que el segundo socio comercial de países centroamericanos es la región centroamericana. Entonces, el hecho de que tú te beneficias individualmente de una bajada de precios de materias primas, te beneficias de una mejora de las condiciones en Estados Unidos, te ayuda a ti y ayuda al resto de la región porque mejoras como grupo.

"En ese sentido, hay que celebrar cómo están yendo las cosas en Centroamérica para este año".

¿Debería, entonces, la región tener una menor preocupación respecto al comportamiento de la situación económica para este 2016?

Al mismo tiempo (que se celebran las perspectivas de este año) hay un detalle que siempre repito y es que esto no se debiera entender como que hay que relajarse en Centroamérica. Hay países de Centroamérica que, desafortunadamente, tienen índices de pobreza que están entorno al 60% de la población y eso lo que quiere decir es que para rebajar la pobreza, y hacerlo de una manera rápida, se va a necesitar tener mucho más crecimiento económico.

"Es decir, están yendo las cosas relativamente bien en relación con la coyuntura global, pero Centroamérica necesita tener la ambición de crecer mucho más rapidamente de lo que lo viene haciendo".

¿Cuáles serían otros retos para la región y, en particular, para Costa Rica?

Hay que ver es cuáles son las vulnerabilidades que tenemos que podrían descarrilar ese buen proceso (de crecimiento económico).

"En el caso de Costa Rica, el déficit fiscal es algo que hemos venido repitiendo sucesivamente ya por, yo diría, casi dos años. Es un tema que requiere atención. Requiere atención por dos motivos, el primero es que si no se pone coto a este déficit, la deuda podría crecer hasta unas cifras que no son sostenibles y eso claramente podría llevar al país a una situación de crisis.

"El segundo es porque esperar a hacer esa reforma fiscal –y yo creo que todos tenemos muy claro que esa reforma se necesita– no es gratis. Si tú esperas, te llega más deuda; si te llega más deuda, tienes que servir esa deuda, y cuando tengas que hacer servicio de deuda vas a dedicar recursos a pagar intereses que se podrían estar dedicando para otras actividades como educación, como salud o infraestructura.

"El mensaje que sí me gustaría pasarle a Costa Rica es que que todos tenemos claro que la reforma fiscal se necesita, y lo que sí me gustaría enfatizar es que la reforma fiscal, cuanto antes se apruebe, mejor, porque no hay otra solución, no se va a poder evitar y esperar; va a ser costoso".

Según las proyecciones del BM, ¿en cuánto tiempo dejaría de ser sostenible la deuda de Costa Rica?

La deuda neta que tienen en Costa Rica está entorno al 40% (del Producto Interno Bruto, PIB), pero nosotros tenemos unas proyecciones en las que para el año 2020, la deuda se iría aproximadamente al 60% del PIB. En economía no hay una regla que te dice la deuda que es sostenible o no es sostenible, pero por encima del 50% del PIB para un país como Costa Rica, creo que ya nosotros estaríamso empezando a preocuparnos un poquito.

"Más allá de eso, las calificadoras internacionales que han venido ya bajando los ratings están también mandando un mensaje de que esa preocupación está aumentando. Creo que es progresivo el incremento de la preocupación que estamos teniendo todos".

¿Cuáles son las oportunidades de la región centroaméricana?

Centroamérica y gran parte del Caribe, quizás con la excepción de Trinidad y Tobago, tienen una ventana de oportunidad en el mediano plazo para pensar sobre el largo plazo. Lo que se tiene que hacer está el ámbito de reformas estructurales, fiscales.

"En el largo plazo, estoy hablando de décadas, es muy común para las economías chicas que de vez en cuando enfrentan temas de sostenibilidad de deuda y de ajuste fiscal, y pasa en economías chicas de todo el mundo. Y esto tiene que ver porque tienen características comunes que los hacen que enfrenten retos comunes".

Entrando en el detalle del informe, ¿cuáles fueron los principales retos que enfrenta la región latinoamericana en el manejo del panorama de precios bajos?

Uno, es que la región de América del Sur es única en el mundo en el sentido de que los precios de los commodities están altamente correlacionados con los términos de intercambio. Esas correlaciones, en promedio, para los países de Sudamérica son aún más altas que en  las correlaciones que uno encuentra para los países de África. Centroamérica y México presentan correlaciones en términos de intercambio y los índices de precios de los commodities son cercanas a cero.

"El segundo mensaje importante es que la complejidad del escenario global y nacional que enfrentan los países de América del Sur no se puede desvincular del comportamiento de estas economías en los años del auge (pensamos que fueron entre el 2002 y 2008). El comportamiento macroeconómico de hoy está vinculado a ese comportamiento pasado. La variable clave es el ahorro nacional, los países que más ahorraron en términos reales son los que están mejor posicionados para absorver el deterioro de una manera gradual.

"El tercer mensaje son los dilemas que enfrentan las economías de América del Sur. Hay un dilema fiscal, que es que las economías quisieran gastar más para sostener la demanda nacional agregada para que la economía no se desacelere tanto, pero como es una caída permanente de los términos de intercambio –que quiere decir que las economías son en términos reales menos ricas de lo que pensábamos que eran hace tres años– están presentando presiones para ajustar las cuentas fiscales hacia la baja porque la desaceleración persé está causando una caída en los ingresos públicos.

"El cuarto dilema importante es que se ha empezado un ajuste en los mercados laborales que en algunos países se está viendo por la pérdida en el ritmo de creación de empleo, y entonces el dilema es que a los gobiernos les gustaría poder contrarrestar la caída del empleo y la demanda laboral pero no lo pueden hacer porque no tienen la munición ni monetaria, ni fiscal para hacerlo".

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