Entidades financieras se abastecen de más créditos en el exterior

Banco Central evalúa proyecto de ley para imponer más controles

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En los últimos cinco años, el sector financiero casi cuadruplicó su abastecimiento de recursos desde el exterior, ya sea por préstamos o por colocaciones de bonos u otros instrumentos.

Mientras que en setiembre del 2010, bancos y otras entidades tenían ¢492.815 millones en deudas contraídas en el exterior, al cierre de setiembre pasado acumulaban ¢2,2 billones en esa cuenta.

Los bancos públicos se dedicaron a solicitar con más entusiasmo a partir del 2013 y sus competidores del sector privado lo hicieron a partir del 2014.

Una abundante liquidez en el exterior y dólares baratos por tasas internacionales históricamente bajas son parte de las razones que motivaron todo este movimiento. Además, un tipo de cambio relativamente estable en el país se suma a los posibles motivos de ese mayor flujo de dinero desde el exterior.

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También las menores tasas de interés en dólares hacen que las personas y empresas presionen la demanda por esos créditos más baratos y eso se transmite a los bancos, los cuales sacan la mano hacia el exterior.

Sin embargo, el Banco Central no está cómodo con esta tendencia. Además de imponer recientemente un encaje a ese dinero, ahora valora un proyecto de ley para establecer más controles, confirmó el jerarca de la entidad, Olivier Castro.

Si bien los bancos afirman que esa mayor petición de recursos de afuera responde a una necesidad del mercado, algunos analistas afirman que conllevan riesgos, entre ellos, que los fondos se presten a personas o empresas que no generen dólares.

En aumento

El total de endeudamiento en dólares pasó de $960 millones a $4.078 millones entre el 2010 y el 2015.

Ese último monto es similar a la emisión completa que hizo el Gobierno en bonos soberanos en el exterior entre noviembre del 2012 y abril del 2015.

Otra forma de ver su peso es su proporción en el Producto Interno Bruto (PIB) y entre el total de la deuda externa: esa deuda del sector financiero representa el 8% del PIB esperado para este año y alcanza el 18% del total adeudado por el país.

Para el economista José Luis Arce, el endeudamiento externo del sector financiero es el que ha permitido que el país siga adelante a pesar de tener un déficit fiscal creciente, pues ese dinero es la válvula de escape para que no aumente la presión fiscal en el mercado costarricense.

Como es de esperarse, los bancos más grandes del país son los que tienen los mayores montos de deudas externas. La lista la encabezan el Banco Nacional, el Banco de Costa Rica, BAC San José y Davivienda.

No obstante, se debe considerar el peso de esas deudas entre el total de pasivos que manejan, pues puede darse el caso de que una entidad pequeña tenga una deuda en el exterior que le represente una porción importante en su balance.

Al calcular la razón deuda externa entre pasivo total, el que tiene el mayor porcentaje a setiembre del 2015 es Davivienda, pues sus préstamos del exterior equivalen a un 19% del total.

Después se encuentra en la lista el Banco Nacional y Citibank, cuyas proporciones de deuda alcanzan el 16%.

En Costa Rica, los bancos privados tienen la mayoría de sus préstamos en dólares, mientras que los públicos atienden al mercado que demanda colones.

Otras entidades como las cooperativas de ahorro y crédito también han decidido entrar en esta corriente y acudir al exterior para llenar sus bóvedas. Aunque tienen una proporción menor de todo el sistema, los préstamos de esas organizaciones suman $112 millones, cifra que es $26 millones más alta con respecto al año pasado.

Olivier Castro dijo que insistirán en imponer más controles sobre esos compromisos. Uno de las propuestas enumeradas es elevar el porcentaje de encaje a los fondos en moneda extranjera que actualmente considera como bajo (15%).

La otra medida, de la cual dijo que se encuentra en investigación, es convertir el criterio del Central en vinculante para los bancos y, de esa manera, que la entidad sea la que apruebe, condicione o rechace cada préstamo solicitado al exterior.

“Creo que el Banco Central tiene que mandar un proyecto de ley para establecer algunos instrumentos financieros que hoy no tiene. Se tiene un instrumental para manejar y controlar la parte en colones, pero no lo tiene en dólares y esta economía está muy dolarizada; eso como que no tiene sentido”, agregó Castro.

Los bancos han insistido en que seguirán con esta política si es necesario.

Gerardo Corrales, gerente general del BAC, confirmó que continuarán con la estrategia.

Bernardo Alfaro, subgerente de riesgo del BNCR, dijo que se aumentaría el abastecimiento externo solo en la medida en que los proyectos de infraestructura pública y privada lo ameriten.

Los riesgos asumidos

Tomar un préstamo en moneda extranjera y en el exterior involucra algunos desafíos.

Para Arce, uno de los riesgos de estas operaciones consiste en que se destinen los recursos a las actividades no transables de la economía, que carecen de posibilidades de atraer más dólares en el largo plazo y, por lo tanto, generan una vulnerabilidad.

Aunque se señala como una de las posibilidades remotas, sí eventualmente el país viera afectada su reputación o credibilidad a nivel internacional, cabe la posibilidad de que las líneas a bancos se vean cortadas o se encarezcan con un aumento en las tasas de interés, debido a un incremento en el riesgo.

Rodrigo Bolaños, expresidente del BCCR, reconoció que es una posibilidad muy remota, pero que se debe tomar en cuenta a la hora de enumerar los riesgos.

Por su parte el economista Juan Muñoz, mencionó que eventualmente las operaciones pactadas a tasas variables se pueden ver afectadas negativamente si en el exterior se presenta un incremento en los intereses.

No obstante, añadió que el efecto podría ser mínimo. “El perfil de riesgo del endeudamiento y de la posición neta cambiaria es razonablemente moderado ante las expectativas de incremento en tasas internacionales y una eventual devaluación”, dijo.

El exgerente general del Banco Nacional William Hayden es más pesimista. Afirma que este endeudamiento es actualmente un tipo de bomba de tiempo.

Según él, si las reservas internacionales caen y ocurre una devaluación importante, entonces se presentaría un potencial problema para la suficiencia patrimonial de las entidades.

Empero, por sí solo el endeudamiento en el exterior no es malo.

Bolaños detalló que si esas operaciones se llevan a cabo de manera adecuada, cabe la posibilidad de una coincidencia de plazos. En otras palabras, los bancos y el resto de entidades financieras logran préstamos a largo plazo para que a su vez sean colocados en otras operaciones a un plazo similar.

Muñoz añadió que esos recursos tienen un costo más bajo y eso permite abaratar los préstamos al público.

También ha servido para que las instituciones equilibren mejor su calce entre activos y pasivos en moneda extranjera, con lo que evitan las pérdidas por diferencial cambiario en caso de apreciaciones que tenga el colón, tal y como ha pasado en algunas ocasiones en los últimos años.

Aun así, el Banco Central ha tomado medidas para desincentivar esa captación de fondos.

Sus dos últimos presidentes han tenido un discurso caracterizado por el llamado a la prudencia.

El actual presidente y su junta directiva aprobaron la implementación de un encaje mínimo (reserva) que los bancos deben hacer por el 15% de cada operación de financiamiento de largo plazo que constituyan a partir de setiembre del 2015. Es decir, por cada $1 millón que pidan prestado, deben depositar $150.000 en el BCCR sin recibir intereses a cambio.

Según los registros de la entidad emisora, en agosto pasado se mantenía un total de encaje efectivo por $1.790 millones, que incluye el de financiamiento a largo plazo y el resto de captaciones en moneda extranjera.

Destino de recursos

El dinero proveniente del exterior se destina –inicialmente– para la demanda de crédito en moneda extranjera del país, que en octubre pasado representaba el 42% del total vigente.

La colocación de préstamos en dólares se puede calificar de dinámica desde mediados del 2011, si se compara el crecimiento interanual del saldo de cartera total.

Desde abril pasado, las colocaciones en dólares se volvieron a dinamizar y a setiembre de este año el aumento fue del 14%, mientras que en colones fue del 12%.

Según Corrales, el principal destino de los préstamos en dólares en el BAC es para el sector exportador y para importadores, así como clientes que tengan cobertura cambiaria.

En el caso del BNCR, Alfaro detalló que los créditos en los últimos tres años se han destinado a proyectos de generación de energía hidroeléctrica y eólica; así como empresas exportadoras que requieren de capital de trabajo e inversión en inmuebles.

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