Problema fiscal se agravó en el 2012

Contrario a lo que sucedió en el 2011, el año pasado terminó con un déficit fiscal con ritmo creciente

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    El comportamiento del déficit primario (el que no contabiliza los gastos por intereses de la deuda) evidencia a un país en una situación financiera general más complicada que la que hace un año atrás.
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    Aunque el ritmo de crecimiento del déficit fue menor al del 2011, el año pasado la tendencia de crecimiento fue al alza. A partir de mayo pasado, el avance de ese faltante abandonó su tendencia decreciente y empezó a ser cada vez más grande.
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En el 2012, el problema fiscal se agravó. Aunque el ritmo de crecimiento del déficit fue menor al del 2011, el año pasado la tendencia de crecimiento fue al alza.

A partir de mayo pasado, el avance de ese faltante abandonó su tendencia decreciente y empezó a ser cada vez más grande. ”.

En conclusión, los esfuerzos de control del gasto resultaron insuficientes –al menos no fueron claros, ni evidentes en las cifras– y, en perspectiva, hay un problema fiscal que pone límite a la deseada reducción de las tasas de interés para el 2013.

Enero, agosto y noviembre fueron los meses del 2012 que más afectaron el equilibrio entre los ingresos y los gastos del Gobierno y, en general, el segundo semestre fue más complicado que el primero.

El comportamiento del déficit primario (el que no contabiliza los gastos por intereses de la deuda) evidencia a un país en una situación financiera general más complicada que la que hace un año atrás.

En el acumulado a noviembre el dato aumentó un 25,5% interanual respecto al mismo periodo del 2011. Al crecer el déficit primario, aumenta la necesidad de pagar deuda con más deuda, una de las prácticas más riesgosas de la administración fiscal.

Al cierre del año, la proyección final era que el déficit fiscal representará menos del 4,5% del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra esperada, pero que borró la ilusión de un dato que pudo ser menor.

No se pudo

En octubre anterior, el déficit fiscal apenas representaba el 3,5% del PIB, pero un mes después el dato subió al 4%.

El ministro de Hacienda, Edgar Ayales, explicó que el incremento en el faltante de recursos de octubre a noviembre se debió a el pago por ¢160.000 millones a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) que se concretó de forma contable en ese mes.

Aseguró que, sin ese pago, el déficit fiscal del 2012 hubiera sido menor al alcanzado en el 2011 (4,1% del PIB).

El déficit tampoco será menor, pese a que la economía creció a ritmo dinámico en el primer semestre, lo que supondría un incremento en los ingresos del Gobierno Central.

El jerarca de Hacienda explicó que la economía creció, pero lo hizo más en sectores exonerados por los que ese dinamismo no se llegó a los ingresos del Gobierno.

Pese a que en algunos sectores productivos el crecimiento superó el 13%, los ingresos del Gobierno de forma acumulada a noviembre subieron de forma interanual a un ritmo del 9,2%. Por su parte, los gastos siguieron aumentando más, a un ritmo del 10,5%.

Con cálculos a noviembre, las cifras indican que el Gobierno costarricense iniciará en el 2013 con el peso de una deuda que, en comparación con la del cierre del 2011, será mayor en unos ¢1.400 millones. Es un monto que representa el doble del presupuesto anual del Régimen de Invalidez Vejez y Muerte (IVM).

En total, el faltante del 2012 superará el ¢1 billón.

Alarme en déficit primario

El crecimiento en el déficit primario es calificado de alarmante por varios analistas, entre ellos, la firma bursátil Aldesa.

Representó a noviembre unos ¢484.000 millones y creció en términos interanuales un 25,5%; un ritmo de crecimiento similar no se presentaba desde octubre del 2011 cuando fue de 25,2%.

El monto del déficit primario representa cerca del 50% del déficit fiscal que, a noviembre, sumó los ¢900.000 millones.

Pese a lo anterior, el déficit financiero se mantuvo en el 2012 mal, pero ubicado dentro de los niveles previstos. Por el contrario, el déficit primario crece y eso podría pesar sobre la percepción de riesgo país.

Para el economista y gerente de Lafise Valores, Melvin Garita, la colocación de recursos de deuda en plazas internacionales permitirá que las presiones en las tasas de interés internas, que se experimentaron entre 2011 y 2012 disminuyan, pero advierte que, si el problema de fondo no se resuelve, el aumento de tasas de interés vendrán por la percepción de riesgo país y no por la misma mayor demanda de recursos, la cual se mantiene.

Mal segundo semestre

El incremento del déficit fiscal en el 2012 se evidencia a partir del segundo semestre.

El economista Fernando Rodríguez, de la Universidad Nacional, explica que eso ocurre por el comportamiento cíclico de las inversiones, (compras de bienes y servicios) y contratación de personal, que se suele concretar ya cuando el año está avanzado, lo que explica el crecimiento del déficit hacia el cierre.

En el caso de los salarios, las plazas creadas en el presupuesto, o las desocupadas, se van remplazando muy entrado el año, por lo que el gasto en esta partida durante el primer semestre es menor que en el segundo.

También muchos procesos de compra pública que se inician desde enero y febrero se van formalizando hasta octubre, noviembre o diciembre. La formalización de la compra pública implica la erogación hasta ese momento, por lo que el gasto en este rubro tiende a concentrarse hacia final del año.

Lo mismo sucede con las transferencias al sector público, en especial cuando se trata de recursos para el pago de obra pública, que suele dejar una parte de la ejecución de las transferencias concentradas al final del año.

También, los intereses de la deuda, si bien se pagan en el transcurso de todo el año, cuatro meses tienen fuertes concentraciones (marzo, junio, septiembre y noviembre), cuando hay mayores vencimientos de deuda y pagos de intereses.

En el primer semestre, solo el pago del salario escolar suma al incremento de los gastos.

El 2013 supone un incremento en las presiones al alza en el gasto, pues es un año preelectoral y, en adición, es previsible que haya mayores necesidades de inversión en obra pública.

El Banco Central coloca el déficit fiscal de este año en un 5,5% del PIB, lo que representaría casi ¢350.000 millones más en relación con el 2012.

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