Inflación baja y crecimiento débil sellaron el desempeño del 2015

Especialistas aseguran que país desaprovechó condiciones para ajuste fiscal


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Una variación en los precios inusualmente baja e histórica y una producción débil, con una lenta recuperación, caracterizaron y sellaron el 2015 como un periodo de pocas emociones en el campo económico.

Después de décadas, Costa Rica tuvo variaciones negativas en los precios. En noviembre, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) interanual fue de -1,2%.

Paralelamente, la producción crece a un ritmo débil, pero con un repunte mensual desde marzo. Se espera que al cierre el año tenga un incremento del 3% real.

Respecto del IPC, el principal impulsor del descenso es el petróleo. Desde el 2014, el valor del crudo tiene una tendencia que lo hizo descender desde arriba de los $100 hasta los $35 por barril en la segunda semana de diciembre.

Junto con el crudo, también bajaron otras materias primas importadas.

Un reflejo más claro del descenso es el precio de la gasolina súper, pues en enero estaba a ¢689 por litro y en diciembre estaba a ¢559, los precios más bajos respecto de los que hubo n todo el 2014. Lo mismo pasó con el diesel , cuyo descenso fue de ¢158 por litro.

Por ese motivo, la inusual inflación baja de este año se debe a factores externos y no responde a asuntos locales.

El mismo Banco Central de Costa Rica (BCCR) se ha desmarcado de este fenómeno al decir que no es resultado de una política monetaria restrictiva.

En este momento, la expectativa que existe sobre la inflación es que el efecto perdurará en el 2016 y eso lo demuestra la variación esperada dentro de 12 meses, que hoy está en 3,9%, porcentaje ajustado a la meta establecida (4%) en el Programa Macroeconómico vigente.

Esa perspectiva de que no habrá grandes cambios la respaldan varios economistas, quienes no ven razones para que se revierta el descenso ni que lo haga de una forma violenta.

“No se espera un incremento abrupto sobre el precio internacional del petróleo, por lo que su influencia sobre el costo de la vida permanecerá vigente entrado el 2016”, dijo Adriana Rodríguez, economista de Scotiabank.

El propio presidente del Central, Olivier Castro, aceptó que se podría analizar la posibilidad de hacer un cambio a la meta y bajarla un punto porcentual con tal de que se acerque más a la inflación que reportan los principales socios comerciales del país.

Por su parte, el economista Jorge Guardia insistió en que el resto del mundo y Costa Rica ya adoptaron como parte de su cotidianidad la inflación baja.

Crecimiento débil

Además de ser un resultado de una situación internacional, la variación negativa de los precios también es patrocinada por el bajo crecimiento de la producción.

Esa lenta actividad económica hace que no haya presiones inflacionarias, que surgen cuando la demanda de productos y servicios excede la capacidad productiva del país.

Precisamente, al existir ese espacio para generar más crecimiento sin que se dispare la inflación, se pueden hacer más ajustes monetarios.

El Central identificó esa oportunidad y desde inicios de año bajó su Tasa de Política Monetaria. De enero a la fecha, el indicador ha descendido tres puntos porcentuales.

No obstante las otras tasas de interés no la siguieron con la misma fuerza y las reducciones han sido menores.

Con tasas de interés que se resisten a bajar, el ritmo de crecimiento de la producción es mínimo, aunque sí se observa que desde marzo pasado salió del bache en el que estaba.

Los datos del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) indican que el crecimiento interanual a octubre fue de 3,2%.

Las autoridades habían estimado en julio pasado un crecimiento real del PIB del 2,8%.

Por su parte, la debilidad de la producción también afecta el desempleo. El dato más reciente (setiembre 2015) indica que esta tasa es de 9,2% y que a lo largo del último año casi no ha variado.

Para Orlando Soto, gerente general del Grupo Acobo, el comportamiento de la economía costarricense no pudo ser más alto debido a que depende de lo que suceda en el resto del mundo, principalmente en Estados Unidos, que apenas se encuentra en un proceso de reactivación.

Según Soto, a lo largo del 2015 también pesaron los efectos del clima sobre la agricultura, que es uno de los sectores más deprimidos. Adicionalmente, las cuentas nacionales sentían el impacto del cese de operaciones de la planta de manufactura de Intel.

“El crecimiento es acorde con el entorno internacional de desaceleración del producto mundial, lo que resta dinamismo a la actividad económica local. La economía crecerá en 2015 cerca de 3%, similar a lo observado en años previos”, añadió Soto.

El crédito es otro de los aspectos relacionados con el débil crecimiento. La proyección oficial es que los préstamos al sector privado crecieran este año 13%, pero a noviembre el aumento interanual era de 11%.

La confianza de empresas y personas sobre cuánto durarán las tasas de interés bajas es el factor clave en la reactivación de la demanda de dinero.

Mientras tanto, las entidades financieras mantienen tienen excesos de liquidez que no drenan por la poca demanda crediticia.

Francisco de Paula Gutiérrez, expresidente del Banco Central, dijo que esa situación ocurre debido a que las expectativas y la confianza no son las apropiadas.

Parte de la desconfianza tiene su origen en el déficit fiscal. Debido a que el faltante del Gobierno es creciente, existe la expectativa de que deberá recurrir a un financiamiento interno para lograr satisfacer sus necesidades presupuestarias y con eso presionará las tasas al alza.

El gerente general del Banco Nacional, Juan Carlos Corrales, reconoció que los cuatro primeros meses del año fueron de poco movimiento en la colocación de crédito, pero que en los últimos meses han notado reactivación de la demanda.

Considera que muchos clientes desconfiaban que la inflación y las tasas de interés permanecerían estables por varios meses. “Se han dado cuenta de que la estabilidad se mantiene”, agregó.

En otras palabras, la desconfianza de las personas sobre la situación económica pasó una factura de poco crecimiento.

“Los agentes económicos asimilaron un poco tarde que las tasas estarían bajas y, por ende, las decisiones de inversión no llegaron a tiempo”, dijo Freddy Quesada, gerente general del puesto de bolsa INS Valores.

Empero, esa estabilidad y un entorno extranjero favorable eran condiciones propicias para que Costa Rica hiciera el ajuste fiscal que necesita pero, para el economista José Luis Arce, la oportunidad se desaprovechó.

Arce insistió en que el lento crecimiento es un subproducto del déficit en la hacienda pública.

Y ahora el creciente déficit ha provocado que el Ministerio de Hacienda pida con urgencia la aprobación de los proyectos fiscales.

Llegó la flotación

Aunque las emociones fueron pocas, una de las escasas sorpresas ocurrió a finales de enero, cuando el Banco Central eliminó la banda cambiaria y pasó a un modelo de flotación administrada.

Aunque la decisión era esperada, no tuvo mayores consecuencias, pues la entidad reveló su preferencia por tener un valor del dólar con relativa estabilidad, lo que molestó a algunos sectores.

Para apoyar su gestión, el BCCR aprobó un programa de compra de reservas de hasta $800 millones de dólares que aún no ha agotado.

Al mismo tiempo, el Central ha llamado la atención de los bancos para que moderen sus préstamos en moneda extranjera, pues considera este endeudamiento un riesgo importante, más ahora que la Reserva Federal de Estados Unidos ya decidió elevar su tasa de referencia.

infografia
Sostenbilidad y financiamiento