Edgar Ayales: Rebaja del déficit debe ser, al menos, de 3,5% del PIB

Édgar Ayales aún no emite sus preferencias sobre los cambios fiscales ideales, pero advierte que se deben hacer con prontitud

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El ministro de Hacienda, Édgar Ayales, considera que el déficit fiscal de Costa Rica debe disminuir, como mínimo, 3,5% del Producto Interno Bruto (PIB), no menos.

El plazo para lograrlo serían cinco años a partir de este momento, de lo contrario, las soluciones serían aún más complejas y difíciles.

Para Ayales, las luces de la alerta sobre las finanzas públicas y la necesidad de recursos para el Estado ya se encendieron y se deben tomar decisiones al respecto.

Entre las primeras consecuencias señaló una posible disminución de alguna calificación de riesgo y el encarecimiento del financiamiento del Estado.

Ayales prefirió no referirse de manera específica a las medidas que considera necesarias para lograr este objetivo, pero sí enumeró los temas generales que deben estar en la discusión de una eventual reforma.

EF hizo una entrevista al ministro el pasado 24 de octubre, una semana después de presentar los cambios fiscales en Costa Rica bajo el nombre “En ruta hacia la consolidación fiscal: Agenda para una diálogo nacional”.

¿Qué porcentaje de disminución del déficit sería de su aceptación?

En el peor escenario es 3,5%. Creo que menos del 3,5% sería indebido, incorrecto. Estamos hablando de tres y medio puntos en cinco o seis años. Si me dieran una reforma tributaria para el próximo año, bueno un 1% o 2% es suficiente. Lo que quiero es llegar al punto en donde haya un balance primario y eso es 3,5%, no es menos de eso.

“Tenemos que llegar y estimo que de aquí al 2018 es un periodo prudente. Por supuesto, que hay que hacerlo gradual y vamos a tener que medirlo muy bien”.

¿Usted dijo que el déficit podría ser soportable por algunos años más. ¿Se encenderán las luces de alarma en el 2018?

Creo que antes. Las luces de alarma están encendidas ya. Esta baja en la perspectiva de Costa Rica (por parte de las calificadoras de riesgo) es una luz amarilla brillante; ya está la alarma.

“Si le dicen que si las cosas no cambian en seis meses le hacen un downgrade (baja de calificación), es muy serio porque una rebaja en la calificación tiene impacto instantáneo en el costo del financiamiento, no es que vamos a una crisis, pero es muy serio.

“Por el momento, es soportable, pero no es que tenemos dos o tres años para pensarlo y que no va a pasar nada. Sí va a pasar, en el siguiente año el déficit no será 5%, será 6% si no tomamos medidas. Costa Rica tiene un proceso de tres o cuatro años en donde puede pasar de negativo a crítico.

“Si en cinco años no hemos hecho nada, la situación será crítica”.

Entonces, ¿cuánto tiempo tenemos?

¿Para qué? Para llegar a ser como Grecia, como unos 10 años; para llegar a tener los problemas que tiene España, pueden ser unos 5 años.

“Si queremos mantener la situación estable, si queremos seguir creciendo con inflación baja, si queremos seguir atrayendo inversión extranjera, si queremos seguir teniendo acceso a los mercados internacionales para financiar nuestra inversión, si queremos todo eso, el tiempo es muy poco, yo diría un año.

“Deberíamos hacer planteamientos muy serios entre el final de esta administración y el inicio de la siguiente si queremos que Costa Rica no cambie su estatus internacional. Creo que cualquier cosa que suceda después de eso podría afectarnos negativamente. Pero no me gusta ser alarmista, ¿qué pasa si de aquí a mayo no ha pasado nada? ¿Vamos a ir a una crisis? No, tampoco vamos a una crisis, pero se va a deteriorar la situación y conforme más se deteriore, más difícil es el ajuste y más complicadas son las medidas”.

¿Qué es lo mínimo que debería resultar en cada campo? Si hablamos de un déficit fiscal innegable deben haber acciones ineludibles.

Claro que hay un mínimo y todos tenemos en mente un mínimo. No me atrevería en este momento a detallar las medidas a través de las cuales logramos ese mínimo porque eso atentaría contra el proceso de diálogo.

“No quiero adelantar criterio, porque hemos insistido mucho en este proceso que lo hecho hasta ahora es un inventario a través de esas casi 60 reuniones técnicas y un estudio cuidadoso de todos los intentos anteriores.

“Le podría decir con cierta certeza que nuestra preferencia técnica es que lleguemos a alcanzar un balance primario en unos cuatro o cinco años. Se puede decir claramente que eso implica un ajuste de entre 3 y 4 puntos porcentuales del PIB. Eso lo podría decir categóricamente porque es basado en datos reales, y lo que sería el déficit fiscal en ausencia de medidas.

“Hemos hecho proyecciones de mediano plazo y estimamos que el déficit en ausencia de medidas puede llegar al 7% o 7,5% en el 2018, eso con el simple aumento del gasto en educación, del gasto en salarios, supuestos conservadores en cuanto a tasas de interés y aumento en la carga tributaria. Es una proyección pasiva sin medidas importantes más que las administrativas.

“Otro principio importante, es que no deba ser solo un esfuerzo de ingresos. Esta vez tiene que haber un esfuerzo que tome en consideración medidas de ingreso, gasto, financiamiento y también de gobernabilidad, dado que se debe discutir el mandato constitucional de que no se creen gastos sin ingresos”.

¿Con cuáles medidas estaría conforme?

Lo que no le podría decir en este momento son las medidas puntuales; (sin embargo) sí hay elementos o principios que podría enunciar.

“Del lado del gasto anunciamos que hay tres temas que tienen que abordarse y no podemos dejar de hacerlo. El tema de remuneraciones y su crecimiento.

“En el sector público crecen a una velocidad que es el doble de la inflación. Eso no es sostenible, cualquier esfuerzo fiscal tiene que incluir alguna medida para reducir el ritmo de crecimiento de ese renglón.

“Otro tema es el de destinos específicos o la creación del gasto sin financiamiento, es inevitable que hablemos del Patronato Nacional de Infancia, la educación, las municipalidades y el Fondo de Desarrollo de Asignaciones Familiares (Fodesaf). Hay destinos específicos que se han creado y representan 1,75 veces los ingresos. Eso no es posible, no es sostenible y nos lleva a situaciones muy complejas porque tenemos un déficit del 5% (del PIB) e incumplimos un montón de esas leyes.

“En ingresos, la administración tributaria aduanera; es importante entrarle a la mayor eficiencia.

“El sistema tributario, la equidad y eficiencia de los impuestos que tenemos. Tema vinculado a elementos que tenemos que discutir de exoneraciones: hay que tomar una decisión de si vamos a seguir exonerando el 5,8% del PIB, o no, y es una decisión que se debe tomar.

“Evasión, elusión y contrabando, hay que enfrentarlo y hay varias (medidas) que llevan al fortalecimiento del incumplimiento tributario.

“La revisión del impuesto de ventas, ya hay consensos anteriores para revisar esto.

“Y renta, hay que revisarla, hoy tiene 250 regímenes de exoneración”.

¿Algunos ideas enlistadas no son ideales? ¿Cuáles no son de su agrado?

No sé. Estaría saboteando la lista. Claro que todas no son ideales. Lo que sí vimos es que en las consultas previas a la elaboración del documento no hubo consenso, la lista no es consensuada con esas personas (54 especialistas en impuestos).

“(...) Algunas de las medidas ideales son difíciles. Por ejemplo, ¿qué sería lo ideal? (...) Técnicamente cuando se adopta un Impuesto al Valor Agregado (IVA) se tratan de eliminar las exoneraciones a todo en muchos países porque el IVA permite identificar las diferentes etapas del proceso productivo con información que puede ser útil para verificar otros impuestos.

“Pero para eliminar exoneraciones como en la canasta básica hay que tener mucho cuidado, porque si uno no tiene una base de datos que le permita identificar la gente que necesita esa ayuda, es muy peligroso quitar un subsidio de golpe. Podría decir que es regresivo porque igual lo tiene un rico o un pobre, idealmente es mejor no darlo (la exoneración) y a los pobres darle el monto equivalente de lo que cuestan esos productos. Pero si no sabe a quién dárselo o no tiene bases de datos de pobreza, no puede. Un IVA que mantenga las exoneraciones a la canasta básica no es lo ideal, pero es necesario en este momento”.

¿Por qué en algunos temas no se detallaron más medidas como en el tratamiento de zonas francas, duplicidad de entidades públicas o exoneraciones?

Claramente el documento no es perfecto y no es exhaustivo, tenemos que enriquecerlo con el proceso de diálogo. No queríamos hacer un documento grande ni detallado. Era importante sintetizar muchas cosas, (fue el) caso típico de exoneraciones.

“Hay un estudio de costo-beneficio de esos regímenes, vamos a hacer un foro y hay un montón de regímenes de exoneración en donde tenemos que ver si el costo beneficio justifica el sacrificio fiscal”.

Hacienda propone un debate sobre el gasto en educación. ¿Qué opciones hay en caso que no prospere?

El tema de educación es muy sensible y por eso lo tocamos, yo oí la reacción del ministro (Leonardo) Garnier y la entiendo, no la comparto obviamente.

“Subir un 1% más (del PIB) la asignación en el presupuesto de educación no debería hacerse si no hay recursos nuevos y yo cuestionaría si es el mejor uso que se le puede dar a recursos nuevos, esto ya es muy personal.

“Yo no creo que uno pueda quitarle a otros sectores un 1% del PIB para dárselo a educación, no debe ser así, porque lo mismo me van a decir en infraestructura o en salud.

“Los temas que se plantean aquí en temas de educación no tienen que ver con él (Garnier), tienen que ver con el 8% de educación, con la asignación que se le da a las universidades y el otro es salarios. Me da pena que vayan a percibir que esto es un ataque al tema de educación, es un llamado a dialogar”.

En detalle

Nombre: Édgar Ayales Esna.

Formación: Economista, graduado en la Universidad de Costa Rica.

Edad: 64 años.

Estado civil: Casado.

Trayectoria profesional: Laboró en el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Sostenbilidad y financiamiento