Apreciación seguiría por tres años

Economistas creen que el impacto a exportadores ya fue asumido, pero les preocupa mayor deterioro

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    Seguirá apreciación
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Ocho de cada diez economistas consultados por EF cree que los factores que están provocando la apreciación del colón continuarán presentes al menos hasta el 2015.

Es una situación que preocupa a una mayoría aunque también un alto porcentaje (57%) cree que el impacto de esa apreciación ya fue asumido por el sector exportador y otros.

La mayor certeza, sin embargo, es que las condiciones permanecerán y por eso creen que el tipo de cambio se mantendrá al rededor de los ¢500 durante el periodo del 2012 al 2015.

Esos son los principales resultados de la encuesta realizada como parte del proyecto Inteligencia Financiera de EF, coordinado por el economista Ronulfo Jiménez. El sondeo fue respondido por 21 economistas entre el 21 y el 30 de setiembre anterior.

La abundancia de dólares, a criterio del 29% de los consultados, es provocada, principalmente, porque las altas tasas de interés en colones atraen inversiones del extranjero.

Otro porcentaje similar cree que la causa principal son las políticas expansivas de la Reserva Federal (FED) de Estados Unidos. De hecho, a nivel internacional, se espera que dichas políticas se mantenga incluso hasta mediados del 2015, lo que influiría en el tipo de cambio.

De seguido, la dinámica atracción de inversión extranjera directa es la principal causa de la apreciación para un 25% de los consultados.

El restante 17% cree que el sistema cambiario de bandas es el que ha favorecido el comportamiento del tipo de cambio.

Los menos fuertes

Aunque los analistas piensan que el sector exportador ya absorbió el impacto de la reducción del dólar, lo cierto es que no todos los sectores han sufrido lo mismo, ni lo harán de forma equitativa en caso de bajar aún más la moneda.

Uno de los más afectados será la actividad agrícola exportadora que, en el corto plazo, tendría poca capacidad de reacción, con el agravante de que usa, de forma intensiva, la mano de obra, lo que tendría un efecto muy regresivo, explicó Melvin Garita, economista de Lafise Valores.

En general, el impacto del apreciado tipo de cambio ha sido soportado por el país, que registró un crecimiento de sus exportaciones de un 21% en el 2011.

Sin embargo, Eliéser Araya, exportador de melón, cree que en su sector el número de exportadores se ha reducido, lo mismo que el área sembrada.

“En piña, el área puede seguir siendo la misma que en el 2008, pero muchos pequeños agroexportadores de la fruta sí dejaron de existir”, atestigua.

La misma denuncia la plantea Ronald Solís, exportador de flores, quien asegura que la cantidad de productores se redujo de 90 a 20 y que el área sembrada de helechos decreció en un 40%.

Para sobrevivir, él tuvo que despedir al 30% del personal, aumentar la compra de producto a agricultores y dejar de producirlo por cuanta propia, y eliminar el programa de procesamiento de desechos, entre otras medidas.

Ambos empresarios esperan que la situación se revierta, pero, a juzgar por el criterio de los economistas, tendrán que esperar más años.

A seis años de implementarse el sistema de bandas cambiarias, y tras el gran impacto del 2010, –cuando se registró una apreciación del 11%–, el país no podría soportar una mayor apreciación. Un 62% de los economistas dice sentirse preocupado por el sector exportador, si el tipo de cambio continúa en su nivel actual.

También, casi seis de cada diez cree que el Banco Central no debería soltar las bandas que han sostenido el tipo de cambio por encima de los ¢500 por dólar, al menos en los próximos 12 meses.

País sí aguantó

Sin embargo, un 57% cree que el impacto de la apreciación del tipo de cambio ya fue absorbido.

Pese al fuerte impacto de la apreciación que se vivió en el 2010, cuando el sector exportador perdió un 17% de competitividad (11% de apreciación, más un 6% de inflación), el país aguantó.

Hoy, más de la mitad de los economistas consultados cree que el sector ya realizó los ajustes necesarios para recuperar su competitividad.

Sin embargo, Mónica Segnini, presidenta de la Cámara de Exportadores (Cadexco), piensa que eso es cierto, pero puntualiza que la revalorización del colón frente al dólar se ha asumido como pérdida, debido a que no ha sido posible compensarla con más exportaciones.

En su criterio, el sector ha demostrado ser eficiente, pero le preocupa que todos los esfuerzos realizados no den para más.

De momento, el problema no parece reflejarse en los números generales, pues las exportaciones de productos en el 2011 crecieron a un dinámico 21% y al primer semestre de este año el ritmo de crecimiento avanzaba a un 22%.

Los números podrían esconder las realidades de sectores vulnerables, pero el país como un todo enfrenta bien la apreciación.

Según Garita, el país no quebraría con un tipo de cambio menor pero sí se afectarían actividades que generan poco valor agregado.

En adelante, la mayoría de los economistas cree que el siguiente paso debe darse hacia la flotación sucia (flotación libre de la moneda pero con intervenciones discrecionales del Banco Central) .

De ser así, sea con el actual sistema de bandas o la flotación, la probabilidades de proyectar el comportamiento del tipo de cambio son y serán limitadas.

Es una incertidumbre que, según el economista, Luis Loría, obliga a los agentes económicos a lanzar dardos con los ojos vendados o a no lanzarlos del todo.

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